Cuando el padre interpone el éxito de sus hijos a todo lo demás. El mal ejemplo de los Ball en EEUU…

junio 20, 2017

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“He cannot stop me one-on-one. He better make every shot ‘cause he can’t go around me. He’s not fast enough. “Now in a game of five-on-five, (Jordan) might do some damage. But I’m going to do some damage too”. The Score a través de USA Today.

“No puede pararme en uno contra uno. Sería mejor que anote cada tiro porque no podría superarme. No es lo suficientemente rápido. Ahora, en un partido de cinco contra cinco, (Jordan) podría hacerme daño. pero yo también lo haría”.

Son las palabras de LaVar Ball. Quizás no les suene el nombre pero si recuerden el apellido. Es el padre de Lonzo Ball, jugador de UCLA en la NCAA (Liga universitaria de EEUU) y elegido por los Lakers en el número dos del Draft de 2017. También es padre de LiAngelo y de LaMelo, el niño que metió 92 puntos en un partido, casi todos ellos como palmero y que tanta controversia generó en las redes sociales.  Desde hace algo más de dos años, los tres habían firmado ya por esa universidad.

El padre de estas tres criaturas siempre lo ha tenido claro. El baloncesto por encima de todo. Pero no como pasión, ni incluso como forma de hacer deporte. Baloncesto como negocio, el éxito por encima de cualquier escala. Es un tipo arrogante y la muestrs es la frase con la que empieza este artículo. No hay dudas en la familia. La entrevista en el medio estadounidense USA Today es el fiel reflejo de un pensamiento y una idea que ha generado polémica, y con razón, de lo que está haciendo.

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Los hermanos Ball

Ha llegado a considerar a su hijo Lonzo mejor que Stephen Curry. Tiene claro que va a ser el primer drafteado. Las palabras hacia Jordan van a más cuando continúas leyendo la entrevista: “En mi apogeo, yo asesinaría a Michael Jordan en un uno contra uno”. LaVar jugó en Washington State y Cal State Los Angeles antes de ser entrenador. Porque sí, es entrenador. Dirige al equipo de su hijo LaMelo.

Quiere que los tres jueguen en la élite. Lo busca, lo quiere. Quizás, ese sueño que tiene un padre cuando ve jugar a su hijo, pero no como obsesión o regla, sino como ilusión. El deseo de un padre que ve cómo su hijo crece rodeado de una pelota. Pero este no es el caso. Ball padre ha afirmado que busca un acuerdo de marketing con una marca de ropa, de las principales, las conocidas. Las que, asegura, van a pagar mil millones dólares por sus tres hijos. Como si fuera un pack. Es lo que estima.

“Mil millones de dólares, tiene que ser eso. Ese es nuestro número, mil millones para estar en la puerta. Y ni siquiera tienes que dármelo todo por adelantado. Déjenos 100 mil dólares en 10 años”. 

Leyendo estas declaraciones se vuelve a entender todo. “Conseguirle a mis hijos un coche de 100 mil  dólares es poco, no es nada. No tengo que pagar por la educación, estoy ahorrando más de 1 millón de dólares”.

Sin duda, un mal ejemplo de educación y arrogancia que ocupa gran parte de los medios en EEUU.

 

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