Cavs, Rockets, Lakers, 76ers, Celtics, Spurs, Warriors… ¿quién (y cómo) se llevará el premio gordo del verano?

junio 14, 2018

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“En este momento no tengo ni idea de qué haré. Lo valoraré con mi familia. Nos sentaremos y lo valoraremos todo pero mi familia, con mis hijos, tendrá un enorme peso en lo que vaya a hacer. Pero ahora mismo no tengo una respuesta sobre eso”

Estas fueron las palabras de LeBron James en su rueda de prensa posterior al último partido de las Finales, una vez consumada la barrida por parte de los Golden State Warriors. Sería ingenuo pensar que en ese momento empezaba la carrera para hacerse con James este próximo verano: aunque él no tenga tomada una decisión, los esfuerzos para reclutarle llevan meses ya en marcha. No de manera oficial, pues las franquicias tienen prohibido negociar con jugadores que están bajo contrato, pero sí a través de vías no oficiales o de otros jugadores.

Son muchas las franquicias que sueñan con vestir a LeBron James con su camiseta para la próxima temporada, pero no son tantas las que parecen tener opciones realistas de que ese sueño se cumpla. En unos casos por motivos deportivos, en otros por motivos económicos y del funcionamiento interno marcado en el convenio colectivo, dando por hecho que LeBron querrá cobrar el máximo o algo cercano allí donde esté.

Según las probabilidades de las casas de apuestas de Las Vegas, Los Angeles Lakers son los favoritos para hacerse con sus servicios, seguidos en este orden por Philadelphia 76ers, Houston Rockets, Cleveland Cavaliers, San Antonio Spurs, Boston Celtics y Golden State Warriors.

¿A dónde llevará King James sus talentos en esta ocasión? ¿Cómo podría llegar a cada una de estas franquicias?

 

Cleveland Cavaliers

Si los Cleveland Cavaliers tienen una ventaja sobre el resto ese es el factor emocional. Por encontrarse en su territorio natal, por haber crecido allí y por haber formado también su propia familia en este lugar. Sus hijos y su mujer tendrán un peso fundamental en la decisión, aunque LeBron también querrá estar en una situación en la que sea capaz de seguir luchando por campeonatos con garantías. Económicamente pueden ofrecer más que el resto, más de $200 millones por 5 temporadas si le ofrecen el máximo completo.

Hasta ahora, Cleveland ha sido ese lugar que ofrecía estabilidad familiar y la oportunidad de estar año tras año en las Finales, pero muchas cosas han cambiado en la última temporada. Empezando por la no renovación de David Griffin, el general manager de la franquicia desde 2014 y con quien los jugadores parecían tener una gran relación. A la salida de Griffin le sucedió el traspaso de Kyrie Irving por petición propia, el fracaso de la apuesta por un Isaiah Thomas aún fuera de forma tras su lesión de cadera, y otro traspaso en febrero que, aunque hizo que saltara una chispa de esperanza en los primeros momentos, terminó siendo un espejismo.

Actualmente los Cavs se encuentran con una plantilla envejecida a pesar incluso del último traspaso, un equipo que compite por rendimiento con los más flojos que ha llevado LeBron jamás a unas Finales. Y lo peor es que apenas tienen piezas con valor para intentar mejorar por medio de un traspaso. Una sería el pick 8 del próximo draft, pero no es la elección de gran valor que esperaban obtener de Brooklyn, no está claro qué estrellas pueden moverse en la noche del draft, y puede que tampoco quieran traspasarlo sin la seguridad de que LeBron va a seguir. Otra pieza sería Kevin Love, quien parece tener un pie fuera tanto si LeBron se queda (utilizándolo en un traspaso por otra estrella) como si se marcha. Mientras, la competencia aprieta, con Boston Celtics y Philadelphia 76ers estableciéndose esta temporada como nuevos favoritos en el Este a corto y medio plazo.

Parte de culpa del estado actual de la plantilla la tiene que asumir el propio LeBron, por supuesto. Su mera presencia ha exigido convertir cualquier pieza a largo plazo que pudieran tener en un recurso de uso inmediato, especialmente con James firmando contratos de un año, hipotecando así el futuro deportivo del equipo. En los casos de las renovaciones de J.R. Smith y Tristan Thompson, esta última con un peso importante ahora mismo en los problemas salariales del equipo, LeBron y su entorno también presionaron para que la franquicia cerrase unos contratos beneficiosos con unos jugadores representados por Klutch Sports, la agencia de su amigo Rich Paul.

Tampoco ayuda a las posibilidades de los Cavaliers la supuestamente fría relación entre LeBron y el dueño de la franquicia, Dan Gilbert. Cuando James regresó a Cleveland lo hizo a pesar de Gilbert, como si convivir con él fuese el precio a pagar por cimentar su legado en la liga llevando el anillo prometido. Gilbert es ampliamente considerado en la NBA como uno de los peores y más inestables dueños de toda la liga, pero si James quería acabar el capítulo de su historia personal en el que daba un título a la ciudad, tenía que tragar con él. LeBron ponía condiciones. David Griffin proveía. Gilbert firmaba. Y juntos, por mutua necesidad, consiguieron el anillo que los Cavs codiciaban. Todos consiguieron su objetivo. Pero, en términos NBA, eso ocurrió hace ya mucho tiempo.

Si no ve opciones claras en otros lugares quizás James decida ejercer su opción de jugador, quedarse un año más y volver a ser agente libre en el verano de 2019, cuando serán bastantes más las franquicias que tengan espacio salarial. No en vano, en su regreso a Cleveland LeBron dijo que le gustaría retirarse con los Cavs. Pero con todo lo que ha entregado en estos cuatro años de Finales consecutivas, incluyendo un anillo, la deuda emocional que tenía con la ciudad ha quedado saldada. Si James decide marcharse, en esta ocasión no creo que veamos tantos vídeos con su camiseta quemada. No deberíamos.

 

Houston Rockets

Seguramente se trate del destino con el que más se ha especulado a lo largo de la temporada. Los Rockets se han quedado a una sola victoria de meterse en las Finales, y nunca sabremos qué habría sucedido si Chris Paul no se hubiera lesionado.

A priori, deportivamente LeBron tendría pocas opciones mejores que la de Houston. Hace un año había dudas sobre cómo podían conjuntarse dos jugadores acostumbrados a tener el balón como James Harden y Chris Paul, y nos han demostrado que no han tenido problema alguno. Incluir a James en la ecuación llevaría un esfuerzo mayor y sacrificios para todas las estrellas involucradas, pero sería algo factible. El 45.5% de acierto en catch and shoot de tres que ha firmado el de los Cavs esta temporada ayudaría a mantener el sistema ofensivo de los Rockets.

Sin embargo, el general maganer Daryl Morey tendría un enorme obstáculo que superar antes de hacer llegar al trío Harden – Paul – LeBron a las manos de Mike D’Antoni. No basta con convencer a James, también tienen que encontrar la manera de hacerse con él en una situación en la que Paul, Trevor Ariza y Clint Capela son agentes libres. Y el base y el pívot pueden hacer caja a lo grande este verano: Paul peleó en las últimas negociaciones del convenio para subir las cantidades que pueden cobrar las grandes estrellas y habrá que ver si ahora quiere renunciar a esas ganancias; y el francés es restringido, pero parece haber franquicias dispuestas a hacer saltar la banca por él, y más si por el camino pueden estropear los planes de Morey.

Si los Rockets renunciasen a todos sus agentes libres (renunciar a los cap holds que permiten sus renovaciones por encima del límite salarial), solamente podrían llegar a ofrecer un máximo de $17,2 millones en el primer año a LeBron, según las cuentas realizadas a través de la herramienta The Capulator. Los contratos de Eric Gordon y Ryan Anderson se comen la mayor parte del espacio, y si bien el primero tendría un valor bastante alto ahora mismo en la liga, el segundo es una losa que nadie quiere. Morey ya estuvo intentando deshacerse de Anderson el verano pasado para hacerse con Carmelo Anthony, y no fue capaz de lograrlo.

La otra vía para conseguir al mejor jugador de esta generación es la que ya utilizaron con Chris Paul el año pasado: que LeBron se quede con su opción de jugador por valor de casi $36 millones para después negociar una salida por medio de un traspaso.

Al no poder negociar desde la franquicia con un jugador de otro equipo sería otro jugador el que tendría que hacer de intermediario, como hizo Harden el año pasado. Parece que Chris Paul ya está en ello. Pero lo complicado aquí es que los Rockets tienen que enviar casi $30 millones en salarios a los Cavs o a una tercera franquicia para que el traspaso sea legal. ¿Quién se come a Ryan Anderson?

En resumen, la respuesta parece ser que la única manera realista de que LeBron James pueda llegar a Houston cobrando su máximo y de mantener también a Chris Paul y Clint Capela es que James se quede con su opción de contrato y después Rockets y Cavaliers acordasen un traspaso con Ryan Anderson y Eric Gordon por LeBron James como base. Y que cada uno entienda lo de “realista” como le parezca.

No haber llegado hasta las Finales quizás haya dado una oportunidad a los Rockets de hacerse con James, dando igual cuál hubiera sido el resultado en un hipotético enfrentamiento entre Cavs y Rockets. Costaría imaginarse a LeBron uniéndose a un equipo al que acaba de ganar en las Finales, o con el que acaba de perder en las mismas. Ahora, para estar en posición real de aprovechar esa oportunidad Daryl Morey tendría que hacer magia salarial.

 

Los Angeles Lakers

Si de Houston se ha empezado a hablar seriamente como un destino esta temporada, llevamos por lo menos dos años escuchando cómo este iba a ser el verano en el que Los Angeles Lakers irían con todo a por LeBron James. Pues bien, ha llegado la hora.

Deportivamente, los Lakers llegan en el mejor momento de los últimos años, lo cual no es decir demasiado, pero al menos su futuro pinta mucho mejor que en los veranos pasados. Aunque se quedaron lejos de luchar por los Playoffs, los de Luke Walton desplegaron un baloncesto más eficiente esta temporada, y el desarrollo de sus jugadores jóvenes les sitúa en una clara línea ascendente.

El problema es que mantener el bloque actual y añadir a LeBron James al mismo no parece suficiente como para poder lucharle la conferencia a los Golden State Warriors. Es aquí donde entraría la posibilidad de que otra estrella se uniese al proyecto, rol para el cual se lleva nombrando a Paul George desde que hace un año comunicase a los Indiana Pacers que no iba a renovar con ellos. Sumar a LeBron y George manteniendo más o menos intacto el bloque actual sería una historia muy diferente.

Si nos ponemos a hacer las cuentas, los Lakers tendrían algo más de $58 millones libres si renuncian a todos sus agentes libres (incluyendo a Julius Randle) y a sus jugadores con contratos no garantizados. Pero si LeBron tiene que llevarse de ahí su máximo cercano a los $35 millones, eso dejaría unos $23 millones para Paul George, una suma lejana al máximo de 30 que parece pretender. Aquí cabría la posibilidad de cortar y alargar el contrato de Luol Deng utilizando la stretch provision, y esto sí que facilitaría que ambos puedan cobrar su máximo. Para llegar a ese punto, recordemos, habría que renunciar a Randle, Isaiah Thomas y el resto de agentes libres por el camino. Si quisieran mantener la posibilidad de renovar a alguno de los dos en este escenario tendrían que traspasar a Deng y no recibir salarios a cambio, con la dificultad y el precio que ello conlleva.

No todo es tan fácil después como aparenta sobre el papel, claro, pues los tiempos pueden ir en contra de los Lakers si la decisión de LeBron se alarga. Lo lógico sería pensar que el resto de agentes libres importantes esperarán a ver qué sucede con James, pero esta decisión podría alargarse. Mientras, los Lakers harán que Randle sea agente libre restringido, pero si la decisión de LeBron tarda en llegar y llega otra franquicia y firma con Randle un contrato Magic Johnson y compañía tendrían dos días para decidir entre retener a Randle renunciando a tener espacio para dos máximos, o dejarlo marchar sin la garantía de poder utilizar ese espacio salarial después.

Cuando llegue el 1 de julio los Lakers estarán en la posición que llevan ya tiempo esperando. Con una plantilla joven, atlética y en evolución, Magic Johnson como cara visible, la oportunidad de crear espacio salarial para dos máximos y el masivo mercado y atractivo de California, donde LeBron y su familia pasan buena parte de sus veranos (y donde apuntan los rumores que su hijo Bronny jugará la temporada que viene).

 

Philadelphia 76ers

Los Philadelphia 76ers se han sumado a la palestra de candidatos en las últimas semanas, y por méritos propios. Tanto Joel Embiid como Ben Simmons son ya estrellas en evolución, tienen una batería de buenos secundarios y espacio salarial para hacer a LeBron una oferta competitiva.

Empecemos por lo deportivo. Es comprensible que los fans de los 76ers tengan ciertas dudas porque el estilo de juego de Ben Simmons puede parecerse al de un joven LeBron James, y el temor se encuentra en la posibilidad de que la llegada de The King corte la progresión de Simmons. Sin embargo, si James decide marcharse de los Cavaliers será precisamente para tratar de reducir su carga, y, como ya dijimos en el apartado de los Rockets, ha desarrollado su lanzamiento exterior lo suficiente como para que sea una amenaza cuando no tiene balón. Para un completo desarrollo de su juego, también es previsible que Simmons deba a empezar a ser efectivo sin la bola. ¿Quién mejor que LeBron James para convertirse en su mentor?

Philadelphia ha tenido la tercera mejor defensa de la NBA en la pasada temporada, encajando solo 102 puntos por cada 100 posesiones. En ese sentido son el polo opuesto a unos Cavs que se han pasado todo el año a la cola de la liga en esa faceta. El trío James, Simmons & Embiid sería un nuevo Big 3 legítimo (salud del último mediante), con una rotación redondeada con Robert Covington y Dario Saric, más los veteranos que quieran sumarse al proyecto por un contrato mínimo.

Económicamente los Sixers tendrían que dar varios pasos para poder hacerse con LeBron James. Lo primero sería renunciar a los derechos sobre sus agentes libres, incluyendo a J.J. Redick, Marco Belinelli y Ersan Ilyasova. Por eso no hemos contado con ellos en las cábalas del párrafo anterior. Así se colocarían con casi $24 millones libres. El siguiente paso sería intentar liberar los $8.5 millones de Jerryd Bayless, algo que podrían tratar de hacer ya desde la misma noche del draft, dando alguno de sus múltiples picks para ponerse con casi $33 millones libres en la puerta de LeBron.

Por último, aún no sabremos quién se colocará a la cabeza en los despachos después de la salida de Bryan Colangelo por las supuestas cuentas falsas de Twitter de su mujer, pero uno de los principales candidatos parece ser David Griffin, de quien LeBron guardará un buen recuerdo de sus años en Cleveland.

Los Philadelphia 76ers tendrán otros movimientos previos que hacer si James les da el sí, pero no son transacciones para nada descabelladas y poseen una situación más que intrigante para ofrecer.

 

Boston Celtics

Una de las posibilidades que ha saltado a la palestra en los últimos días es la de los Boston Celtics, todo porque Stephen A. Smith los colocó en la supuesta lista de equipos que tiene LeBron en mente.

La forma de hacerlo sería por medio de un traspaso, ya que los Boston Celtics no tienen espacio salarial. Si convenciesen a James sería fácil hacer lo mismo con los Cavs, pues a cambio en el traspaso tendrían que ir como mínimo Gordon Hayward o Kyrie Irving, probablemente mejores piezas que las que puedan encontrar en otro lado.

Más allá de que técnicamente es posible que suceda, yo no creo que realmente vaya a valorarse esta opción por parte de Boston. Tendrían que romper parte de un proyecto joven e ilusionante por un LeBron James de 33 años y lo harían o bien mandando a Kyrie de vuelta a Cleveland o bien juntando a ambos cuando Irving se marchó supuestamente para dejar de estar a la sombra de James.

 

San Antonio Spurs

Las opciones de los San Antonio Spurs llegan por el respeto mutuo que se tienen LeBron James y Greg Popovich. Marc Stein ya ha adelantado que Popovich quiere reunirse con el de Akron este verano, algo que de ser así James concederá, y cuando se sienten no podemos descartar ningún resultado.

Lo que LeBron admira de Popovich y de los Spurs es la cultura ganadora que han logrado establecer en la franquicia, reconocida como una de las que mejor funcionan de toda la NBA sino la mejor a pesar de encontrarse en un mercado mediano. En San Antonio se encontraría con la estructura más sólida y el mejor entrenador que hubiera tenido desde que llegó a la liga.

Los Spurs son competitivos desde hace 20 años sean cuáles sean las circunstancias. Este año incluso con la baja de Kawhi Leonard por la mayor parte de la temporada. LeBron tendría la plena confianza en que Popovich y R.C. Buford serían capaces de ponerle un equipo alrededor capaz de plantar cara a Golden State.

Convencer a Cleveland sería ya otro asunto. Como el resto de equipos sin espacio salarial, San Antonio tendría que conseguir a James a través de un traspaso. Eso significa sumar casi $30 millones que enviar, y las opciones serían Pau Gasol junto a Patty Mills, o Danny Green o Rudy Gay. Ningún atractivo para los Cavs. La opción que no podrían rechazar sería sustituir el nombre de Pau por el de Kawhi Leonard, pero ahí los Spurs perderían buena parte de su potencial a pesar incluso de todo lo sucedido con Kawhi este último año.

 

Golden State Warriors

Como ha sucedido con los Boston Celtics, el escenario de los Warriors ha comenzado a barajarse a partir de la “información” de Stephen A. Smith. Parece altamente improbable que LeBron llegase ni siquiera a valorar la opción de unirse a su rival en las Finales en las últimas cuatro temporadas (y verdugo en tres de ellas), pero simplemente por ver cómo funcionaría… ¿sería posible?

Al igual que en varios de los casos anteriores, los Warriors tendrían que buscar un traspaso para hacerse con James, y sería imposible mantener su núcleo actual intacto. Para llegar a las cantidades necesarias tendrían que incluir de entrada a Andre Iguodala, y después a Klay Thompson o Draymond Green. Es inevitable incluir a dos de estos tres, de ahí las declaraciones de Green cuando le preguntaron al respecto del rumor.

“Creo que si LeBron James llegase a los Golden State Warriors habría un número alto de posibilidades de que yo no estuviera aquí”, dijo Green. Más allá de que técnicamente es posible hacerlo, los Warriors romperían un bloque de dinastía y arriesgarían demasiado en esta situación.

Un verano más, la NBA quedará prácticamente paralizada hasta que LeBron James tome su decisión. No podemos descartar que alguna otra franquicia intente colarse (serán muchas las que pidan al menos una reunión), pero parece que entre las candidatas mencionadas estará la afortunada.