‘Historia en carne y hueso’. Crónica del Hungría-España, por Andrés Monje

septiembre 7, 2017

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Con el primer puesto del grupo asegurado y el rival también clasificado, el duelo entre Hungría y España perdió todo el fuego competitivo que, en paralelo, adquirió la posibilidad de que uno de los jugadores que disputaba ese encuentro, Pau Gasol, diese un paso más en la aventura que le señala como uno de los más grandes jugadores europeos de todos los tiempos. España resolvió el encuentro (64-87) y su líder dejó otra huella para el recuerdo.

Gasol, que disputa su séptimo Eurobasket (en los seis anteriores ha conquistado tres oros, dos platas y un bronce), tenía a trece puntos el récord de anotación individual en Campeonatos de Europa, en poder del francés Tony Parker con 1104 puntos. Tras acumular menos de nueve minutos en pista y a 4:51 para que acabase el segundo cuarto, con un triple se encargó de rebasar la marca. Como si nada, como si la historia resultase sencilla de alcanzar. El partido no se detuvo pero quizás sí el corazón de muchos de los que llevan contemplando su camino hacia la leyenda desde hace más de quince años.

Gasol terminó el duelo con 20 puntos y 8 rebotes, antes de sentarse en el tercer cuarto para no regresar. España, en la que volvió a ser baja Álex Abrines (y lo será para todo el torneo), resolvió favorablemente el encuentro para cerrar la primera fase con un inmaculado 5-0 (única invicta junto a Eslovenia), que le presupone un buen trayecto en los cruces.

Hungría no tuvo a Adam Hanga, su alma y corazón en pista, reservado para los cruces del domingo. Y España gobernó desde muy pronto un encuentro que, por falta de tensión, sólo se complicó al final, cuando el cuadro magiar se situó a sólo cinco puntos y con menos de ocho minutos por jugar. Antes el dominio había sido claro. Con mucha superioridad interior, bien expuesta en el rebote, los Gasol martillearon la pintura húngara, sin respuesta ante el tamaño y talento de lo que había enfrente. No obstante Hungría buscó respuesta en su perímetro (hasta 35 triples intentados), encontrándola en Ferencz (17 puntos), que suplió el día menos inspirado de Vojvoda desde la línea de tres.

España firmó un buen primer cuarto (10-22) antes de ir bajando progresivamente revoluciones hasta crearse cierta angustia (55-60, minuto 32). No duró demasiado, porque otro par de minutos con actividad atrás hicieron recuperar el control del electrónico y acelerar de nuevo el partido hacia el triunfo. Fueron de nuevo los Hernangómez y Sergio Rodríguez, puntales de la segunda unidad, quienes –Pau aparte- más brillaron en un encuentro que supuso la previa al comienzo del cuadro de cruces. El momento de la verdad.

Allí España se verá el domingo con Turquía –anfitriona- o Letonia en octavos de final. Con Pau Gasol en cancha, España jamás ha perdido un encuentro de octavos o cuartos de final en un Eurobasket y de hecho ha alcanzado la final en cinco de sus seis participaciones hasta el momento. El reconocimiento al alien, a la media parte del encuentro, estaba justificado. Pero al menos hasta el día 17 queda como un bonito recuerdo.

El verdadero torneo comienza el domingo para España. Con la gloria a cuatro partidos y ya el máximo anotador de la historia del Eurobasket liderando su candidatura.