Conociendo a… Asier García. Una de las grandes estrellas del basket en silla de ruedas, por David Sardinero

agosto 3, 2017

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Foto: FEDDF

Este fin de semana se disputó la Final Four de la liga española de Basket en Silla de Ruedas, donde el Ilunion se impuso para lograr otro triplete. En paralelo a esa Final Four tuvo lugar la gala de entrega de premios de la temporada, en la que se reconoció a Asier García (, terceros clasificados en la Final Four) como mejor asistente y en el quinteto ideal. Por eso he querido recuperar esta entrevista publicada en enero en la edición en papel de la revista Gigantes para conocer mejor a uno de nuestros mejores jugadores, con una historia apasionante:

Si un tipo de Bilbao quiere ganar una medalla en los Juegos lo tiene que hacer a lo grande, sin medias tintas. Da igual que juegue en silla de ruedas o subido a un cohete. Y si viste cualquiera de los partidos de España en Río, seguro que recuerdas a Asier. No falló al cliché: medalla de plata, la primera de la historia de nuestro basket paralímpico, con un sensacional triple doble en semifinales ante Gran Bretaña (19 puntos, 13 rebotes y 13 asistencias) y dando la cara ante EE.UU. en la final.

Le citamos en Getxo, donde ha vivido casi toda su vida, tres meses después de volver de los Juegos Paralímpicos. No sabe exactamente dónde guarda la medalla (“sé que está en casa y que está bien guardada, en la caja que nos daban. Mi mujer, Bea, es la que la coge, la guarda y la lleva a los actos”), pero cada poco tiempo se lo recuerdan en los homenajes que sigue recibiendo: “Está bien vivir esto de vez en cuando y es de agradecer que nos hagan un poco de caso”.

Una extensa charla con un gran aficionado a cualquier baloncesto con unos colores sorprendentes (“no sé muy bien por qué, pero mi ama era fan del Joventut. Así que yo desde pequeño era de la Penya)  que acaba con un agradecimiento: el mío, por la pasión con la que transmite su deporte y su realidad: la de un jugador de élite en lo suyo.

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en los Juegos?

Asier García: Yo creo que el día que nos clasificamos para la final. El tema de que todo el equipo nos esperaba a los que estábamos haciendo entrevistas en la zona mixta. Nos esperaban para juntarnos, abrazarnos y hacer un poco el loco. Estaba todo el equipo junto, diez minutos de celebración increíbles.

¿Cuándo os dais cuenta de que podéis ganar?

Teníamos un buen grupo, pero no éramos favoritos. A Turquía no la ganábamos desde 2013, y estaba Australia… Y encima la preparación no fue buena: perdimos 4 partidos contra Estados Unidos, en Canadá sufrimos también, en Bilbao perdimos contra GB y Turquía…

¿Pero qué fallaba ahí y qué cambió después?

Ellos estaban al nivel que iban a estar y nosotros no. Teníamos margen. Luego lo puedes conseguir o no, pero ellos ya tenían el nivel. En los Juegos volvimos a perder contra Turquía, pero por muy poco. Ahí nos dimos cuenta de que podíamos competir.

¿Qué sabor te quedó? ¿He ganado una plata o he perdido una final?

Los primeros minutos después de perder son jodidos. Es una final y quieres ganar. Una plata es un logro del copón, pero quieres ser campeón. Luego nos juntamos en el vestuario y piensas: “oye, es una medalla de plata, hemos hecho historia”. La desilusión duró 10 minutos. Y ya alguno dijo: “ya les esperaremos en Tokio”.

¿Tú te esperabas jugar a un nivel tan alto?

Tanto, tanto, no. Me considero un currela, un trabajador en la pista. No tengo una calidad innata ni soy un gran tirador. Pero hay cosas que hago bien y mi punto fuerte es la visión de juego.

Más allá de ser subcampeón olímpico, ¿cómo es un día normal tuyo?

Trabajo media jornada en Bidaideak, que es de la Fundación de uno de los patrocinadores del equipo de Bilbao, una asociación de minusválidos. Llevamos el transporte de discapacitados de toda Bizkaia. Me ocupo de temas administrativos y del club. Luego me voy a entrenar dos días a la semana a una sesión de tiro, voy a casa, como con mi mujer. Descanso y más entrenamiento, todos los días de la semana de ocho y media a diez de la noche.

¿Cómo está el basket en silla de ruedas en España?

En los últimos años ha crecido un montón. Ahora tenemos una liga casi casi profesional, con fichajes, extranjeros. Y eso le ha dotado a la liga a mucho nivel. Las tres potencias europeas somos Alemania, Italia y España. Se está mejorando mucho, los partidos se dan en streaming, hay mejores canales de información. Falta que ese nivel que tienen las ligas y la Selección repercuta en los medios. Somos un deporte minoritario, pero queremos que la gente nos tenga en cuenta.

Cuéntame tu discapacidad, ¿por qué juegas en silla de ruedas?

Tuve un accidente con 13 años. Era la primera vez que salía con mis amigos, en Getxo, dando una vuelta. Había un paso a nivel con barreras. Pasó el tren y las barreras hicieron amago de levantarse. Se estaban levantando, y justo del otro lado llegaba otro tren. Al estar en curva no se veía. Empecé a pasar y las barreras empezaron a bajar. Mis amigos me gritaron, me giré y vino el tren y me pasó por encima. Estuve dos horas y media debajo del tren hasta que me sacaron. Tuve secuelas en las piernas, estuve seis meses ingresado, dos en la UVI. Estuve dos años y medio en silla, haciendo rehabilitación. Ahora con un zapato ortopédico puedo andar.

¿Crees que sin el accidente hubieras jugado al basket?

No a un nivel profesional, eso es evidente. Jugaba a todo, fútbol, tenis… pero deportes escolares. Se me caía la baba pensando en ser profesional. Y cuando tuve el accidente pensé, ‘el deporte se ha acabado’. Cuando conocí el deporte en sillas vi una puerta que se abrió.

¿Pero cómo te acercas al basket en silla de ruedas?

Con mi discapacidad ya me apunté a waterpolo, pero a nivel federativo nada. Cuando me saqué el carné de conducir me dieron el contacto de un chaval que me iba a ayudar a hacer la adaptación del coche. Quedé con él, con 19 años ya, y me preguntó si jugaba a algo. Me invitó a probar con ellos. Bajé a entrenar y dije: “esto es lo mío”. Veía que tácticamente todavía era más jugoso que el basket normal. Es muy divertido.

¿Se te daba bien?

La gente que juega al baloncesto o al fútbol igual empieza a jugar a los cinco años. El de baloncesto en silla de ruedas igual empieza con 10 años si tienes una enfermedad congénita, o gente que llega con 15, 20 o 25 años. Si nos has jugado nunca, cada uno va cogiendo sus mecánicas.

Volviendo a los Juegos, ¿has vuelto a ver la final?

¿Te digo la verdad? No. Tengo todos los partidos, pero solo he vuelto a ver el de Turquía, el que perdimos. Me quedé con la cosa de que en los últimos cinco minutos no defendimos bien. El seleccionador, Artacho, me dijo que había vuelto a verlos todos para analizarlos y que al segundo partido rompió los papeles, se puso a verlos como un aficionado y había disfrutado un montón.

¿Verías interesante que con vosotros jugaran jugadores con problemas no solo físicos, sino psíquicos?

El debate no es sólo ese, sino abrirlo a todo el mundo. Yo lo haría. De hecho ya se hace. En Selecciones no, pero en Alemania, Italia y Francia puede jugar cualquiera en Liga. Tú podrías jugar al baloncesto en silla. Sin ningún tipo de discapacidad. Yo lo abriría, aunque no tengo claro cuáles serían las consecuencias. Sería bueno que cualquier persona pudiera jugar al baloncesto en silla. Está claro que teniendo una puntuación de 5, tienes que ser un supercrack para jugar minutos. Y no sé hasta qué punto sería beneficioso para el deporte en sí. Podrían jugar tipos de 1.95m. o 2 m. y te destrozan. Quitarías minutos a gente con discapacidad. Y los equipos seguramente jugarían para ese jugador. A nivel de Selecciones es un imposible.

¿Y eso funcionaría?

Es cierto que ningún gran equipo de Europa tiene cincos. Pero luego en competiciones europeas no podrían jugar, así que…

Tú que te consideras: jugador de baloncesto, de baloncesto en silla de ruedas, jugador discapacitado?

Yo me considero un jugador de baloncesto en silla de ruedas. Y no soy olímpico, soy paralímpico. Cada cosa tiene su nombre. Pero es cierto que hay un sector social que nos ve como ‘pobres cojos que hacen deporte’. No. Somos jugadores de baloncesto en silla de ruedas y somos deportistas de élite. Entreno tanto o más que un jugador de balonmano o que uno del Bilbao Basket. Me como viajes, dos meses y medio en verano con la Selección. Somos deportistas de alto nivel.

Pero tú también sabes que eres un ejemplo y un modelo para mucha gente…

Somos conscientes de eso. El basket en silla, como todos los deportes adaptados, están dirigidos a un sector de la sociedad que tiene un problema o una discapacidad. Y que no es igual de fácil para un chaval de 10 años jugar al basket que para uno de 10 años con discapacidad jugar al basket en silla. Somos espejo para gente que no tiene fácil el acceso al deporte. Y tenemos una responsabilidad. No como jugadores, sino como club, las instituciones. Que la gente diga, tengo una discapacidad y puedo hacer deporte. Pero creo que hay que separarlo de la parte competitiva.

¿Cómo animarías a alguien a jugar?

Si te gusta hacer deporte y tienes algún tipo de discapacidad, invitaría a la gente a que lo probara. Todos los deportes tienen su versión en deporte adaptado. Pero aunque te dediques a otro, prueba el basket en silla.