Silvia Serrat

[Lo mejor de 2016] La historia de superación de una de las mayores promesas del baloncesto español

diciembre 25, 2016

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Artículo publicado originalmente el 7 de septiembre de 2016

“La vida es el mayor regalo y el más infravalorado, el que más cuesta apreciar a cualquier ser humano. La vida son personas, son sobre todo muchos obstáculos que te dan la oportunidad de superarlos y conseguir ser mejor. La vida es lo mejor que podemos llegar a tener, es un escenario donde hay que saber apreciar todo lo bueno que tenemos y por encima de todo disfrutar de cada momento. Ser feliz es el mayor logro al que puede optar cualquier persona”.

Esta reflexión nos la ha dicho una chica que recientemente acaba de cumplir 17 años y que solamente presume de tres cosas: estar formándose en el Segle XXI, tener la familia que tiene y ser feliz.

Acaba de empezar septiembre, los equipos ya comienzan a rodar para iniciar la pretemporada y en esta ocasión viajamos hasta la pequeña localidad gerundense de Banyoles. Allí nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja y visiblemente emocionada (y también un poco nerviosa) Silvia Serrat, la cual es una de las jugadoras más talentosas a nivel nacional. El próximo 12 de septiembre se subirá al coche de su padre e iniciará la que para ella será la cuarta y última temporada con el Segle XXI, el programa donde podríamos señalar que nacen muchas de las medallas que verano tras verano son festejadas como éxito conseguido por parte de las categorías inferiores de la selección española de baloncesto femenina.

Es diabética y, lejos de ser su problema, esto es su motivación

Tras saludarla te percatas rápidamente de la madurez que demuestra Silvia, quien por cierto ha sido una de las gratas sorpresas del pasado Mundial sub-17 celebrado en Zaragoza -promediando 9 puntos, 7.6 rebotes, 1.6 asistencias y 14 de valoración– siendo pieza clave para el sexto puesto que logró el combinado nacional. Esto, para ella, ya ha quedado atrás… porque en su mente cada día tiene una nueva oportunidad para superarse. Y a veces ella no es consciente de que lo suyo tiene un mérito enorme, y es que ha conseguido estar dónde y está siendo diabética, una enfermedad que le diagnosticaron cuando solamente tenía 6 años.

“Silvia es muy ganadora. Es una chica muy apreciada entre sus compañeras por su capacidad de no rendirse nunca ante las adversidades. Ella quiere estar siempre, sumar y ayudar al equipo, trabajando duro… sin excusas” nos comenta Iván Torinos, una de las personas que más conoce a Serrat, ya que precisamente fue él quien la fichó hace casi un lustro para que se uniera al proyecto del Segle XXI. Entonces muchos consideraron que tomaban un riesgo, pero para ellos el riesgo era inexistente… y conforme hablas con la jugadora también te das cuenta de sus tremendas ganas de comerse el mundo. “Yo confío mucho en mí, para mí ser diabética es una motivación extra que los que no lo sois no la podéis tener”, nos confiesa con un tono desafiante la gerundense.

-¿Eres consciente de la dificultad que tiene un diabético de competir a alto nivel?

-Si alguien tiene un sueño y trabaja para conseguirlo no hay excusas, hay soluciones. Yo soy feliz, estoy jugando probablemente en el mejor sitio que podría jugar y las motivaciones me sobran, cada día tengo más ganas para conseguir estar entre las mejores. No estoy diciendo que lo estaré, porque estar ahí es difícil y una vez llegas tienes que mantenerte, que todavía creo que es más difícil… pero vamos a por ello, seguro que no soy la única diabética del mundo que quiere estar entre las mejores. Yo no voy a dejar de trabajar, es mi sueño y soy feliz yendo paso a paso.

Y todo lo dice del tirón, cómo si lo hubiera estudiado… y lo hace con la misma sonrisa de oreja a oreja con la que nos recibió. Ella es así, no se acuerda de cuando no era diabética, para ella ser diabética es lo normal… aunque admite que no es fácil, que a veces le vienen altibajos.

Tengo dificultades en hacer las cosas que puede hacer el resto más cómodamente. Tengo que estar pendiente todo el día de la glucosa porque no me encuentro bien, pero tengo la suerte de que los médicos que me están tratando desde que tengo seis años de esto están haciendo todo lo posible para que yo pueda disfrutar del baloncesto sin pensar que tengo diabetes. Hace un año aproximadamente me pusieron el sensor Freestyle libre al brazo, que es un sensor que solamente escaneándolo te dice el nivel de glucosa que tienes en la sangre, lo que me sirvió para sustituir las habituales espinas al dedo. Después desde hace dos meses también tengo una bomba de insulina, que es un difusor de insular que llevo enganchado pero que lo puedo sacar para jugar a baloncesto. Todo esto me ha ayudado muchísimo a llevar el control, aunque muchas veces me veo y parezco un robot, explica sonriendo la propia Serrat.

En muchas ocasiones los nervios le han jugado una mala pasada, por ejemplo en el último partido del Mundial sub-17… donde antes del partido por el quinto puesto vio que el sensor Freestyle le marcaba 400 de azúcar, lo que le impidió salir a competir hasta pasado el tercer período. Y eso no lo es todo, la propia Silvia nos confiesa que a veces  se ha llevado las manos a la cabeza al ver que ha pasado de 600 de azúcar, lo que le hace saber con seguridad que probablemente tendrá una carrera corta como profesional… difícilmente mi cuerpo pueda aguantar la competición con 30 años, esto es un tema serio pero que hasta la fecha tengo la suerte de llevarlo bien. Pero soy consciente de que la salud es lo primero”, admite la catalana.

“No tengo miedos por esto, es algo que tengo desde mis 6 años y hasta la fecha soy muy feliz, tengo una familia estupenda que me apoyo, los entrenadores confían en mí y formo parte del Segle XXI, que es mi segunda familia y me da todo el apoyo necesario. Claro que no es fácil, pero esto no es el fin del mundo… yo hago vida normal, como cualquier adolescente de mi edad, solamente que voy por el mundo con un medidor de glucosa y con insulina. Tengo que mesurar siempre las raciones de hidratos de carboneo y de lo que coma para tener que ponerme la dosis de insulina adecuada. Antes de cada entrenamiento también me tengo que hacer un control de glucosa obligatorio y dependiendo de como esté o como algo o me pongo una dosis de insulina”, explica Silvia. El azúcar necesario que tiene que tener ella y cualquier persona es de 80 a 150… imaginen su cara cuando vio que el sensor le llegó a marcar más de 600.

Ella es un caso aparte. Conforme hablas con ella te das cuenta de su grandeza, es una inspiración y un ejemplo. Debe ser un ejemplo para muchos que se han visto con el obstáculo -o en su caso impulso- de ser diabéticos. “Yo a los que son diabéticos como yo o a los que tengan conocidos que lo sean solamente les pudo animar como mis padres me animaron a mí, que vieron como gracias a mi hermano Eduard me enamoré del baloncesto y encontré aquí mi necesario refugio donde me nacen millones de momentos que la felicidad es la reina de todas las sensaciones que siento… marque lo que marque el sensor. No hay que dejar de hacer lo que más nos guste por ser diabéticos, con esfuerzo todo es posible. Todos tenemos días muy buenos y días muy malos… a mí siempre me ha motivado el hecho de demostrar que es posible competir al alto nivel siendo diabética, me gusta hacerlo por la gente que sí cree en mí”, afirma Silvia.

Y mírenla, tiene 17 años, va a jugar su segunda temporada en la división de plata del baloncesto femenino, ha estado presente con la selección española todos los veranos desde que tiene 12 años y la próxima temporada seguramente se trasladará con sus sueños hasta Estados Unidos, al igual que otras muchas jugadores que han encontrado en el Segle XXI el sitio idóneo para en su momento cruzar el Atlántico y encontrar allí algo que difícilmente tienen en España, la combinación de estudiar y competir a un alto nivel. A Silvia Serrat le quieren más de treinta universidades. Sí, más de 30. Tal cual. Una auténtica barbaridad. Será diabética, pero también es uno de los mayores proyectos baloncentísticos nacionales.

“Su marca personal es la capacidad que tiene de sorprenderte en cualquier acción. Especialista en saltarse el guión en la cancha, para aparecer en cualquier momento del juego y darte muchas ventajas. En mi opinión es fantástica en el juego sin balón. Se ofrece constantemente al resto, abriendo espacios, ganando espaldas, regalando ventajas a sus compañeras. Posee una gran capacidad atlética que le permite jugar muy cerca del aro en situaciones de puertas atrás, y ayudar mucho en el rebote, especialmente en el ofensivo. Capaz de ser una amenaza real en 6,75, posee un lanzamiento rápido y de calidad. Sus objetivos de mejora en su día a día en el Segle XXI pasan por mejorar su capacidad defensiva, y su habilidad con el balón en las situaciones de dribbling. Debe crecer también en su toma de decisiones en el juego. Este será uno de los factores determinantes en su evolución, para poder seguir su linea ascendente de mejora como jugadora”, nos descubre Torinos.

Y es que a él no le sorprende que se hablen maravillas de su jugadora, a la que tanto admira y tan bien conoce. “Ella es la primera que sabe que la fama es pasajera, y más en estas edades. En nuestro deporte, en el momento que crees que eres alguien ya no eres nadie. Conociéndola se que va a venir más motivada que nunca a jugar con nosotras. Es su último año en el programa, y seguro que conjuntamente con el resto de compañeras de su generación, van a querer hacer una gran año. Lo que sí tengo claro es que la mejor temporada de Silvia aún está por llegar, seguro que podremos disfrutar con ella muchos más años jugando a un gran nivel”.

El futuro en sus manos. Para ella, los obstáculos -que siempre ha afrontado con una sonrisa- nunca fueron un problema… sino una motivación. Porque ella es así, distinta… y no precisamente por ser diabética, sino por su forma de ver las cosas y capacidad para afrontarlas. Lo mejor para ella está por llegar, mientras tanto desea servirle de inspiración a cualquier persona de temprana edad a la que diagnostiquen la diabetes.