‘Los Hernangómez llaman a la puerta’. Crónica del España-Rumanía, por Andrés Monje

septiembre 4, 2017

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Rumanía, una de las cenicientas del Eurobasket, tuteó diez minutos a España, posiblemente la favorita para el oro. Pero más allá de ese primer cuarto (21-19), con exceso de relajación del bloque de Sergio Scariolo, las diferencias fueron gigantescas entre dos conjuntos llamados a lugares muy distintos en el torneo. España sumó su tercer triunfo de forma cómoda (91-50) y dando la bienvenida a más noticias positivas para el futuro.

El día que Pau Gasol descansó (junto a Álex Abrines, también baja en el duelo anterior), rompiendo la pareja de hermanos en el cinco inicial, fueron otros hermanos, esta vez los suplentes, los que tomaron el testigo del protagonismo. Porque tanto Juancho como Willy Hernangómez han llegado para quedarse.

Los rumanos, apoyados en su mejor jugador Moldoveanu (15 puntos), vibraron los primeros diez minutos, donde la falta de tensión de España llevaba a llegar medio segundo tarde atrás y tomar malas decisiones en ataque. España no punteó tiros y dejó carriles para penetrar en defensa, mientras que perdió cuatro balones en ataque los primeros diez minutos (y cinco en los treinta restantes). Aunque la diferencia de nivel fuese notoria, sin concentración las fuerzas se igualan y Rumanía disfrutó de sus quizás mejores minutos del torneo, o al menos los más felices, planteando resistencia al ogro español. Indirectamente España ayudó a generar ese escenario, se creó ese problema.

Ricky Rubio y Marc Gasol estuvieron finos y eficientes pero no fue hasta el segundo cuarto cuando el lenguaje corporal cambió de verdad. Juan Carlos Navarro regaló su clase y Pierre Oriola su impagable intendencia, pero fueron los Hernangómez los que más se dejaron notar. Willy porque es una máquina de producir dentro. Suma números (9 puntos y 13 rebotes) con insultante facilidad y entiende su rol secundario tan, tan bien que eso le hace diferencial. Algunos roles reducidos llegan a ser decisivos cuando perfeccionan ese papel. Juancho porque a pesar de ser novato en ese grupo no tiene miedo de demostrar quién es. Porque sin pensar en qué pueda llegar a ser, a estos niveles Juancho ya es.

El pequeño de los hermanos (18 puntos y 12 rebotes, 6 ofensivos) es pura energía, contagiosa para el resto. Desde el puesto de tres ataca el rebote ofensivo como un animal, defiende el propio, amenaza de tres puntos y sabe moverse sin balón. No sólo es que se mueva, es que sabe cómo y cuándo hacerlo, algo fantástico jugando alrededor de tanto talento creativo. Haciendo todo eso cada día, deja de ser casualidad que su recurso al tres sea ya una opción real para España ante retos mayores. Que llegarán.

Rumanía no fue adversario cuando España dejó atrás las licencias y se puso a defender. Especialmente segundo y tercer cuarto, porque en esos 20 minutos recibió sólo 16 puntos. Ahí acabó el encuentro ante un equipo impotente en la lucha bajo tableros (48 a 29 en rebote) y con muchos menos recursos para competir. España agrandó la diferencia hasta algo más real y todo ello pensando en Croacia, ante la que este martes se jugará el lugar de privilegio en el grupo C del torneo, algo de valor de cara a los cruces.

De paso, por si aún no se conocía lo suficiente, la baraja de Scariolo mostró otro par de cartas que, incluso oliendo a futuro, pueden paladearse ya también en el presente. Esta España es más profunda de lo que parece.