El interior del futuro… domina el presente: La ascensión a la élite de Karl-Anthony Towns (Vídeo)

marzo 15, 2017

¿Lo compartes?

Cumplió 21 años el pasado mes de noviembre y vive su segunda temporada como profesional, tras sólo una campaña universitaria (en Kentucky). Pero Karl-Anthony Towns ha llegado a la élite de la NBA… para quedarse.

En su primer año en la franquicia, a Tom Thibodeau le costó arrancar a sus jóvenes Timberwolves. La franquicia cerró 2016 con un registro de 11 victorias y 22 derrotas, el sexto peor de la NBA por entonces. Un balance que ponía lejísimos el sueño de los playoffs y acentuaba sensaciones de tener mucho trabajo por delante en lo colectivo. Especialmente en todo el apartado defensivo, desde el cual el equipo se desangraba noche tras noche. Minnesota acababa 2016 con el quinto peor registro defensivo de la NBA, con 108.2 puntos recibidos por cada 100 posesiones.

Pero el nuevo año comenzó a cambiar la dinámica. El progresivo trabajo de Thibodeau se fue reflejando poco a poco en las rutinas defensivas y el equipo comenzó a ser más competitivo, a pesar de seguir encontrando momentos de lagunas en los partidos que comprometían muchas victorias. Minnesota tiene un récord positivo en 2017, con 17 victorias y 16 derrotas, algo que le ha acercado al octavo puesto del Oeste (ahora mismo a 3.5 partidos de diferencia).

Y uno de los grandes motivos es la defensa: los Wolves han puesto su nivel en el top 10 NBA durante este 2017 y, más allá, lo han metido de lleno en la élite tras el parón del All-Star. En los nueve encuentros disputados desde entonces, Minnesota permite menos de 100 puntos por 100 posesiones y marca el segundo mejor rendimiento defensivo en toda la Liga, únicamente tras el que firman los Spurs (98.1).

A principios de febrero cayó lesionado Zach LaVine, un hombre importante en la rotación y un jugador cercano a la barrera de los 20 puntos por noche. Pero tras su baja hubo dos jugadores que dieron un gran paso adelante: uno de ellos fue Ricky Rubio, jugando al mejor nivel de su carrera en la NBA, promediando 13 puntos y 11 asistencias (con 42% en tiros de campo) desde la baja de LaVine. Mucho más agresivo en su juego, con mayor confianza y liderazgo en pista. El otro es Karl-Anthony Towns, en una dimensión aún superior: casi 29 puntos y más de 13 rebotes por encuentro desde esa baja.

En ese tramo el interior nacido en Nueva Jersey está acertando el 61% de sus intentos de campo, el 38% de sus triples (anotando más de uno por encuentro) y el 82% de sus tiros libres desde el mes de febrero. Encadena 21 partidos consecutivos alcanzando los 20 puntos, desde el parón del All-Star se mueve en medias de 29 puntos y 15 rebotes… y se ha convertido en un monstruo en ambos lados de la pista. Su rango ofensivo es total pero lo está acompañando de un impacto defensivo muy elevado, el punto diferencial para liderar la resurrección competitiva de los Wolves.

Desde febrero Towns está permitiendo un 48% a los rivales cerca del aro, el octavo mejor dato en toda la NBA para jugadores que defiendan al menos 7 veces esa acción por encuentro. Esa marca es casi un tres por ciento mejor a la que mostraba hasta entonces y se traduce en una mayor seguridad de Minnesota a la hora de proteger el aro. En defensa Towns cumple así el sueño de su técnico: ser capaz de condicionar a los rivales en la pintura al mismo tiempo que su movilidad e inteligencia le convierten en un interior fantástico actuando lejos del aro. Un cambio de emparejamiento de Towns con un jugador de perímetro rival es a menudo más que sostenible para Minnesota, algo que ya demostró de hecho el curso pasado.

Para recordar esta secuencia defensiva ante Curry. Sensacional movilidad lateral y control de su cuerpo ante la amenaza del base de los Warriors:

Es un jugador muy activo en líneas de pase, de gran inteligencia posicional:

Y en ataque es directamente imparable.

En poste medio, imitando el one-legged fadeaway de Nowitzki:

En poste bajo, con movimiento de pies y talento para finalizar:

Pero también produce de cara al aro. Un segundo de descuido… y anota de tres. Su mecánica es muy rápida y no necesita ni suspensión:

Towns, tremendamente atlético, junta cinco funciones de enorme valor para un equipo moderno. Dos defensivamente, es capaz de proteger el aro y contener a jugadores de perímetro lejos de él; y tres ofensivamente -identificadas con la triple amenaza-, puede ejecutar desde cualquier zona (opera en poste bajo, resuelve en media distancia y abre la pista hasta el triple), es capaz de poner el balón en el suelo para salir botando con ambas manos y también muy inteligente leyendo el juego y pasando el balón. Representa básicamente el pack completo. Con 21 años.

Su dominio ofensivo es absoluto y en todos los apartados imaginables. Y sus promedios actuales (más de 24 puntos y 12 rebotes por encuentro) le proyectan en un escenario muy particular: en toda la historia NBA sólo un jugador de 21 años acabó promediando esas cifras, Shaquille O’Neal en 1994. Sin embargo es la unión de ello con lo defensivo, su mayor nivel atrás, lo que realmente ofrece un salto cualitativo a Towns. Ajeno a su edad y miembro distinguido de la nueva generación de interiores que parecen llamados a marcar época, una en la que resulta necesario recordar a perfiles como Davis, Embiid, Porzingis o Jokic, la carrera de Towns acaba de empezar. Pero su influencia en pista ya le ubica en el mayor escalón posible entre los interiores.

Minnesota tiene en sus filas a uno de los jugadores más determinantes del baloncesto actual. Uno cuyo dominio apenas nace y se extiende a cualquier rincón de la pista y bajo cualquier circunstancia. Es quizás esto último lo mejor de todo con él, su molde de interior total permite a su equipo emplearle en muy diferentes situaciones cada vez. En todas lo hace bien.

Puede que el futuro sea suyo. Pero puede que, sin darnos cuenta, se esté comenzando a adueñar del presente también.