Construyendo al héroe NBA: cómo los equipos dependen cada vez más de las proezas de sus líderes

Abril 26, 2017

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En los playoffs no hay lugar para disfraces. Con la temporada expuesta en una serie a siete partidos no caben reservas ni descansos, tampoco excesivas probaturas más allá de los necesarios ajustes que cada eliminatoria reclama bajo un contexto de adversidad. Por ello la fase final desnuda tradicionalmente las rotaciones de los equipos, que acortan sus efectivos y acentúan el minutaje de los hombres clave. Así las estrellas aumentan su protagonismo, puntuales a la llamada de la historia.

Las eliminatorias piden a los grandes del mismo modo que ponen a prueba la profundidad real de las estructuras que les respaldan. Porque si bien Cavs, Warriors y Spurs parecen trasatlánticos, y en cierto modo lo son, los momentos decisivos sacan a escena específicamente a las cabezas de cartel. Por muy robusta que parezca la apariencia, finalmente son LeBron James, Kyrie Irving, Kawhi Leonard, Stephen Curry o Kevin Durant los que deberán dar la cara. Acompañados por los equipos más potentes del mundo pero, en el instante clave, paradójicamente realizándolo a menudo en soledad.

Esta temporada está sucediendo un fenómeno digno de recalcar durante la fase final. Después de cerrar la fase regular con una de las carreras por el MVP más fascinantes de la historia (por cantidad y calidad), posiblemente la que más junto a la que tuvo lugar en 1990 (con hasta siete jugadores recibiendo algún voto como ganador), el fenómeno ha parecido trasladarse a la fase final. Siempre ha habido estrellas y desde luego siempre se ha demandado más de ellas cuando mayor urgencia competititiva ha existido. Eso no representa nada nuevo. Lo que sí supone novedad es que el volumen actual de esa dependencia se ha disparado.

Lo explicaremos a través del concepto de ‘uso ofensivo’, un índice estadístico que refleja el impacto directo en la ejecución de un jugador en el ataque de su equipo. Se traduce a través de qué volumen de jugadas (sobre el total del equipo) finaliza ese jugador mediante tiro de campo, tiros libres o pérdida de balón. Por ejemplo, Michael Jordan durante su carrera rebasó el 33% de media en la fase regular… y lo elevó por encima del 35% en la fase final, cuando los Bulls requerían más de su talento. Es lo natural con estrellas.

Durante los últimos veinte años de playoffs, atendiendo a lo que sucedía durante la primera ronda, jamás se había llegado a diez jugadores por encima de ese 30% de uso ofensivo de forma simultánea. Hasta el año pasado. Sin embargo durante el curso actual la cifra se ha elevado a doce… de once equipos diferentes. Es decir, once de los dieciséis equipos que están compitiendo en los playoffs tienen un jugador absorbiendo una cifra cercana a un tercio de su ataque total.

No hay precedentes.

2016-17

12 jugadores por encima del 30% de uso ofensivo, representando a 11 franquicias distintas

Uso actualidad - 12

Repasemos lo sucedido en los últimos cuatro años de playoffs, para contextualizar el dato anterior.

2015-16

10 jugadores por encima del 30% de uso ofensivo, representando a 9 franquicias distintas

15-16 - 10

2014-15

4 jugadores por encima del 30% de uso ofensivo, representando a 4 franquicias distintas

14-15 - 4

2013-14

5 jugadores por encima del 30% de uso ofensivo, representando a 4 franquicias distintas

13-14 - 5

2012-13

6 jugadores por encima del 30% de uso ofensivo, representando a 5 franquicias distintas

12-13 - 6

Las cifras no son comparables. La cantidad de jugadores se ha elevado prácticamente al doble (incluso al triple en algún caso), apuntando una narrativa clara: desde el primer momento los equipos se han entregado mucho más a sus estrellas de lo que venía siendo habitual. Este hecho no encuentra comparativa posible en el siglo XXI e incluso si nos remontamos a veinte años atrás, con un juego notablemente distinto al actual (el impacto del tiro de tres era muy inferior, el ritmo menor y los formatos pequeños menos comunes), la cantidad es muy diferente.

1996-97

5 jugadores por encima del 30% de uso ofensivo, representando a 5 franquicias distintas

96-97 - 5

El curso actual hemos visto a Russell Westbrook destrozar la mejor marca de la historia en cuanto a uso ofensivo (40.8%) y una significativa nómina de jugadores dar un paso adelante en los sistemas ofensivos de sus equipos, con Isaiah Thomas (Celtics) y Kawhi Leonard (Spurs) como casos más evidentes. Pero ya había otros tantos que resultan imprescindibles para sus equipos. Desde un punto de vista estructural (no ya de impacto, sino de pura organización del ataque) no se entiende el ataque de los Rockets sin James Harden, como tampoco el de los Wizards sin John Wall, el de los Clippers sin Chris Paul o el de los Blazers sin Damian Lillard. Del mismo modo, los Warriors no serían el mismo equipo sin el gigantesco volumen ofensivo de Stephen Curry o Kevin Durant.

A menudo estos equipos no pueden sobrevivir en pista sin esos jugadores. Su rendimiento global se desmorona. Y este nivel de dependencia se fundamenta en dos factores.

El primero es el propio nivel de esos jugadores. Hay un gran número de excelentes jugadores de ataque en la NBA actual. Prácticamente cada equipo dispone de (al menos) un tipo del que podría abusar ofensivamente noche tras noche, cargándole un gran volumen en la toma de decisiones sin ver resentida enormemente la productividad. El segundo factor lo marca la opción de entregarse a ese talento. Acomodarse al dominio de un jugador, cuando dispones de él como hábito, es realmente fácil y tentador. En unas estructuras ofensivas cada vez más polarizadas, es decir con mayor diferenciación de jerarquías (gran salto de importancia entre los líderes y los secundarios), la estrella pasa a serlo mucho más. Los equipos magnifican por deseo la importancia de sus mejores jugadores. Se entregan a ellos antes y más que nunca. Piden proezas como hábito.

Durante estos cuatro playoffs existen cinco casos flagrantes de jugadores cuya importancia alcanza otra dimensión. Veamos el rendimiento de sus equipos con respecto al rival según cuenten o no con ellos en cancha. El denominado net rating, que marca la diferencia entre puntos anotados y recibidos cada 100 posesiones.

LeBron James

Foto: Getty.

  • Con él en pista: +9.3 net rating
  • Sin él en pista: -37.5 net rating

James ha promediado 43.8 minutos en la primera ronda, tope de la Liga, después de promediar 37.8 minutos en la fase regular (también marca más alta de la temporada). Hace unas semanas recordaba la carga de minutos que acumula LeBron durante su carrera, algo verdaderamente monstruoso, pero la exigencia no se detiene. Los Cavs, vigentes campeones y un equipo armado de recursos, son destrozados cada vez que no tienen a su jugador franquicia en pista. James sólo ha estado en el banquillo 17 minutos en la serie ante Indiana. En ellos, los Pacers aventajaron a Cleveland en 12 puntos. Por muy profundos que luzcan, la dependencia es absoluta.

Russell Westbrook

Foto: Getty Foto: Getty

  • Con él en pista: +4.9 net rating
  • Sin él en pista: -51.3 net rating

Con el base de los Thunder en cancha, el conjunto de Donovan fue mejor que los Rockets. La estructura ofensiva orbita de un modo asombroso en torno a él, absorbiendo un 45% de uso ofensivo, la mayor cifra de la historia en playoffs. Pero Mike D’Antoni fue capaz de aprovechar la situación para desequilibrar la serie desde las rotaciones. Cuando Russell salió del rectángulo, Houston puso en liza quintetos con inmenso arsenal anotador cuyo único fin fue acelerar el ritmo de partido para generar parciales rotundos. Y lo lograron. En toda la serie, los 45 minutos de descanso de Westbrook se tradujeron en 58 puntos de desventaja para los Thunder. Oklahoma no ha podido competir ante Houston sin su estrella todos los minutos en pista… y a pleno rendimiento.

Stephen Curry

curry

Foto: Getty

  • Con él en pista: +25.6 net rating
  • Sin él en pista: -1.9 net rating

Golden State ya está en siguiente ronda, tras ganar cuatro partidos seguidos a los Blazers. Pero Portland ha sido mejor que los Warriors cuando no tenían en cancha a Stephen Curry. Con el doble MVP sobre el parqué los Warriors han jugado a un ritmo medio de 109 posesiones, desarbolando a su rival. Sin él ese ritmo ha decaído a 94 posesiones, equivalente al más lento de cualquier equipo esta campaña. La primera unidad de los Warriors coincide bastantes minutos en pista pero sus descansos son traumáticos.

Kawhi Leonard

Foto: Getty

  • Con él en pista: +16 net rating
  • Sin él en pista: -8.5 net rating

Desde un punto de vista estilístico los Spurs no son el equipo que fueron, aquella visión romántica ha dejado de ser constante. Esto sucede especialmente por dos motivos: primero, los secundarios son menos fiables que antaño. Tony Parker, Manu Ginobili y Pau Gasol siguen siendo excelentes jugadores pero no ya de primerísima línea de un modo rutinario… e incluso LaMarcus Aldridge, destinado a brillar, cumple su papel… pero no es uno dominante. Segundo -y más relevante aún-, Kawhi Leonard se ha convertido en un jugador demasiado poderoso como para no abusar de su nivel. Gregg Popovich lo ha asumido, San Antonio es un equipo más previsible y hasta cierto punto terrenal porque cuenta en sus filas con un arma de destrucción masiva, ya en los dos lados de la pista. Los Spurs buscan el desequilibrio de Kawhi una y otra vez, así su estructura ofensiva ya no orbita en torno a múltiples amenazas sino sobre todo en base a una nuclear.

Chris Paul

Foto: Ned Dishman/NBAE via Getty Images Foto: Getty

  • Con él en pista: +3.6 net rating
  • Sin él en pista: -10.8 net rating

En los cinco primeros encuentros de eliminatoria, Chris Paul ha repartido 52 asistencias perdiendo sólo 12 balones. Un ratio excepcional para un jugador que comanda cada ataque de los Clippers. Como generador primario busca situaciones ventajosas para los suyos de forma permanente… y efectiva. ¿Sucede al revés? No demasiado, de los 51 tiros de campo anotados por Paul en los primeros cinco duelos, sólo dos han llegado tras una asistencia de un compañero. Dos de cincuenta y uno. El resto se los tuvo que trabajar por su cuenta. Sin él los Clippers están siendo claramente superados por los Jazz.

…………

Así, según lo expuesto, el más alto escalón competitivo se sustenta, de un modo ya generalizado, a partir de estructuras desequilibradas que obligan a sus referentes a esfuerzos extraordinarios realizados de forma ordinaria. La estrella ya no es sólo estrella, ha pasado a asumir un papel omnipotente y casi heroico en el camino de sus equipos hacia la gloria. Una franquicia ganadora construye su éxito a partir de una estudiada aplicación de roles, pero en ese plan confía un peso cada vez mayor al punto más alto. De ese modo, atendiendo a lo que ofrecen los datos, la estrella actual NBA soporta más volumen ofensivo que ninguna otra soportó antes. El fenómeno de exigir más al que más puede ofrecer no es nuevo, sí lo es sin embargo la frecuencia y el nivel al que se eleva esa exigencia.

El talento nunca brota solo. Cuando lo hace suele generar dependencia de aquel que lo disfruta, que nunca se contenta y siempre quiere más. La nueva edad de oro tiene a sus protagonistas llegando a cotas desconocidas. Y si bien el éxito o el fracaso global nunca corresponden a lo hecho por un solo jugador, se comienzan a plantear por norma estructuras colectivas que así parecen alimentarlo. Todo ese talento llega con un precio.

La gloria o el olvido sobre la espalda del líder.