El factor X: datos y motivos que hacen a Marcus Smart capital en el éxito de los Celtics

mayo 16, 2018

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¿Puede un jugador que está promediando 10 puntos por partido, con apenas un 33% de acierto en tiros de campo y 25% en triples, ser un factor decisivo para el éxito de su equipo en unas Finales de Conferencia NBA? Claro que puede. Y ahí está Marcus Smart para confirmarlo.

Los Celtics han ganado los dos primeros encuentros de la eliminatoria ante Cleveland, manteniendo un pletórico 8-0 en su cancha, el Garden. en lo que va de playoffs. Y soñando con llegar a unas Finales NBA ocho años más tarde de su última presencia y justo en el curso que representa el décimo aniversario del último título de los verdes.

Una de las claves del buen hacer del equipo de Brad Stevens se encuentra en el impacto de Marcus Smart, un hombre en principio secundario que a pulso se gana cada noche la etiqueta de uno de los jugadores colectivos más relevantes del mundo. Y es especialmente valiosa aquí la etiqueta de colectivo, porque lejos de los focos y los brillantes números individuales, Smart es un agitador de partidos de primer nivel que, de un modo u otro, acerca a su equipo al triunfo. Su rendimiento se está dejando notar:

  • Los Celtics han tenido un parcial de +37 durante los dos primeros partidos siempre que Marcus Smart ha estado en pista. Es el mejor dato de la eliminatoria hasta el momento.
  • Smart ha llegado a estar emparejado en defensa, en los dos primeros duelos, con un total de nueve rivales distintos. El balance total de lanzamientos ante su defensa es de 8/21, es decir un 38% de acierto. Ha punteado 19 de esos 21 lanzamientos, reduciendo al mínimo el concepto de ‘tiro liberado’ bajo su atención. Y nadie le ha metido más de dos canastas hasta el momento.
  • Ha punteado un total de 12 triples en dos partidos, el que más en toda la eliminatoria. Y sólo en el segundo partido ‘contestó’ 13 lanzamientos.
  • Ha recuperado un total de 6 balones que se encontraban sin poseedor, los denominados ‘loose balls’, para dar la posesión a su equipo, también el mejor dato de la eliminatoria. Y ha tocado (sin llegar a recuperar) un total de 6 pases, las denominadas ‘deflections’, el mejor registro hasta ahora igualado con su compañero Al Horford.

Eso es lo que muestran los datos de estadística avanzada, que indican claramente su enorme impacto defensivo tanto en lo relativo a la defensa al hombre y su versatilidad (puede cambiar de asignación prácticamente con cualquier rival, incluso interiores, supliendo su falta de altura con intensidad, colocación e inteligencia) como a la hora de entender lo ‘molesto’ que resulta para el rival, tanto tocando pases como recuperando balones muertos. En muchas ocasiones los rivales ni siquieran llegan a recibir el balón ante su marca y la cantidad de tiros forzados es elevadísima. Y no sólo atrás, porque en ataque Smart ejerce como generador de juego en múltiples ocasiones. Hasta el momento ha repartido 15 asistencias habiendo perdido sólo 2 balones, dando un respiro creativo a un equipo que, exceptuando el caso de Horford, no cuenta con un gran director de juego en pista.

Pero en Smart es igualmente valioso el componente emocional que es capaz de aportar. Uno que es vital para entender hasta dónde llega su importancia. Se comporta como una hormona en pista, como un jugador que inyecta adrenalina a sus compañeros y enciende a los aficionados. Un perfil extremadamente difícil de gestionar para el rival. Smart se arroja al suelo, sale a defender a los suyos ante faltas duras y lleva su límite de esfuerzo al máximo nivel imaginable. Es una joya colectiva, disfrazado de secundario, dentro de una obra coral de primerísimo nivel, la que dirige un Brad Stevens que está haciendo brillar a unos Celtics que no pueden contar con dos de sus a priori tres jugadores más resolutivos en estos playoffs.

Nada está importando porque hasta el momento el poder del grupo está pudiendo con todo. Desde que Smart regresó de su lesión (en el quinto encuentro ante los Bucks, en Primera Ronda), los Celtics han ganado ocho de sus diez partidos en la fase final. Y están a dos pasos de ganar el Este. No existe una sola clave para explicar el éxito de Boston, porque detrás del grupo mayúsculo se esconden las sensacionales aportaciones de Horford, Brown, Tatum o Rozier, así como de más secundarios cuando se les requiere. Es de hecho el gran poder de Boston para haber llegado hasta aquí: todos responden.

Pero dentro de ese colectivo de hormigón destaca la figura del que casi siempre prende la mecha emocional del juego e impulsa a los demás. Smart, en la antesala de una extensión de contrato, está siendo un factor esencial para entender el excelente momento de los Celtics.