Detalles y formas de la mejor temporada de ‘uno contra uno’ de la historia: lo increíble en James Harden

marzo 15, 2018

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Los Rockets son el gran paradigma de la analítica en la NBA. Son quienes más y mejor buscan la productividad. Cómo ser más efectivos, cómo maximizar sus recursos en cualquier acción. Solo que en ocasiones para serlo basta una cosa, una muy simple: darle el balón a un prodigio y condicionar al rival para que, por temor a las consecuencias, le deje actuar.

Ataque de Houston. Balón en las manos de James Harden. El resto de compañeros se abren, haciendo grande la pista, dando espacio al genio para que opere a su antojo en uno contra uno y limitando la opción de ayudas. Porque una ayuda significa un triple abierto y a menudo los equipos prefieren asumir una penetración que conceder un triple liberado. Más ante conjuntos con semejante arsenal de lanzamiento.

Con el uno contra uno aceptado, cualquier defensor enfrente es susceptible de acabar siendo víctima de Harden. Puede serlo tanto su par habitual como cualquier otro que acabe ante él después de un cambio de asignación tras un bloqueo. A menudo los Rockets tratan de provocar esto último, escogiendo cada vez qué defensor deseen que quede emparejado con Harden. Preferiblemente interiores, más grandes y lentos, más susceptibles de ser rotos con cambios de ritmo.

Ahí empieza la hipnosis. La que él hace mejor que nadie.

Harden bota alto y lento, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, adormeciendo al rival para que reduzca su velocidad de reacción… justo antes de bajar la altura del bote e ir acelerando la frecuencia. La cuerda se va tensando y ahí empieza la parte final de esa hipnosis. Los ojos del defensor se van perdiendo, varios botes cruzados, un crossover… y suelta el latigazo. El rival está finiquitado. La velocidad de bote y fintas pueden con él. La técnica le derriba.

Harden tiene entonces la baraja de opciones a su antojo:

  • Lanzar el triple tras bote (40% de acierto en ellos, con más de tres anotados por partido).
  • Arrancar con fuerza en su primer paso dividiendo la zona hasta atacar el aro (66% de acierto a menos de tres metros de canasta).
  • Penetrar y regalar un tiro abierto o situación ventajosa a un compañero con su creatividad desde el pase.

La muerte está ya al alcance, sólo queda elegir el veneno.

Un ejemplo de esto. Uno de cientos:

James Harden es el rey del uno contra uno. El dueño y señor del aclarado. Harden está anotando esta temporada 11.9 puntos por encuentro en esas situaciones. Es la mejor marca de la Liga, con abismal diferencia ya que ningún otro jugador llega a siete. Pero detrás del dato hay mucho más. Vamos a explicarlo.

Ese dato es, en solitario, superior al de todos los equipos de la NBA. A los 29 restantes. Los Thunder, el segundo equipo que más puntos promedia en ese tipo de situaciones, apenas llegan a 10.4 por partido. Ningún otro conjunto llega a 10. Harden anota más en aclarado que cada equipo sumando a todos sus jugadores. Pero no sólo anota más cantidad. También anota mejor.

En esas jugadas, el jugador de los Rockets está promediando 1.24 puntos por posesión. Es decir, cada vez que inicia un aclarado es como si su equipo pasase automáticamente a sumar 1.24 puntos a su marcador. En toda la Liga, el siguiente mejor dato de efectividad, para aquellos jugadores con al menos tres intentos por encuentro, lo tiene su compañero Chris Paul, con 1.13 puntos por posesión. En el último lustro sólo Kyrie Irving  llegó al 1.1 (campaña 2016-17), aunque en mucho menor volumen; y de hecho sólo siete jugadores rebasan la frontera del punto esta misma temporada. La efectividad de Harden es salvaje.

Pero esto tampoco acaba ahí.

Al mismo tiempo ‘The Beard’ es el jugador que más veces afronta esas acciones por duelo. También con mucha diferencia. El 33% de sus jugadas llegan así, una media de 9.6 por noche, una marca notablemente superior a la del resto de jugadores que más aclarados emplean: LeBron James (6.5), John Wall (5.3) y Russell Westbrook (5.2). Ninguno de ellos por cierto, llega al punto por posesión en esas jugadas. Harden, recordemos, está en 1.24.

En otras palabras, de acuerdo a volumen y eficiencia Harden está triturando a la NBA actual en situaciones de aclarado. Lo hace mucho más que cualquiera y de forma mucho más productiva, vulnerando la ley básica que sugiere que a mayor volumen más baja la eficiencia. No con él. Y, más allá de este curso, Harden está firmando posiblemente la mejor temporada que se haya visto jamás en ese tipo de situaciones.

Harden va en progresión de firmar la segunda temporada de la historia en promedio de puntos anotados en aclarado. Según reseñaba Kelly Scaletta, en un fantástico artículo al respecto, sólo el curso 2006-07 de Kobe Bryant (12.5 puntos) le superaría. Pero es necesario contextualizar ambos datos, porque la diferencia en productividad es notable. Aquel Bryant, que firmó la hasta ahora campaña más asombrosa en ese apartado, producía 1.07 puntos por posesión en aclarados, para un volumen monstruoso. Pero Harden está promediando 1.24 puntos, es decir es mucho más eficiente.

En 58 encuentros de fase regular, acumula 692 puntos en aclarados. Quedando un mes de competición, ya es la cuarta cifra más alta de todos los tiempos. Esta semana seguramente supere el dato de Iverson en 2006 (701 puntos, con 9.7 de promedio) y va camino de alcanzar a los dos primeros, ambos en poder de Bryant, por encima de los 900 puntos en una fase regular. Si de aquí a final de curso incrementase su volumen de jugadas y mantuviese esa productividad, podría incluso rebasar la marca total de puntos, en poder del Bryant de 2007 con 959.

Tal y como hace unos días apuntaba Zach Harper, los Rockets están teniendo este curso la temporada más efectiva de la historia en aclarados, desde que estos se computan a través de Synergy (2005). Anotan 1.14 puntos por posesión como equipo, un dato demencial que destroza a la hasta ahora mejor marca de siempre, en poder de los Cavs del año pasado con 0.99 puntos por posesión.

Buena parte de ese dato se fundamenta en la acción de Harden, que anota más del 65% de los puntos de los Rockets en esas acciones. Está llevando a los Rockets a hacer historia en ese aspecto, convirtiendo una acción a priori poco efectiva como el aclarado en una bomba atómica. Y la causa es sencilla.

Harden está protagonizando la temporada más brillante nunca vista en el juego de uno contra uno. La más letal e imparable.