Laura Rodríguez

‘Mamá, te quiero. Gracias por todo’. La emotiva carta de Laura Rodríguez a su madre recién fallecida

febrero 2, 2017

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Laura Rodríguez Morales, 1.70 metros y 16 años.

Su sueño es abrirse hueco en el siempre complicado mundo del baloncesto, igual que en su día hizo su tío Juan Miguel Morales, ex-jugador del Gran Canaria o Cáceres entre otros muchos equipos. Y por ello esta misma temporada decidió cambiar de aires abandonando su querido archipiélago canario para tener en Torrelodones su nueva casa. Actualmente Laura es jugadora del Baloncesto Torrelodones, mítico club madrileño que en los últimos años se ha propuesto apostar fuerte por el baloncesto femenino. Esta apuesta junto a un atractivo proyecto fue lo que atrajo a una bicampeona de España como la protagonista, y es que a su temprana edad la escolta-alero de Las Palmas de Gran Canaria puede presumir de haber sido campeona de España en categorías cadete y junior además de haber formado parte del Club Baloncesto Islas Canarias, el club de formación más laureado en la historia del baloncesto nacional.

Nos citamos con ella y está contenta. Nos recibe con una sonrisa que no se le borra durante toda la conversación, deportivamente está consiguiendo firmar su mejor baloncesto con la elástica torresana y, a pesar de ser todavía junior de primer año, está siendo una de las jugadoras más utilizadas por Davor Matkovic, técnico del Primera Nacional que busca esta temporada el ansiado y deseado ascenso a la Liga Femenina 2. La propia Laura nos confiesa que ascender es una de las cosas que más ilusiones le genera, por ello trata de dar lo mejor de sí partido tras partido. Su entorno baloncentístico más cercano nos la describe como una excelente defensora, entregada, comprometida y que entre sus virtudes es conveniente destacar que es una jugadora muy eficiente en el lanzamiento de larga distancia. Fuera de las pistas la señalan como sincera, educada, valiente, fuerte y muy independiente. Ella, por encima de todas las cosas en esta vida, tiene un reto: que su madre se sienta orgullosa de ella.

Y es que hace unos meses, sin esperarlo, su vida cambió muy de repente.

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“Yo estaba estudiando en mi habitación cuando me pasaron el teléfono. Era mi hermana y estaba llorando. Yo no entendía nada, hacía unas horas todo estaba correctamente y de repente todo cambió. Mi madre se fue, falleció… sentí que el mundo caía a mis pies, sin esperarlo la vida me había quitado a lo más importante que tenía, lo hizo sin avisar y sin ni siquiera darme la oportunidad de darle las gracias por todo y decirle lo mucho que la quiero”, recuerda en tono melancólico la misma Laura.

MAMÁ, TE QUIERO. GRACIAS POR TODO

“Qué dura e injusta la vida.

Recuerdo aún con lágrimas cada una de nuestras tardes juntas, tus madrugones para llevarme a entrenamientos o a partidos. Tus consejos antes de acontecimientos importantes, tu constante lucha para que a mí y a tu hija mayor no nos faltase nunca de nada, tu facilidad en hacernos sonreír y tu fortaleza para hacernos ver siempre que todo estaba muy bien. Hiciste de tus hijas a las dos chicas más afortunadas del mundo, porque con tu forma de ser -además de ser la mejor madre- también fuiste la mejor amiga. Mi mejor amiga.

La que me abrazaba cuando lo necesitaba, la que me daba un beso, la que me cuidaba cuando estaba enferma, la que me empujaba hacia las cosas que me asustaban porque tú creías más en mí que yo misma. Eras mi gran apoyo… ¿y sabes qué? Lo sigues siendo. Es cierto que tristemente ya nada volverá a ser como antes porque me faltarán tus abrazos, tus besos, tus consejos y tus empujones, pero sigues estando muy presente en mi día a día. No hay día que no te recuerde y evite sonreír, sonreír por lo que fuiste y por lo que serás siempre.

Haber sido tu hija ha sido la suerte de mi vida. Ojalá hubiera podido decirte te quiero y gracias por todo mirándote a las ojos, como a ti te gustaba, pero quiero prometerte que seguiremos andando de la mano tus dos hijas para que desde arriba te sientas orgullosa de nosotros. Que tu estés orgullosa de lo que has creado es nuestra mayor motivación para seguir adelante y no sabemos cómo ni cuándo pero sí que lo vamos a conseguir porque te lo mereces. Jamás dejarás estar para nosotras porque las personas solamente se van cuando nadie les recuerda y tú, fuiste tanto y tantas cosas buenas a la vez, que jamás te irás. Desde mi primer hasta tu último día te preocupaste por mí, por mis estudios, por mis inquietudes, por mis necesidades… eres como la perfección imposible de perfeccionar. No hay dinero en el mundo que pague lo que tú has hecho por tu entorno. Eres un ejemplo de luchadora, cuando todo estaba en contra mejor era tu actitud y tus ganas de dar todo lo que tenías.

No sé si esto lo podrás ver pero solamente quiero darte las GRACIAS. Así, en mayúsculas, subrayado y en negrita, para que se entienda mejor. Necesito hacerlo. No haber podido decirte adiós ha sido el golpe más duro que me ha dado y jamás me dará la vida. Sigues siendo un pilar fundamental para mí, mi mayor motivación, mi referente, mi reina y la persona por la que daría mi vida una y mil veces.

Gracias por todo, otra vez, te quiero mamá. Nunca dejaré de quererte”.

Consciente de la delicada situación por la que atraviesa el baloncesto femenino en España, la prometedora Laura Rodríguez nos confiesa que desea aprovechar el baloncesto para, una vez finalice el bachillerato, conseguir una beca que le permita seguir disfrutando de su gran pasión al mismo tiempo que estudie en Estados Unidos. Mientras tanto, seguirá señalando al cielo cada vez que anote un triple. Con su madre en el recuerdo.