La consulta del fisio: te explicamos la lesión de Hayward y el proceso de recuperación

octubre 21, 2017

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portada-facebookPor Clínica Fisiosesto (@fisiosesto)

La terrible lesión que sufrió el alero de los Celtics, Gordon Hayward, en la noche del 17 de octubre es una fractura de tibia con luxación del tobillo. Para intentar entender qué le ocurrió exactamente, vamos a explicar brevemente los tipos de fracturas óseas que se pueden sufrir y los tipos de tratamiento y tiempo de recuperación:

Las fracturas óseas se definen como la perdida de continuidad en el tejido óseo. Las clasificaciones son variadas pero a lo primero que se puede atender es si es una fractura abierta o cerrada. Las fracturas abiertas son aquellas en las que se produce una herida en la piel y el hueso queda expuesto al exterior como la que sufrió Paul George, muy peligroso por el riesgo de infección. El resto, las fracturas cerradas, son aquellas en las que no hay exposición al exterior, y este sería a priori, el caso de Gordon Hayward, ya que en las imágenes de la lesión y en los detalles posteriores no hablaron de fractura abierta.

Entre los diversos tipos de fracturas óseas se pueden hacer varias clasificaciones según la línea de fractura, simplificando encontramos:

  • -Transversal, la fractura es perpendicular al eje del hueso.
  • -Longitudinal, la fractura es paralela al eje del hueso
  • -Oblicua, la fractura es oblicua al eje del hueso.
  • -Fractura conminuta, como su nombre indica el hueso queda partido en varios trozos.

En el caso de las fracturas oblicuas puede darse además un desplazamiento de uno de los fragmentos óseos respecto al otro y habría que operar, al igual que la fractura conminutas en la que la intervención quirúrgica es necesaria para reconstruir el hueso.

Las fracturas consolidan con inmovilización para que se pueda producir un callo óseo que una los extremos óseos separados. La inmovilización no implica no apoyar el miembro operado, ya que progresivamente hay que meter cargas y estímulos mecánicos para que la fractura consolide mejor.

A partir de ahí el tiempo estimado varía dependiendo del tamaño del hueso, el tipo de fractura, la zona de fractura, la edad del paciente y factores metabólicos. Para la tibia y siempre dependiendo del tipo de fractura y la localización, el mínimo oscila entre 6 y 8 semanas o más en el caso de que aparezcan retardos en la consolidación ósea. Pese a que hay terapias como la magnetoterapia que acelera la consolidación ósea, si hay material de osteosíntesis no se podría colocar. Aquí estaría el primer escollo, ya que un retardo de la consolidación demoraría más la recuperación.

Si se han colocado placas y tornillos para fijar el hueso y luego volver a retirarlos, sumando otro periodo más de recuperación, podría dar como resultado otras 6 u 8 semanas más. Una vez que la fractura esté consolidada, empezaría el trabajo de recuperar la masa muscular perdida; quién haya sufrido periodos de inmovilización habrá notado como la musculatura se atrofia.

Durante los periodos de inmovilización la musculatura que se inserta en el hueso roto puede tirar del mismo y producir retrasos en la consolidación o pseudoartrosis. Durante estos periodos sí se puede trabajar la musculatura que no se ancla en el hueso roto, para evitar mayor pérdida muscular, a través fundamentalmente de ejercicios isométricos.

Una vez recuperada el tono muscular, que podría llevar otras 4 u 8 semanas, dependiendo de cómo responda el paciente y que no aparezcan adherencias en los tejidos blandos, músculos, tendones y ligamentos, habría que acondicionarlo para la práctica deportiva. Si hay problemas en la recuperación de la musculatura volvería a demorarse más. Por ejemplo, si se produce alguna adherencia, podría tener que volver a pasar por quirófano o simplemente que tardase de más en recuperar movilidad activa. Retrasaría todo el proceso.

Los tendones y ligamentos habrán perdido parte de su capacidad fisiológica. En el caso de los tendones serán menos fuertes y resistentes y transmitirán peor la fuerza que generan los músculos, al igual que los ligamentos, que habrán perdido su capacidad para estabilizar la articulación y habrá que recuperarlos, mediante ejercicios propioceptivos.

Este reacondicionamiento físico, en el mejor de los casos se podría dar en otras 8 semanas, incluso 12, siempre dependiendo del deportista y su estado. Si no se encuentra seguro pese al reacondicionamiento y rehabilitación, tendrá que prepararse más y se demoraría más la vuelta. Como veis poner plazos en una recuperación que suma tantos factores es muy difícil y cualquier recuperación milagro (Brandon Roy) puede llevar a una recaída o impotencia para jugar.

La mejor manera de prevenir las fracturas óseas es mediante el ejercicio, en especial con pesas, no hace falta cargar una tonelada, pero sí, está demostrado que el ejercicio con resistencias estimula la producción de nuevas células óseas y fortalece los huesos. En el caso de un deportista profesional puede darse que por exceso de actividad haya algún tipo de fisura o simplemente los traumatismos pueden romper cualquier hueso como fue el caso de Gordon Hayward.

Para evitar las luxaciones de tobillo, lo mejor es trabajar los ligamentos del tobillo, os dejamos unos enlaces, en el que se trabaja sobre superficies inestables, la propiocepción y en otros los ligamentos del tobillo, cualquier duda podéis consultar en fisiosesto@gmail.com:

https://www.fisiosesto.com/single-post/2017/10/02/Insuficiencia-del-Tibial-Posterior-Rehabilitaci%C3%B3n-en-Fisioterapia-Deportiva

https://www.fisiosesto.com/single-post/2016/10/03/Ejercicios-activos-de-fortalecimiento-para-el-Ligamento-Lateral-Externo-del-tobillo