Del sueño a la realidad. La opinión de David Carnicero sobre la nueva situación de Ricky Rubio en Utah

julio 7, 2017

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Ricky Rubio llegó a Utah soñando con la estabilidad de los Jazz. Soñando con repetir las 51 victorias de la temporada pasada. Los Jazz le trajeron con la esperanza de que su traspaso sirviera para convencer a Gordon Hayward de seguir jugando para Utah y convertir otra vez a la franquicia del estado mormón en aspirante al título del oeste. Pero en 70 horas el castillo de naipes se vino abajo. Hayward anunció que firmaba con los Celtics, Utah se quedaba sin su líder y Ricky volvía a encontrarse al timón de un equipo que aspirará a jugar los playoffs sin más.

Todos los movimientos del verano de los Jazz orbitaban en torno al ‘sí quiero’ de Hayward; el traspaso de Ricky y la renovación de Ingles, dos operaciones secundarias cuyo éxito quedaba supeditado a la continuidad de Gordon Hayward.

Utah Jazz apuntaba muy alto tras cargarse a los Clippers en los pasados playoffs, pero se enfrentan a un futuro muy incierto, después de haber sido una de las franquicias que peor parada sale del mercado de agentes libres.

Ricky Rubio, tras tener la mejor temporada de su carrera y acabar el curso a un altísimo nivel, estaba convencido de que aterrizar en Utah era sinónimo de jugar los playoffs y soñar con ir pasando eliminatorias. Pero la realidad le coloca en un equipo del que es muy difícil calibrar su potencial real, con Rudy Gobert como estrella principal, Joe Johnson en el papel de líder veterano, Joe Ingles como chico para todo y el prometedor novato Donovan Mitchell como referencia exterior. Este podría ser el nuevo quinteto de los Jazz. Un quinteto para pelear por los playoffs.