Eslovenia se lleva el Eurobasket del Dragón y la épica. Crónica de la final por David Sardinero

septiembre 17, 2017

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Devastación. Una sensación de superioridad de las que intimidan y te hacen sentir pequeño, sin capacidad de respuesta. Hay jugadores que están en uno de esos días. Uno de esos días de trance que de vez en cuando se dan en el baloncesto. Y hoy, durante los tres primeros cuartos de la Final del Eurobasket, se vivió uno de esos días. En una de las mejores finales de este torneo que se recuerdan y que se ha llevado Eslovenia. Con un Dragón desencadenado llamado Goran Dragic y un escudo de épica en los últimos minutos para lograr una gesta legendaria: su primer oro, su primera gran victoria en una competición internacional. Escribiendo su historia.

Eslovenia ha ganado el Eurobasket sin perder su seña de identidad: un ataque rápido, frenético, con toques NBA de la mano de su entrenador, asistente allí, Igor Kokoskov. Una oda al baloncesto moderno, con solo dos pérdidas al descanso. Cuidando el balón, no regalando contraataques, pero sufriendo. Sufriendo muchísimo. Como mejor se disfrutan las gestas cuando te tienes que sobreponer a todas las adversidades.

Porque el campeón de este torneo ha tenido que acabar jugando los minutos decisivos de la final, ante Serbia, con un quinteto formado por Nikolic-Blazic-Prepelic-Randolph y Vidmar. Su megaestrella, Goran Dragic, fue el protagonista de los tres primeros cuartos con 26 puntos al descanso y 35 al final del tercer cuarto. Absolutamente imparable, sin oposición. Un Dragón (así le apodan allí) controlando todo el partido, sin que los serbios pudieran frenarlo en campo abierto y acertando desde la larga distancia. Acabó reventado. Tanto como para tener que sentarse en el banquillo en los minutos decisivos al lado de Luka Doncic, lesionado en el tercer cuarto. Y así ganó Eslovenia, con sus dos estrellas sentadas en el banquillo, tirando de épicas con secundarios como Prepelic cogiendo las riendas del partido más importante de sus vidas.

Fue una final preciosa. Dos equipos que saben a qué juegan, con las ideas claras, exigiéndose mutuamente. Y un primer cuarto que no parecía el de una final: Serbia prácticamente anotando en todos los ataques y Eslovenia aguantando el ritmo, con Gasper Vidmar de faro y Dragic percutiendo. Doncic falló sus tres primeros triples, pero el planteamiento, con menor acierto, eso sí, era similar al del partido ante España.

En el segundo cuarto Eslovenia apretó en defensa y aparecieron los primeros problemas para Serbia. Contestó Bogdanovic, con su típico balanceo de cabeza, asintiendo y tirando de galones y puntos, con Dragic en el banquillo. Y llegó la devastación del Dragón. 8 puntos para pasar de un apretado 32-28 a un más holgado 43-32, y otros 10 más antes del descanso, en tres minutos salvajes, para mandar el partido al vestuario con un +9 esloveno y 26 puntos en su estadística (56-47).

El tercer cuarto empezó con otro latigazo de Dragic, que volvió a abrir hueco, pero Serbia siguió su plan, buscando a Marjanovic y cargándole de balones, cerca del aro (aunque no todo lo cerca que le hubiera gustado) y poco a poco se fue acercando. Y llegamos a otro momento clave del partido, decisivo, con 63-56. Lesión de Doncic, torcedura de tobillo y el joven talento blanco se tuvo que ir al banquillo. No volvería y el partido entró en una nueva dimensión antes de arrancar el último cuarto (71-67 al final del tercero).

Al arranque del último periodo, Dragic se trastabilla, cae y siente molestias. Se marchó al banquillo y aunque volvio, después de estirar con sus fisios, ya no era el mismo. No volvió a anotar (se quedó en 35 puntos) e incluso tuvo que sentarse en los momentos clave del encuentro, los de máxima igualdad. Porque Serbia volvió y se puso por delante. Con su ritmo machacón, de rodillo balcánico, parecía que el partido era suyo. Y Prepelic, uno de los grandes tapados de este Eurobasket, irrumpió. 5 puntos prácticamente seguidos de un 2+1 de Randolph (que se quedó en 2 porque falló el tiro libre, pero puso el marcador en 86-82). No se arrugó Eslovenia y acabó llevándose una victoria (93-85) histórica, de leyenda, firmando una gesta que se recordará en el Eurobasket del Dragón y la épica. El que han ganado sin perder ni un solo partido.