WhatsApp Image 2017-05-19 at 20.01.31

Spanoulis nunca muere. Las 5 claves del triunfo de Olympiacos ante el CSKA de Moscú en la Final Four

mayo 19, 2017

¿Lo compartes?

Hace tiempo que Olympiacos dejó de ser un equipo de baloncesto normal. Puede que incluso también un equipo de baloncesto. Ha pasado a ser un heroico ejercicio de supervivencia o una especie de epopeya que se dedica a contar las andazas de su héroe. Su héroe se llama Vassilis Spanoulis y en la primera semifinal de la Final Four 2017, que se disputa en Estambul, volvió a protagonizar un capítulo para la historia. Los griegos ganaron 78-82 al CSKA y jugarán el domingo por el trono europeo.

Los rusos mandaron todo el encuentro, llegaron a contar con rentas de dobles dígitos… pero perdieron. El último cuarto, con un parcial de 14-22 en contra, les condenó.

¿Cuáles fueron las claves del encuentro?

      • Un héroe de carne y hueso: Spanoulis llevaba cuatro puntos al término del tercer cuarto. No había anotado un solo tiro de campo. Pero su equipo estaba tan solo a cuatro puntos (64-60), sobreviviendo en un partido áspero, de poco brillo y donde el CSKA no acertó a distanciarse de verdad. Fue su mayor pecado. Porque en los últimos diez minutos el ‘7’ de Olympiacos, una leyenda andante, anotó diez puntos y se adueñó del escenario. Cuando mayor presión había, mejor respondió. Un clásico de su carrera. Una nueva demostración de liderazgo para un jugador para la historia del baloncesto FIBA.

              • Secundarios de subsistencia: Si Olympiacos permaneció en pie hasta la llegada de su héroe fue en buena medida por dos motivos: el primero su capacidad defensiva, que dejó a una máquina ofensiva como la rusa en 78 puntos. Y el segundo la aparición de secundarios que respondieron en ataque, especialmente desde el triple, para agarrarse al partido como a un clavo ardiendo. Printezis, otro guerrero atemporal, anotó 14 puntos. Los mismos sumó Papanikolaou (con 4 triples) y 12 aportó Mantzaris (con otros 4 triples). Ellos fueron decisivos durante los tres primeros períodos, los de resistencia.
              • De Colo y Teodosic: Anotaron 39 puntos entre ambos, 23 del serbio y 16 del francés, pero no fueron capaces de conectar esa anotación con el resto. Sólo repartieron cuatro asistencias, las mismas que balones perdieron. De Colo estuvo gris, bien defendido. Y Teodosic tuvo sus momentos de lucidez, especialmente desde el triple (4/8) pero no acabó resultando decisivo cuando los griegos le dieron la vuelta al encuentro. Anotó un triple en el último minuto y medio pero falló después otro crucial. Las dos estrellas del CSKA estuvieron bien defendidas y actuaron en solitario, justo lo que quería Olympiacos.

        • El rebote ofensivo: Olympiacos anotó 12 puntos en todo el primer cuarto. Pero capturó ocho rebotes ofensivos. Fueron dieciocho al final del duelo y esas segundas oportunidades fueron clave para mantenerse en el partido. Primero porque generaban nuevas oportunidades de atacar. Y segundo porque a la vez impedían al CSKA sacar la transición. Los rusos no pudieron correr en todo el partido y en la batalla a media pista Olympiacos, con bastante menos talento bruto individual en su plantilla, acabó encontrando la forma de estar todo el tiempo con opciones. La valentía de los griegos atacando el rebote ofensivo, algo que les podía haber condenado de haber salido mal, tuvo recompensa.
        • Dureza mental vs agobio: Olympiacos se ha visto en un escenario de underdog decenas de veces. Prácticamente adora estarlo. Y el CSKA notó de nuevo la presión de ser favorito y no tener la situación de cara. Los rusos ganaron el título el pasado año pero en esta Final Four volvieron a ver viejos fantasmas de otras ediciones, donde sufrían colapsos en tramos decisivos que les costaban derrotas. La fuerza mental de Olympiacos es historia del baloncesto europeo. Cuando huele sangre o atisba miedo, devasta al rival. Sea quien sea. Esta tarde, en Estambul, volvió a dejar otra muestra.