BAR-MAN (8)

El tirador sueco que siempre estuvo ahí, por David Sardinero

febrero 17, 2017

¿Lo compartes?

Marcus Eriksson representa buenas noticias para el FC Barcelona Lassa. Y lo hace en un momento delicado en la parcela deportiva, con el equipo muy lejos de su mejor nivel. El sueco ha sido el mejor en los cuartos de final de la Copa del Rey ante Unicaja, con 18 puntos y 23 de valoración, apareciendo para resolver en momentos de necesidad y cubriendo la baja del capitán Juan Carlos Navarro. El Barça se agarra al sueco buscando volver a disfrutar.

Quizá ha vivido demasiadas cosas, y quizá demasiado deprisa. Marcus Eriksson tiene 23 años. Debutó en la ACB siendo extremadamente joven, con 16. Y da la sensación de que lo mejor de este lanzador sueco todavía está por llegar.

Ayer, ante ‘su’ Manresa, metió 21 puntos con la camiseta del FC Barcelona Lassa. 3 de 4 en tiros de 2 y 5 de 9 en triples, su especialidad. Venía de hacer un 3 de 4 en la jornada anterior y acumula un 22 de 48 esta temporada, con un 45,8% de acierto.

Los 21 puntos son su tope personal. Ya los había conseguido dos veces. Y volvemos a las peculiaridades de Eriksson: esa marca ya la había conseguido… hace bastante tiempo. En concreto, en la 2013-2014. Por aquel entonces vestía la camiseta del Manresa, ya en su segunda etapa en el club. Y ese año metió 21 puntos en dos ocasiones.

Porque con 23 años, Eriksson no es ningún recién llegado al baloncesto. Ha vivido muchas caras de este deporte, quizá más que las que puedan llegar a vivir nunca otros jugadores mucho más veteranos. Y precisamente por eso a veces pensamos que siempre ha estado ahí. Cinco etapas que nos ayudan a entender quién es Marcus Eriksson.

Una promesa

Durante muchos años, Eriksson fue considerado una de las grandes promesas del basket europeo. Un gran tirador del que contaban que en 2010 metió 78 triples de 81 intentos en Upsala, su localidad natal. De esos 78, 51 los metió de forma consecutiva. Empezaba a aparecer en las predicciones del draft. Llegó a Manresa y se convirtió en el sexto jugador más joven en debutar en la ACB, después de ser MVP del Torneo Junior de L’Hospitalet en 2010.

Fichaje y cesión

El Barça apostó por él. Le fichó y comenzó a jugar en el filial azulgrana. En la 2013-2014 regresó a Manresa cedido y allí consiguió sus topes de anotación… hasta esta semana. Ese año jugó 24 minutos por encuentro y promedió más de 10 puntos, con 2 triples de media en cada choque. Regreso al Barça tras meter 11 puntos por partido en el Eurocamp de Treviso.

La lesión

2014. Primer partido de Liga Endesa. Un choque en el Palau entre el Barça y el Baskonia. Y en el último cuarto, con el duelo prácticamente decidido, el presente se volvió negro para Eriksson. Botando, su rodilla no respondió. Lo notó y se la sujetó. Sabía que algo estaba roto. Las pruebas confirmaron lo que parecía inevitable viendo el vídeo: menisco y ligamento cruzado anterior. La temporada que debía ser de su explosión se había terminado para Marcus Eriksson de la forma más dolorosa.


El draft

La NBA no le había olvidado y los Atlanta Hawks le escogieron al siguiente verano, en el draft de 2015. Segunda ronda, puesto 50. Un tradicional draft and stash, es decir, elegir a una promesa con la intención de poseer sus derechos y esperar a su evolución. Volvió a las canchas tras el verano y después de una temporada en blanco. Pero el talento seguía ahí, esperando a florecer.

Su presente

Hace unas semanas parecía que podría salir cedido, pero sus dos últimos partidos con el Barça le han devuelto a los titulares. 9 puntos ante el Retabet Bilbao Basket (3 de 4 en triples, aunque falló uno decisivo) y 21 frente al ICL Manresa. Con 5 triples, algo que nunca había conseguido en la ACB. Promedia 14 minutos en la liga y 6 puntos por encuentro. En Euroliga su rol es menor: 9 minutos de media y 2 puntos.

El sueco que siempre estuvo ahí, el que quizá ha vivido más cosas de las que debería haber vivido un chico de 23 años, asoma la muñeca. Un tirador sueco con mucho que decir todavía.