Debutó en Liga Femenina, brilló en el Cto. Junior y ahora se marcha a USA. Conoce su historia

septiembre 6, 2017

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‘Nunca esperes nada de nadie, espéralo todo de ti’. Dicha frase encaja a la perfección cuando mencionamos el nombre de Sara Castro Marrero, jugadora de baloncesto nacida en Las Palmas de Gran Canaria que desde el pasado 26 de agosto está viviendo en primera persona el sueño americano tras comprometerse con la Universidad de Colorado. Ella, rodeada siempre en el mítico CB Islas Canarias por mediáticas jugadoras de formación como Ainhoa Lacorzana, Iris Junio, Natalia Rodríguez o Lola Pendande, está acostumbra a pasar desapercibida y lejos de desmotivarse por ello aprovechó el privilegiado escaparate en el que se formó para aumentar su potencial hasta ser clave en el último éxito del conjunto insular en el Campeonato de España de la categoría junior (allí fue una de las máximas anotadoras). Véase aquí las palabras que le dedicaba nuestro ex-compañero Víctor Belinchón el pasado mes de mayo.

Sin destacarse jamás por una única faceta en la cancha, Sara consiguió ser imprescindible en el mejor junior nacional destacándose como una jugadora que ayuda en todo y no se esconde en los momentos más importantes. Ha sabido ser la perfecta ‘líder silenciosa’ en un equipo rodeado de grandes promesas. Agresiva, activa, intensa, letal a pie firme desde la larga distancia, con buen dominio de balón y capacidad para generar desde situaciones de uno contra uno… Contactamos con su entorno más cercano y señalan la constancia, excelente actitud y mucha ambición como las palabras que mejor definen a la ya jugadora de los ‘Buffaloes’ tanto dentro como fuera del siempre complicado mundo del baloncesto. Y es que si algo hay evidente cuando mencionamos a nuestra protagonista, es que a ella jamás nadie le ha regalado nada: el haber estado siempre rodeada de cracks le hizo estar en un plano donde ni siquiera puede presumir de haber jugado jamás con la selección de Canarias (y tampoco con la española, claro).

“Estoy orgullosa de haber llegado hasta aquí y esto es, en parte, gracias a Begoña Santana y Domingo Díaz, mis entrenadores los tres últimos años en el Club Baloncesto Islas Canarias. Soy una afortunada por haber pasado por el conjunto del archipiélago, siempre sentiré La Paterna como mi segunda casa y recordaré el ‘Caja’ como mi segunda familia”, confiesa una agradecida a la par que alegre Sara.

Castro empezó a jugar al baloncesto por casualidad. En su colegio pudo haber elegido entre el voleibol y el fútbol (deportes que se conocen bien en su casa, ya que el padre y hermano de la protagonista fueron futbolistas y mamá y hermana de Sara practicaron voleibol), pero ella siempre ha sido una chica que para hacer algo bien necesita hacerlo con una pasión que no sentía cuando golpeaba o le daba chuts a la pelota. Así pues, probó con el baloncesto y no se le daba nada mal, de ahí a recalar en el Canterbury Lions para más tarde llamar la atención al ‘Caja’ y firmar por el club más laureado del baloncesto español en categorías inferiores y terminar ahí su período formativo ganando -nada más y nada menos- que dos Campeonatos de España de Clubes. El último, el más especial. Sara dio recital partido tras partido, ella sabía que era el escaparate perfecto para intentar hacer de su pasión, su profesión y se propuso dejar huella en su paso por tierras lucenses. Y lo consiguió: “Me dije a mí misma que lo tenía que hacer bien y así fue, a nivel personal ha sido un último gran año donde pude tener la oportunidad de debutar en la máxima categoría nacional (Liga Femenina) con el CB Islas Canarias.

“Me he venido a Estados Unidos porque era mi sueño y considero que es el sitio idóneo para seguir creciendo cuando cumples la mayoría de edad y encima tengo una beca para formarme como profesional. Vine hasta aquí porque deseo regresar a mi casa dentro de cuatro años con un inglés perfecto, más madurez, muchas nuevas amistades y sobre todo el título de bussines bajo los brazos. Ese es mi objetivo”, resalta con tono serio la grancanaria.

Entre otras cosas, Castro ha mostrado muchas ganas de “comenzar a competir”. Este año jugará contra los equipos de PAC12 y de momento confiesa sentirse encantada de cómo le han recibido sus compañeras de equipo. Feliz a la par que motivada por esta nueva etapa que ha iniciado, Sara también lamenta la triste situación del baloncesto femenino español y no esconde cuál es el sueño baloncentístico que desea cumplir: “Me encantaría poder representar a mi país en algún torneo veraniego”. Que no haya ido nunca a la española es, visto lo visto en el pasado Campeonato de España Junior, algo sorprendente.

Antes soñaba con vivir esto en la bonita isla de Las Palmas de Gran Canaria y ahora, a miles de kilómetros de su entorno, disfruta de su sueño y trabaja para conseguir un mejor futuro como profesional. Jamás nadie le ha regalado nada, pero tampoco le ha hecho falta. Cuando tratas con gente constante, humilde, honesta, valiente y ambiciosa como Sara notas que las mejores páginas todavía están por escribirse.