‘España sobrevive a las trincheras’. Crónica del Croacia-España, por Andrés Monje

septiembre 5, 2017

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Después de tres encuentros resueltos con insultante superioridad, Croacia planteó la gran primera prueba de este Eurobasket para España. Una batalla de las que hacen sudar pero también crecer. Una más dura, sin espacio para sonreír y con abundante agonía. Pero incluso en el barro y torciendo el gesto España supo salir viva (73-79) para seguir contando partidos por victorias.

Croacia puso desde el primer momento dos grandes cuestiones sobre la mesa, dos nuevas para el cuadro de Scariolo. La primera, medirse a una máquina de anotar en las alas, Bojan Bogdanovic, un jugador muy grande para su puesto y con un coleccionable eterno de fintas y recursos técnicos para ejecutar. La segunda, enfrentarse a Dario Saric, que partiendo del cuatro abierto es capaz de hacerlo absolutamente todo sobre una pista de baloncesto.

A España le costó arrancar, recibiendo un bofetón sonoro en forma de 10-1 y tiempo muerto del seleccionador. En cinco minutos el bagaje era un 0/9 en tiros de campo, con incapacidad para circular el balón en un lado de la pista y gigantescos problemas en el otro, donde la apuesta de Petrovic, con el jovencísimo Dragan Bender acompañando a Saric dentro, fue dominante. Ambos sacaron a los Gasol de la zona y los carriles hacia el aro se multiplicaron. La pizarra croata nubló de inicio a España.

Ante los problemas hubo tres soluciones. El corazón de Fernando San Emeterio, la reacción defensiva y la energía del banquillo, por ese orden. El cántabro metió 9 puntos en el cuarto inicial, desatascó las vías ofensivas y normalizó el escenario. Con más calma, España empezó a funcionar de verdad. Y se notó atrás. La secuencia de ayudas sobre Bogdanovic fue excelsa en la primera parte, que el talento croata despidió sin sumar un solo punto. San Emeterio primero y Juancho Hernangómez después fijaron la marca individual, previa a un mar de ayudas que limitaron su aporte a 0/5 en tiros. Más tarde reaccionaría, preso de su orgullo, para atemorizar a España.

Sin su mejor socio, Saric encontró a Krunoslav Simon para castigar a España en el juego de bloqueos, pero la defensa de la campeona de Europa fue tapando agujeros y se fue al descanso seis arriba (32-38) incluso sin tener fluidez en ataque. España permitió sólo doce puntos en el segundo período y comenzó a soñar con romperlo tras la reanudación.

No sucedió.

Bogdanovic encontró su mirada asesina tras el descanso (15 puntos, 11 de ellos en el tercer cuarto) y Saric demostró ser un talento fuera de serie. Creando desde el bote, ejerciendo como generador, ejecutando desde fuera y reboteando en ambas zonas (18 puntos, 13 rebotes y 5 asistencias). Un portento que evitó a España abandonar el barro. Minutos positivos de Sergio Rodríguez y Juancho no resultaban suficientes para despegarse porque España no podía usar la transición, mérito croata, y después en estático añoró mayor verticalidad. Petrovic cerró todo conducto interior, trabó las secuencias de bloqueos ciegos para Pau Gasol y a España le costó crear, acabando casi encomendado a todo lo que producía en el pick&roll con sus bases. El resultado fue una notable espesura en el juego ofensivo.

En toda esa fase de supervivencia la defensa fue resolutiva. Con San Emeterio titánico en las alas y Marc Gasol ejerciendo de ancla, dando vuelo a un Ricky Rubio de nuevo colosal ante las líneas de pase rivales. España se fue cinco puntos arriba (63-68) a menos de dos minutos pero una secuencia de dos técnicas (a Scariolo y Gasol) aumentó la tensión (67-68 con 92 segundos por jugar, después de que Saric anotase los cuatro tiros libres).

España lo ganó con sangre fría en ataque (anotando los tiros libres que invitó a lanzar Petrovic, queriendo balón para ganar) y con sudor atrás. Un tapón de Juancho sobre Bogdanovic despejó dudas y aseguró el cuarto triunfo en la fase de grupos, que España cerrará ante Hungría este jueves pero con un ojo ya en los cruces y el primer puesto en el zurrón. Después de todo el brillo, Croacia dio la bienvenida a España al torneo del sufrimiento. Porque no existen medallas sin victorias en choques oscuros.

Pero el ogro demostró que también sabe cómo lograrlas.