‘Marc Gasol, el caníbal’. Crónica del Alemania-España, por Andrés Monje

septiembre 12, 2017

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Marc Gasol activó el modo leyenda, firmó su mejor encuentro como internacional y llevó a España a semifinales del Eurobasket. Serán las décimas consecutivas para un equipo que sufrió ante Alemania en cuartos de final (72-84), tras un duelo oscuro, trabajado y sin brillo alguno hasta que el mediano de los Gasol dijo basta. Entonces reventó el encuentro con una actuación para el recuerdo (28 puntos 10 rebotes, 4 asistencias y 37 de valoración).

Con empate a 50 tras 27 minutos de juego sobre el barro, España encontró tres minutos de vuelo que noquearon al cuadro de Fleming. Bastaron tres porque fueron mortíferos. En ese tramo Marc Gasol anotó 12 puntos (tres triples y un 2+1) y Sergio Rodríguez tres (otro triple), lanzando un 3-15 de parcial que reventó la igualdad y despojó a España de todas sus angustias. Con su hermano Pau en el banco, Marc asumió el mando a lo grande y se acercó más que nunca a su versión NBA, que revela una verdad hasta el momento no mostrada en su plenitud en torneos FIBA: Marc es uno de los mejores pívots del mundo.

Sus 18 puntos en el tercer período, con la citada estampida final, desfondaron a una Alemania que hasta entonces había tenido a España en el alambre. Con Dennis Schröder al mando del ataque, secundarios conociendo su rol y formatos dinámicos con interiores muy móviles, los germanos castigaron al cuadro de Scariolo. Controlaron el ritmo del encuentro, colapsaron las zonas con mucha actividad y nivelaron unas fuerzas en principio desniveladas.

Alemania dificultó circulación de balón, pases interiores e incluso cortes por la zona de España. Asumió el dominio en el electrónico pronto (7-0 de inicio) y torció el gesto de la campeona. La táctica ante Schröder, una centella hacia el aro, se conocía y aplicaba aunque no resultase sencilla. De él partía todo en un sistema muy vertical, que apenas necesitaba pasar para obtener tiros. Pero el ataque difícilmente sostenía el esfuerzo atrás. Cada ofensiva era una agonía con poco ritmo, muchos más botes que pases y escaso desahogo exterior, con sólo el Chacho (11 puntos y 7 asistencias, +23 con él en 25 minutos) dibujando a color sobre un partido en blanco y negro.

España, que tardó más de doce minutos en ver cómo un hombre no interior aportaba puntos, vivió siempre aferrada a su defensa. Labores oscuras para competir. Sobresalio ahí Joan Sastre, soberbio ante Schröder y en realidad ante cualquier marca directa que tuvo. Ágil de piernas, inteligente y activo en las líneas de pase, Sastre acompañó su exhibición atrás con dos triples abiertos. España tuvo a Ricky Rubio bailando con el base de Atlanta muchos minutos, cumpliendo un papel sacrificado y arduo. Schröder acabaría con 27 puntos y 8 asistencias pero también 7 pérdidas y solo otro compañero en dobles dígitos de anotación (Theis, con 15). Su caudal, aunque notorio, se ligó al interés que más se buscaba: que el resto no acompañase.

Hasta el descanso (33-34) España sufría, en el final del tercer cuarto se vio por fin en el espejo y a lo largo del último parcial navegó con calma hacia la victoria. Posiblemente en su día menos inspirado del torneo, un partido donde el ataque fue irrespirable (muchas dificultades nuevamente para fluir con dos hombres grandes) y la defensa mantuvo el tipo, España volvió a responder. Es ese uno de los grandes factores que la diferencian de las demás, porque no se hacen diez semifinales consecutivas de Europeos sin un oficio legendario, sin la capacidad de competir al máximo sea cual sea el contexto. En el brillo y en la oscuridad.

Tampoco se logra todo eso sin grandes estrellas.

Marc destapó el tarro de las esencias y demostró que aquí, en FIBA, también lo es. Lo hizo a lo grande. Volvió a hacer notar otra losa para los rivales: pese a que posiblemente no sean de este mundo los Gasol juegan con España. Es una desgracia para cualquiera enfrente. Con Pau en un día tranquilo (19 puntos), Marc ejerció de titán, de dominador y líder para seguir con paso rotundo en el torneo. Siete partidos, siete victorias y semifinales en el bolsillo. Eslovenia o Letonia medirán este jueves al ogro por un puesto en la final.