La diferencia es Rudy Gobert: datos sobre cómo el francés cambia el rendimiento de los Jazz

abril 6, 2018

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Los Jazz están protagonizando una de las grandes historias de esta temporada. Perdieron a Gordon Hayward y George Hill en verano, sus dos principales referencias a la hora de crear juego en ataque, empezaron el curso con un balance de 19-28… y ahora mismo, a apenas unos días de acabar la fase regular, marchan cuartos en el Oeste. Desde aquel punto Utah ha logrado un récord de 27-5, con su defensa imponiendo su ley y dominando a los rivales.

Esa racha ganadora no podría entenderse sin el nivel que está ofreciendo Rudy Gobert, el ancla de un rendimiento colectivo sensacional.

Gobert no está teniendo el mejor de sus cursos en lo físico. Ha tenido dos tramos de calendario en los que no ha podido jugar, pareciendo el último de ellos la condena definitiva para las opciones de los Jazz en el Oeste. Durante aquel segundo período de baja, Utah perdió 11 de los 15 encuentros en los que no tuvo al francés sobre la pista. Para su vuelta, la clasificación marcaba a la franquicia dirigida por Quin Snyder con un 18-26 que prácticamente les descartaba para la lucha por playoffs.

Pero el regreso de Gobert lo cambió todo.

Cinco días después de su vuelta, Utah inició una racha salvaje. La segunda mejor de la Liga desde entonces. El 24 de enero se venció a Detroit a domicilio, y en la prórroga, para días después ganar también en Toronto y superar a Golden State en casa. Poco más tarde se venció en San Antonio. Utah había renacido. Con Gobert era otro equipo.

Tras el parón del All-Star, los Jazz han ganado 16 de sus 21 partidos jugados. En la racha, muestran con abismal diferencia la mejor defensa de la NBA, con sólo 96.7 puntos recibidos por 100 posesiones (ningún otro equipo permite menos de 100), además de poseer el dato más dominante de la Liga en el rebote, capturando el 53.3% de las capturas disponibles.

Gobert está siendo crucial en ese incremento de nivel, como pieza esencial en la estructura defensiva, que Snyder edifica alrededor de su influencia en la zona, tanto protegiendo el aro, como condicionando tiros y sistemas rivales. La telaraña de Utah invita a los adversarios a determinadas líneas de penetración que acaban encontrándose con Gobert en la ayuda, un titán defendiendo a cerca del hierro. La estructura fue fantásticamente explicada de forma gráfica el año pasado en este vídeo de SB Nation, en el que también se aborda su (a menudo infravalorado) impacto ofensivo, un costado en el que su capacidad para poner buenos bloqueos, continuar hacia canasta y juego por encima del aro resultan elementos muy valiosos:

El francés ha sido uno de los dos mejores protectores de aro de la NBA los últimos tres años y en el actual marcha sexto en esa misma tabla (entre aquellos jugadores que defienden tiros cerca del aro al menos cinco veces por partido). Es, en definitiva, uno de los defensores interiores más dominantes del último lustro.

La diferencia de rendimiento según Utah le haya tenido o no en cancha es muy significativa y se refleja con los siguientes datos.

Primero a nivel de resultados:

  • Con Gobert en pista: 35-18 de balance.
  • Sin Gobert en pista: 11-15 de balance.

Pero también a nivel de impacto en dos áreas clave, como la defensa:

  • Con Gobert en pista: 97.9 de rating defensivo (1º NBA)
  • Sin Gobert en pista: 105.4 de rating defensivo (12º NBA)

Esos 7.5 puntos de diferencia entre ambos rendimientos defensivos, según esté Gobert o no en pista, equivalen, por poner en perpectiva, al margen que habría entre el dato de la segunda mejor defensa de la Liga ahora mismo (Utah) y la peor (Phoenix).

Y el rebote:

  • Con Gobert en pista: 52.1% de rebotes (2º NBA)
  • Sin Gobert en pista: 49.7% de rebotes (20º NBA)

Los Jazz marchan cuartos en el Oeste a falta de sólo tres partidos para cerrar su fase regular. Es decir, dependen de sí mismos para ganar el factor cancha en primera ronda de playoffs. Su éxito no nace de una sola vía, ya que es la suma de muchas partes la que ha generado este resurgimiento. Tanto Quin Snyder desde el banquillo, como el impacto de Donovan Mitchell, la aportación de Ricky Rubio, el papel de Joe Ingles… son muchas las sumas. Pero entre todas ellas la que más sobresale es la del jugador que aparece como gran candidato a ganar el premio a ‘Defensor del Año’.

Porque los Jazz, con Gobert sano, son otro equipo.