Análisis: en qué situación quedan los Knicks y cómo puede afectar en el futuro la lesión de Porzingis

febrero 7, 2018

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La lesión de Kristaps Porzingis, que se ha roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla y estará varios meses de baja, supone un mazazo importante a los planes estructurales de los New York Knicks, una franquicia a la que los dioses del baloncesto parecen empeñados en impedir que vuelvan a la élite de la NBA.

A corto plazo, les complica enormemente su lucha por volver a los playoffs. A día de hoy presentan un balance de 23 victorias y 32 derrotas, y el corte de playoffs lo marcan los Sixers con balance positivo: 26-25. Además, los Pistons se han reenganchado a esa pelea e incluso los Charlotte Hornets tienen mejor balance que los Knicks, por lo que ver a los Knicks este año en playoffs, y más sin Porzingis, se antoja casi imposible. El letón estaba siendo el máximo anotador y sostén de su equipo, con 22,7 puntos y 6,6 rebotes por partido.

La lesión de Porzingis le mantendrá varios meses fuera de las canchas. Las mejores previsiones apuntan a 7 u 8; las peores y más conservadoras hablan de casi un año. Esto supone que el pívot se perderá no solo lo que queda de temporada, sino el comienzo, y veremos hasta cuándo, de la próxima. Otro mazazo para un jugador que empezó con un rendimiento excepcional (29,3 puntos y 8,3 rebotes por partido en octubre), pero que, pese a seguir presentando grandísimos números, ha ido descendiendo a medida que avanzaba la temporada. Él mismo llegó a admitir “cansancio”, con un volumen de carga altísimo que se acentuó en los Knicks con la ausencia, también por lesión, de Tim Hardaway jr., llamado a ser la segunda opción ofensiva de este equipo.

Donde más pueden notar los Knicks la baja del letón es obviamente en ataque. No sólo por lo que anota él sino por el espacio que le concede al resto de compañeros al atraer mucha atención rival. Con él en cancha los Knicks estaban anotando 105.5 puntos por 100 posesiones pero sin él la cifra baja a 102. En defensa el rendimiento también es peor sin él y eso deja un balance bastante negativo. Porzingis es el jugador que más impacto estaba teniendo en el equipo según su presencia/ausencia en pista y los Knicks son superados por 5 puntos (por 100 posesiones) cada vez que el letón no estaba en cancha.

Otro aspecto a desglosar será quién asumirá ahora esos balones en ataque, ya que Porzingis absorbía un 31.1% de uso ofensivo en el ataque de Nueva York, quedando Hardaway y Kanter muy lejos con un 23 y 22% respectivamente. Y tampoco conviene olvidar que el letón estaba siendo el mejor protector de aro del equipo, limitando a los rivales a un 48% de acierto cerca del aro, un dato muy bueno y que ningún compañero podía replicar, con O’Quinn en un 56% y Kanter por encima del 61%.

Deportivamente la baja es durísima. Quedar fuera de los playoffs, en el caso de los Knicks, supondría entrar en la lotería del draft con su propia elección, ya que poseen su primera ronda del draft 2018. Y si asumimos que los Knicks perderán bastantes partidos en lo que queda de temporada, esa ronda aumentará su valor a medida que se acerque la cita. La franquicia ha traspasado además a Willy Hernangómez a Charlotte, a cambio de un jugador que acaba contrato y dos segundas rondas del Draft para el futuro, por lo que la apuesta para el presente resulta enigmática.

Salarialmente el equipo neoyorquino sigue limitado por los malos contratos de Joakim Noah (le quedan otras dos temporadas a razón de 18 y 19 millones de dólares) y de Courtney Lee (otros dos años más a razón de 12 millones). Este verano acaban contrato dos interiores importantes: Kanter y O’Quinn. Ambos tienen una opción para seguir un año más (Kanter por 18 millones y O’Quinn por 4,2). Lo más probable (casi seguro en el caso de Kyle O’Quinn) es que no la ejecuten y salgan al mercado a probar suerte. Veremos si no los traspasan antes los Knicks o si los neoyorquinos se deciden a intentar renovarlos. En verano, si no siguieran Kanter y O’Quinn (Ron Baker también tiene opción) y los Knicks no ejecutaran el año que pueden darle a Doug McDermott, podría empezar a abrirse algo de espacio salarial, aunque la plantilla estaría muy limitada. A todo eso hay que sumar una incógnita más: ¿seguirá Jeff Hornacek en el banquillo después de otro año sin playoffs?

En este contexto llegamos al cierre del mercado, previsto para este jueves. Una alternativa, si no se plantean renovar con otro contratazo a Enes Kanter y viendo que esta temporada parece perdida, sería traspasar al pívot turco o a Kyle O’Quinn para sacar algo por ellos ante la posibilidad de perderlos en verano a cambio de nada. Deportivamente, jugadores como Michael Beasley pueden tener más presencia en lo que queda de campaña, así que no es descartable la salida de alguno de los dos pívots.

En definitiva, los Knicks a largo plazo tienen algunos activos sobre construir su franquicia, pero el proceso se vuelve a complicar con esta lesión, confiando siempre en que Porzingis se recupere bien. Sobre él, Ntilikina y lo que elijan en este draft se debería edificar el futuro de la franquicia, teniendo en cuenta que no se preven grandes incorporaciones en forma de agentes libres. ¿El problema? Todos los activos tienen incógnitas. El desarrollo del jovencísimo Frank Ntilikina llevará su tiempo y Porzingis se perderá varios meses de la próxima temporada, con su renovación asomando en 2019. A eso se le sumará otro novato, posiblemente en una buena elección de draft, pero el futuro de los Knicks sigue dando la sensación de ser muy complejo.