La historia motivacional de Gerald Green, uno de los jugadores de moda en la NBA

enero 5, 2018

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Gerald Green. Uno de los nombres propios de la última semana en la NBA. Fichó hace apenas unos días por los Houston Rockets y en 5 partidos promedia 16,8 puntos saliendo del banquillo. Y hay más: en los dos últimos partidos ha enchufado 27 y 29 puntos y se ha convertido en el primer jugador de la historia de la franquicia que consigue meter al menos 7 triples en dos partidos consecutivas.

Un rendimiento excepcional para un jugador que, pese a haber ganado un concurso de mates en la NBA, estaba sin equipo. Según él, pasaba el tiempo disparando en su garaje y jugando 1×1 contra su rottweiler. La historia de Gerald Green nunca ha sido sencilla y encierra un relato de superación que muchos no conocen: solo tiene cuatro dedos en la mano derecha, con la que tira, con la que machaca.

Todo lo que hemos contado es el presente (un gran presente porque va a firmar un contrato con los Rockets por lo que queda de temporada), pero recordando el pasado su carrera pudo haber terminado con 8 años. Un accidente inesperado en el patio de su casa dejó al escolta sin un dedo de la mano derecha. Green intentó hacer un mate en una canasta casera y se le enganchó el dedo anular de su mano derecha con un clavo, de manera que la amputación fue la única solución a las heridas causadas.

greenLa vida de Gerald parecía sentenciada. Él mismo reconoció sentir vergüenza. Pero eso se olvidó, llego el draft, el puesto 18 en 2005. En el día de la presentación Gerald pensó que sería rechazado si descubrían que solo tenía nueve dedos y entonces llegó este momento:

“Cuando fui a ver a David Stern, en el día del draft, le di la mano con la mano izquierda. Tenía la mano derecha en el bolsillo. El comisario me pidió que la sacara de mi bolsillo”, recuerda en el Sun Sentinel .

Hoy, casi 10 años más tarde, quiere convertirse en un ejemplo. Después de todo, él juega al baloncesto en la mejor liga del mundo con un dedo menos en su mano fuerte.

“Siempre he sido discreto. Yo no hablo, me escondí mi mano en mi bolsillo constantemente. En la escuela secundaria, me daba vergüenza. Cuando eres un niño, se ríen de ti. Esto ha cambiado con la edad y quiero inspirar a la gente con mi historia. No hay día en que no crea en mi”.