De jugar en la generación dorada de Argentina a triunfar como empresario en España. Conoce su historia

julio 12, 2015

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Vive en Valencia, tiene 36 años y en los inicios de la famosa ‘generación dorada’ de Argentina aparece su nombre, y es que en su adolescencia era reconocido como uno de los mayores proyectos del baloncesto argentino. Jonatan Fatelevich sigue jugando y disfrutando del baloncesto en la Comunidad Valenciana al mismo tiempo que triunfa como empresario. Atrás quedan años donde compartió pista con los Andrés Nocioni, Pablo Prigioni, Maxi Stanic, Ariel Eslava, Nico Gianella, Leo Gutiérrez, ‘Pancho’ Jasén o Luis Scola, ídolos en el baloncesto sudamericano.

Su vida cambió con 15 años. El era considerado una promesa en el baloncesto argentino y acudió a la pre-selección tras haber brillado en el Obras Sanitarias. De esto hace ya más de dos décadas pero el protagonista lo recuerda muy bien, y es que se quedó a las puertas (fue el último jugador en ser cortado) de ir con un combinado de jugadores que hizo historia en el baloncesto argentino: los Scola, Nocioni y compañía…

JONATAN FATELEVICH

“En este deporte si quieres llegar lejos tienes que ser muy fuerte de la cabeza y reponerte a los golpes. No hay tiempo para lamentaciones y yo no lo asimile tan bien. No era tan duro de la cabeza como se precisaba para ser un jugador de los buenos de verdad, eso me di cuenta varios años después. Tenía el talento, pero no tenia la cabeza tan dura y tampoco trabajaba tan duro como se necesitaba para llegar a ser uno de los buenos, reflexiona desde su despacho el ahora exitoso empresario Fatelevich.

El haber sido descartado para jugar con la selección supuso un antes y un después en la vida de Jonatan, que después de vivir en el Obras Sanitarias la mejor etapa de su vida se desmotivó en cuestión de meses y regresó a Buenos Aires para jugar en su club. A pesar de todo, Fatelevich siguió entrenando con Obras y jugando algunos minutos con el primer equipo, cambiando de aires nada más cumplir la mayoría de edad y viviendo una nueva etapa en Racing de Avellaneda, equipo de la división de plata del baloncesto argentino (entiéndase como un equipo de la Adecco Oro).

Su paso por Avellaneda no fue extenso y más tarde y en búsqueda de mayor protagonismo fichó por el Club San Andrés, un club que cambió la visión de vida de ‘Jon’. Entrenaba mucho y jugaba muy poco. La situación me terminó quemando y es cuando empecé a hacer otras cosas aparte de jugar al baloncesto, recuerda del protagonista. Fatelevich era un jugador muy talentoso, difícil de defender en situaciones de uno contra uno debido a su buen manejo de balón y dotado físico. Además, era eficaz en el tiro de media-larga distancia.

Jon My

Sin colgar las botas pero apartándose tímidamente del baloncesto profesional, Jonatan buscó nuevos caminos en búsqueda del mejor futuro posible para él y su familia. Empezó a dedicarse a hacer pequeños negocios y conforme pasaba el tiempo comenzó a ver que quizás el mejor camino era este, y con solamente 20 años creó Cirkuitplanet, una empresa dedicada al diseño, fabricación y comercialización a nivel mundial de productos tecnológicos como ordenadores, dispositivos portátiles, altavoces, accesorios para dispositivos móviles y tablets que a sus 16 años ya puede presumir de comercializar sus productos en 60 países y tener oficinas en China, Estados Unidos, Polonia, Argentina y en España.

Así pues, tras siete años en Argentina como fundador de Cirkuitplanet, decidió emigrar a España para iniciar junto a su familia una nueva etapa. “Me vine de Argentina a España porque me cansé de la inseguridad y de trabajar en un país tan inestable que a veces está muy bien y al otro día fatal. Prefiero crecer mas lentamente trabajando desde Europa y desarrollando mercados a subir como la espuma en Sudamérica. Todos saben lo que pasa con la espuma”, explica un ahora contento y orgulloso Jonatan.

Fatelevich aprovechó su anterior etapa como jugador de baloncesto para ahora triunfar en el mundo empresarial y no tropezar dos veces con la misma piedra: “La experiencia de no haber sido duro mentalmente en el baloncesto y no trabajar incansablemente por algo me ha servido muchísimo para lo que siguió en mi vida y para el éxito en los negocios. Ahora sé que si algo sale mal, hay que ser perseverante y duro de la cabeza para seguir fuerte para seguir hacia adelante. Con trabajo duro y cabeza todo se puede conseguir”, afirma el ‘papá’ de Cirkuitplanet.

Jon

Él, una persona alegre, simpática y familiar, se define como “un empresario que tiene una empresa con 16 años de historia, la cual vende productos en 60 países diferentes y que tiene como principal afición el baloncesto”.

Dejó el baloncesto profesional para triunfar pero a través de su éxito con Cirkuitplanet ha regresado a la élite mediante la marca MyWigo Smartphones, móviles de una excelente calidad a unos precios muy económicos y con la cual puede estar ligado a través de patrocinios, colaboraciones, inversiones y otros proyectos relacionados con el deporte de la canasta. La empresa, que ya ha desembarcado en más de diez países europeos, África y Latinoamerica, ha sido el patrocinador principal del Club Baloncesto Valladolid en la temporada 2014-15 y también uno de los patrocinadores del Valencia Basket. Con MyWigo, Fatelevich también ha triunfado y actualmente ya es una de las tres marcas de teléfonos libres más importantes en España.

Y él, por su parte, quiere seguir aportando su granito de arena al mundo del baloncesto: “Seguiremos apoyando al baloncesto porque después de mi familia es lo que más amo y disfrutó estando ligado a este mundo.Por supuesto, siempre en las medidas de mis posibilidades”, nos asegura Jonatan.

Nunca ha dejado de jugar al  baloncesto y de jugar con los Nocioni, Gianella, Eslava (con quien comparte una bonita amistad desde hace más de dos décadas), Scola, Stanic y compañía, sigue jugando en una liga valenciana con el Club Bàsquet Puzol tras un anterior paso por el Maristas valenciano, club en el que se formó Víctor Claver. Jonatan Fatelevich no estaba preparado para el baloncesto profesional por temas extradeportivos y se apartó disimuladamente de ‘ese mundo’ para ser hoy un empresario de aúpa y seguir así disfrutando desde otra perspectiva del mundo de la canasta. En los inicios de la ‘generación dorada’ de Argentina siempre aparecerá su nombre.