Duelo de colosos: El Fenerbahçe-Real Madrid que espera en la Final Four, por David Carnicero

Mayo 6, 2017

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Seis meses después de la primera batalla de la mejor Euroliga de la historia, mis plegarias fueron escuchadas y en la Final Four de Estambul voy a poder ser testigo del partido que más me apetece ver de todos los posibles: una semifinal entre Real Madrid y Fenerbahçe. No sé por qué será, pero no se me ocurre un partido mejor.

Será por el duelo de banquillos entre los dos mejores entrenadores del baloncesto europeo. Laso contra Obradovic. Dos muy buenos colegas que fueron profesor y alumno hasta que la Final Four de Madrid les igualó como grandes maestros. Dos entrenadores que están marcando la historia de la Euroliga y que en estos playoffs han demostrado ser capaces de dar su mejor versión cuando más difícil tenían su supervivencia.

Será el cara a cara entre dos de los mejores jugadores de la Euroliga. ¿Hay algo mejor en nuestro viejo continente que un Llull contra Bogdanovic? No lo creo. El Increíble Llull, en estado de gracia, frente a la frialdad quirúrgicamente asesina de Bogdan Bogdanovic. Dos jugadores únicos y capaces de todo en el mejor momento de su carrera.

Serán los hombres de goma. Dos extraterrestres vestidos de jugador de baloncesto. No hay nadie más espectacular en esta Euroliga que Anthony Randolph y Jan Vesely. Nadie es capaz de vivir por encima del aro, en defensa y en ataque, como ellos.

Será el sonido de los cuerpos de Ayón y Udoh al chocar una y otra vez en la pintura. Los mejores guardaespaldas de Europa. Los dos centers más determinantes de la Euroliga frente a frente. Inteligentes, precisos, generosos, solidarios, contundentes y expeditivos.

Serán los 16.000 espectadores que van a abarrotar la grada del Sinan Erdem Spor Salonu. Algunos intentando acompañar a su equipo hacia La Décima. Todos los demás reclamando a gritos La Primera para el baloncesto turco.

No sé por qué será, pero este partido me pone más que un Warriors-Cavaliers, más que un duelo entre Curry y LeBron.

Ah! Y la otra semifinal también me pone mucho. Muchísimo. No creo que tenga que explicaros por qué.

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