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Junta de evaluación y entrega de notas: El análisis de Piti Hurtado sobre el cuarto partido de la final

junio 22, 2016

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Desde la aplicación de la normativa de las plantillas de 15 efectivos, cambios casi ilimitados durante la temporada, enfatizado con la crisis se ha producido un efecto camuflador sobre todo en los grandes equipos de la Liga Endesa. Llegábamos a esta final con el FC Barcelona Lassa habiendo ganado su semifinal y su primera ronda con un punto más de eficiencia que el Real Madrid, el cual tuvo que poner mucho esfuerzo en superar a UCAM Murcia y a Valencia Basket, pese a las bajas de estos últimos. Pero, al igual que ha pasado en el último lustro en varias ocasiones cuando ha llegado a las finales los dos grandes (pan nuestro de cada día), la realidad ha tumbado las previsiones, los augurios, las porras, vaticinios mediáticos y ventajas de campo.

Hoy el Real Madrid no ha jugado un basket brillante, no le ha hecho falta, incluso sesteó el principio del partido, porque mentalmente venía de dos partidos dominados con suficiencia. El Barcelona empezó la serie respetando mucho a Carroll que venía en una gran forma, las fintas largas a sus salidas de carretones o pin downs (bloqueos indirectos verticales) se convertían en cambios múltiples. Pascual no consiguió demasiados réditos con esto directamente pero intentaba aprovechar la longitud de piernas de Satoransky para tapar y generar actividad física y táctica que provocara en sus jugadores un sentirse enganchados colectivamente.

La serie ha terminado para Pascual con una decisión alargada durante el partido de hoy de disponer a su quinteto en una zona 2-3 con la segunda línea muy alta, anticipando salidas de indirectos a las posiciones de 45 grados (los lados). En ocasiones esta zona se convertía en individual para intentar despistar a los blancos. Pero el Real Madrid y ese juego de memoria que muchos de sus jugadores han forjado tras varias temporadas no necesitaba de mucho pensar ni de mucho sistema.

La fuerza de Pablo Laso ha sido mantener unido a un grupo que no lo estaba del todo tras perder un partido en la Fonteta. Y lo consigue porque tiene mucha habilidad de no echar gasolina a ningún incendio. Y jugadores calientes los tiene: Llull, Rudy, Nocioni. Pero una parte del cerebro de Laso aún es de jugador y sabe qué teclas tocar y cuales dejar pasar. Excelente. A eso hay que sumar que el Real Madrid ha jugado a un ritmo de 90 puntos por partido y eligiendo bien sistemas. Tanto en la Copa del Rey como en la Liga han sabido ganar, sin estridencia, con contundencia. El bloque. Incluso haciendo partícipes a los que fueron señalados durante el año como culpables de no aportar más para llegar a la F4, los fichajes.