Foto: Kevin C. Cox

La última barbaridad estadística de LeBron. Unos datos que aumentan su leyenda

enero 4, 2017

¿Lo compartes?

Hace apenas unos días LeBron James cumplió 32 años. A estas alturas de su carrera NBA James ha conquistado tres anillos y posee un sinfín de reconocimientos individuales, entre los que destacan tres MVP’s de las Finales y cuatro MVP’s de temporada regular. Ha sido doce veces All-Star, ha integrado hasta en diez ocasiones el mejor quinteto del año y hasta en cinco el mejor quinteto defensivo. Es, dicho de otro modo, uno de los más grandes de siempre… teniendo aún mucho baloncesto por jugar.

Justin Kubatku reflejaba en su perfil de twitter un dato más para el asombro con James, obtenido a través de la plataforma estadística Stat Muse y que refleja hasta qué punto la carrera de LeBron está plagada de exhibiciones en múltiples apartados del juego. En este caso el deseo era conocer cuál era el jugador con más partidos con al menos 25 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias durante su carrera. El filtro era el máximo permitido por el archivo histórico de la web (1985-86) y los resultados… salvajes.

Fuente: StatsMuse

Fuente: StatMuse

James ha protagonizado, hasta el momento, 444 partidos con al menos esas cifras. 155 más que el segundo en la lista histórica, Michael Jordan, y casi 200 más que el tercero, Kobe Bryant. Ese número de partidos equivale a estar más de cinco temporadas completas de fase regular (jugando los 82 partidos) dejando esos números. Una barbaridad, más aún teniendo en cuenta que James vive este año su decimocuarta campaña como profesional. Es decir, que va a aumentar aún más esa cifra.

De hecho, si atendemos a los promedios que ha mostrado James al término de cada temporada regular, podemos comprobar que en trece de sus catorce años en la Liga (si contamos el actual) está por encima de esos 25 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias de promedio. La totalidad de su carrera a excepción de su año de novato.

¿Dónde están los límites de LeBron?

Parece no haberlos ya que este año, como decimos su decimocuarto en la NBA, está exhibiendo sus mejores datos de siempre desde el triple (1.9 anotados por encuentro, mejor marca de su vida… con un 37% de acierto, tercer mejor dato de su carrera) e igualando sus mejores registros en asistencias, ya que sus 8.6 pases de canasta de media esta temporada igualan su récord personal… logrado hace siete temporadas.

No queda ahí. A pesar de ser el jugador con más carga de minutos (tanto en fase regular como en playoffs) desde su llegada a la Liga, el jugador de los Cavs tiene este año el mejor dato en el ratio de asistencias/pérdidas (2.23) en los últimos cuatro años… y el segundo mejor desde 2010. Y por supuesto sigue siendo el factor decisivo de los Cavaliers, el jugador con mayor influencia según esté o no en pista.

Cleveland supera a sus rivales por más de 11 puntos por 100 posesiones con LeBron en cancha, segundo mejor dato del equipo (tras Kevin Love) pero es superado por más de 6 cuando no está (mejor cifra del equipo, con gran diferencia sobre el segundo, Kevin Love). Es decir los Cavs notan en 16 puntos por 100 posesiones la presencia o ausencia de James en el parqué. Son los campeones… pero unos totalmente dependientes de su líder. Hay otro dato aterrador a ese respecto.

Desde su vuelta a los Cavs (temporada 2014-15), James se ha perdido 22 partidos de fase regular… y los Cavs sólo han podido ganar 4 de ellos.

A estas alturas es una leyenda viviente, también desde un punto de vista estadístico. James es, junto a Jason Kidd, el único jugador en la historia (desde que los archivos de Basketball Reference computan asistencias y rebotes, es decir el curso 1983-84) que ha superado en su carrera los 7000 rebotes y las 7000 asistencias… sólo que con un detalle diferencial, LeBron acumula 10000 puntos más que Kidd… y subiendo.

Tirando más y mejor de tres, siendo aún más generoso con sus compañeros y teniendo su influencia colectiva por las nubes, es decir sin ver menguado su rendimiento sino más bien al contrario, el desafío de James ante la historia permanece vivo. Siendo ya justamente un reto contra la mejor versión de sí mismo.