Copa del Rey: MVP en copa de balón. Las claves de Antoni Daimiel

enero 10, 2014

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Hay MVP’s y MVP’s. Los hay de constancia, de productividad en suma constante, de acumulación partido a partido. Mirotic y Tomic serían dos casos claros de regularidad estadística y valoración bien entendida. Pero en la Copa el MVP suele ser o el mejor de la final, sin más, o el jugador del equipo campeón que una al estado de gracia una entereza o frescura física que le permita sobreponerse al desgaste general, propio de la disputa de tres partidos en tres o cuatro días. Así que permítanme que mire por otro lado. Consideremos ejemplos nítidos y recientes de entereza atlética por estas fechas como el caso de Alan Anderson (Barcelona), que solo había jugado cinco partidos de liga antes de la Copa del 2011 en la que fue designado mejor jugador.

Opto sobre todo por jugadores que llegan en especial estado de forma y con la red protectora de la resistencia

Otros, como Pete Mickeal el año pasado, pueden atrapar el MVP por la vía de la motivación y el amor propio. Le bastó solo un gran encuentro contra el Real Madrid en cuartos de final para asegurar este trofeo individual. Con sangre fría de apostador uno debería ceñirse a los mejores de los equipos con más opciones de ganar el título pero el talento acumulado y el número amplio de jugadores importantes en rotación tanto en el Real Madrid como en el Barcelona tampoco permiten estrechar mucho más el cerco del pronóstico.

De esta manera me atrevo a mezclar estos argumentos ya expuestos con dosis de capricho, intuición y corazonada y descartar por unos y otros motivos a aspirantes consagrados ya citados o jugadores que se nos ocurren al primer intento. Incluso la cuestión física dificultaría un premio que premiara la regularidad tan concentrada, en el caso de pívots últimamente dominantes pero tan grandes como Tibor Pleiss, Shermadini o incluso Tavares. Veo más decisivos en este formato a jugadores de los que no llevan el balón sino que lo acompañan, de los que cuando lo botan el balón están girando sobre sí mismo bajo la palma de su mano, como se aprecia en el videojuego del NBA2K en la última generación de consolas.

Opto sobre todo por jugadores que llegan en especial estado de forma y con la red protectora de la resistencia, de la estamina. La lista que he confeccionado recoge ese particular selección de referentes actuales en los que creo que además recaen las opciones de éxito de sus respectivos equipos:

Real Madrid: El trío exterior que forman Sergio Rodríguez, Sergio Llull y Rudy Fernández.

Barcelona: Rendimiento global de dos jugadores en especial: Marcelinho Huertas y Papanikolaou.

Valencia Basket: Recursos en el rendimiento reciente de Ribas, Barton y Dubljevic.

Unicaja: Jayson Granger cargado de peso y responsabilidad y el momento dulce de Stimac.

Herbalife Gran Canaria: La toma del hilo reciente de Hansbrough y el despertar definitivo de Nacho Martín.

CAI Zaragoza: Pedro Llompart es el puente entre momentos finitos de inspiración de sus compañeros.

Laboral Kutxa: Heurtel y Nocioni. Motores, tracción, caballos.

Iberostar Tenerife: Aquí voy a ser poco original nombrando a Sekulic y Richotti.