Mercado NBA: Blake Griffin, traspasado a los Pistons. Explicamos las claves del movimiento

enero 30, 2018

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El mercado NBA es una bomba permanentemente a punto de explotar. Este lunes, sin previo aviso, lo hizo a lo grande.

Los Angeles Clippers, que este verano apostaron enormemente por la continuidad de Blake Griffin, ofreciéndole un contrato por valor de 173 millones de dólares en 5 años y, más allá, entregándole en solitario el liderazgo de la franquicia tras la salida de Chris Paul… han traspasado a Griffin. De forma sorprendente.

El movimiento lo adelantaba el periodista Adrian Wojnarowski, quedando resuelto asi:

  • A los Pistons: Blake Griffin, Brice Johnson, Willie Reed y una segunda ronda del Draft de 2019.
  • A los Clippers: Tobias Harris, Avery Bradley, Boban Marjanovic, una primera ronda del Draft (protegida del 1-4 desde 2018 a 2020) y una segunda ronda.

¿Cuáles son los intereses de cada equipo en el movimiento?

Clippers

Han pulsado el botón de reinicio en su proyecto. Tras seducir a Griffin en verano, con una campaña que le prometía un papel casi icónico en la organización, han decidido traspasarlo unos meses después. Los Clippers están actualmente novenos del Oeste, a sólo un partido de posiciones de playoffs. Es decir mantenían un nivel competitivo decente que les puede permitir luchar por llegar a la fase final. Blake ha jugado 33 de los 49 partidos de este curso (17-16 de balance en ellos), promediando 22.6 puntos, 7.9 rebotes y 5.6 asistencias, como principal referencia de unos Clippers realmente lastrados por las lesiones.

En este podcast de ‘El Reverso’, programa que elaboran los periodistas Gonzalo Vázquez y Andrés Monje, se explicaba la figura de Griffin y la maniobra de los Clippers con su renovación el pasado verano:

Este movimiento tiene como fin prioritario despejar su nómina salarial de compromisos futuros, algo que la franquicia podría completar si pone a Danilo Gallinari (63 millones por percibir hasta 2020) en el mercado y no se opta por renovar a DeAndre Jordan (que puede ser agente libre) en verano. De los jugadores que llegan, Avery Bradley es agente libre y Tobias Harris sólo tiene contrato por una temporada más (14.8 millones), misma situación que la del serbio Boban Marjanovic (7 millones el curso siguiente). Es decir, se despejan los compromisos económicos a largo plazo. El margen económico es mucho mayor.

Desde un punto de vista deportivo, lo vertebral de lo recibido son Bradley y Harris, quedando en segundo plano la potencial adaptación de Marjanovic, con un rol residual en Detroit, a un contexto nuevo que además cuenta con su compatriota Milos Teodosic. Bradley es un excelente defensor, aunque su rendimiento ofensivo está resultando este curso inferior al visto en Boston, especialmente por sus porcentajes en tiros de campo. En ataque, además, cumple más un rol de ejecutor ya que no destaca generando desde el bote. Harris, con papel de cuatro abierto en los Pistons, está protagonizando el mejor año de su carrera, promediando 18.1 puntos y 5.1 rebotes, con gran progresión desde la línea de tres (2.4 anotados por partido, con 41% de acierto).

Harris no posee las posibilidades creativas de Griffin, que ejercía como generador primario en ataque con gran solvencia. Sin embargo sí puede ser un buen ejecutor si le dan la ventaja previa. Es atlético y móvil. Bradley refuerza un perímetro agarrado al talento de Lou Williams y que, con Beverley lesionado, ha tenido una gran inconsistencia hasta ahora. Pero ambos son ejecutores, el equipo pierde por tanto impacto creativo en estático. Y sobre todo abre un enorme interrogante a su futuro inmediato, con más piezas susceptibles de salir. Tanto Jordan como Williams (ambos agentes libres en verano) estarán envueltos en rumores. En estos momentos nada ni nadie parece seguro en los Clippers a medio plazo y el propósito parece una reconstrucción más reposada… o tentar a la suerte con la agencia libre de LeBron James el próximo verano.

Pistons

Apuestan fuerte por el presente. Detroit también está noveno en su Conferencia, en este caso a tres partidos del octavo, pero el movimiento desvela un clarísimo mensaje de competir a plazo corto. Griffin es el mejor jugador involucrado en el movimiento y es justamente el que recibe Stan Van Gundy. Es importante, no obstante, entender el contexto económico que rodea a la franquicia.

Los Pistons asumen el contrato de Griffin, uniéndolo al de Andre Drummond (76 millones garantizados hasta 2020), Reggie Jackson (50 millones hasta 2020) y, en menor medida, Jon Leuer (30 hasta 2020). Es decir, entre Griffin, Drummond y Jackson percibirán el próximo curso 74 millones de dólares, prácticamente tres cuartas partes de todo el límite salarial. Quedan atados por completo con la nueva estructura. Al ser contratos multianuales, la apuesta por un salto cualitativo es relevante. Necesitan que así sea.

Desde un prisma deportivo, la marcha de Bradley despeja un puesto de perímetro que debería aprovechar de forma consistente Stanley Johnson, jugador de un perfil defensivo y con evolución pendiente en su tiro exterior. Y deposita también más responsabilidad ofensiva, en la anotación, para Reggie Jackson. ¿Por qué? Muy sencillo, Griffin es un gran generador, un jugador inteligente que desde su puesto de cuatro puede facilitar ventajas y tiros para el resto, unido a Drummond (otro jugador que ha mejorado mucho en esa faceta) podría formar una pareja interior que ejerza en numerosas situaciones como los distribuidores de balón en ataque. Detroit gana otro jugador con talento para crear opciones para el resto. Los Pistons tienen actualmente uno de los diez peores ataques de la Liga pero la llegada de Griffin debería ayudar a reconducir la situación.

Jackson es un jugador muy vertical, que aprovecha bloqueos para atacar el aro y buscar sus propios puntos. En ese sentido, es posible que los Pistons reduzcan su peso creativo para pedirle mayor protagonismo en la ejecución. Del mismo modo, uno de los factores clave del movimiento es comprobar hasta qué punto Griffin y Drummond son compatibles.

En teoría, deben serlo. Van Gundy prefiere usar formatos con cuatro hombres abiertos pero Griffin no es una losa en ellos. Ha mejorado su lanzamiento exterior, incluso al triple, y atacando de fuera hacia dentro es un jugador muy peligroso por su capacidad de botar el balón y potencial atlético. Griffin ha sido capaz de coexistir con Jordan en los Clippers, al igual que Drummond sin rango de tiro pero además mucho peor pasador que el jugador de Detroit. Y a nivel de espacios conoce a la perfección el rol de cuatro abierto y más móvil, como complemento a otro interior de mucho tamaño y acción interior.

Por otro lado, Drummond desahoga a Griffin de responsabilidades en el rebote aunque sí deberá exigirse, y a ambos, un progreso defensivo, algo clave para unos Pistons que apuestan todo al presente. Su coexistencia puede llevar un tiempo de adaptación (como todo refuerzo de tal magnitud), pero la pareja debe ser compatible en cancha.

Los Clippers no quieren compromisos… y los Pistons quieren competir.