¿Por qué han ganado los Warriors? ¿Por qué han perdido los Cavs? El análisis de Monje y Sardinero del tercer partido

junio 7, 2018

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Cleveland Cavaliers 102-110 Golden State Warriors

Nueva victoria de los Warriors… y 3-0 en las Finales. Otro partido disputado en el que los Cavaliers mandaron durante muchos minutos y que los Warriors dieron la vuelta en la segunda parte. Este es el análisis, conversacional, de David Sardinero y Andrés Monje.

Andrés Monje:

Los Cavs deben pensar que es imposible batir a estos Warriors. En el fondo quizás lo sea. Porque recapitular deja esa sensación. Fíjate, en el primer encuentro, uno legendario de LeBron James, se encontraron 79 puntos entre Durant, Curry y Thompson, en un equipo con 31 asistencias y sólo 7 pérdidas; en el segundo duelo vieron cómo Curry batía el récord histórico de triples en un partido de las Finales… y en el tercero cómo Durant disputaba el mejor encuentro de su carrera. Es demasiado. Demasiado que superar.

Los Cavs dieron una buena imagen gran parte del tercer encuentro, tuvieron a James en un excelente nivel, pese a descansar nuevamente solo un suspiro (jugó 47 minutos), tuvieron ayuda de los secundarios (20 puntos y 13 rebotes de Love, 13 puntos de Smith y 15 de Hood), tuvieron dominio del rebote (15 de ataque) y un despliegue físico mucho mayor, especialmente al inicio y en la defensa de perímetro, que llegó a ahogar a Curry (3/16 en tiros) y Thompson (4/11). Pero no fue suficiente. No lo fue porque, con todos sus efectivos disponibles, se necesita plenitud todo el tiempo para vencer a los Warriors… y es extremadamente complejo sostenerla durante 48 minutos seguidos. Se necesita casi una quimera.

Varias desconexiones defensivas, especialmente en la transición, durante el tercer cuarto, en el que no existió el soporte del rebote ofensivo (ninguno en ese período), pusieron a los Warriors arriba. Y una vez Kerr pudo disponer de su Death Lineup al completo (Iguodala regresó tras su lesión y fue muy importante), el escenario se complicó mucho más. Me gustó la estrategia del dos contra uno a Curry en cada bloqueo… siempre que no estaba Iguodala en pista (porque Iggy les da otro pasador más para gestionar la ventaja, así que con él pista simplemente cambiaban emparejamiento), pero finalmente Durant acabó invalidando casi todo. Cuando pareces tener posibilidades, los Warriors sacan otro recurso de la manga. Así sucesivamente. Están demasiado armados como para no acabar resolviendo de un modo u otro. Ya sólo mentalmente generan un desgaste enorme.

David Sardinero:

Alguna vez lo he dicho y lo reitero: debe ser muy desesperante salir a la cancha de unas Finales de la NBA y tener enfrente a estos Warriors. Una rivalidad que entra ya en un terreno psicológico. Si a mí, como espectador, viendo la primera parte, me da la sensación de que este partido ya lo he visto, que al final los Warriors se pueden sacudir toda la tela de araña de los Cavs en unos minutos, no quiero pensar lo que pasará por la cabeza de los jugadores de los Cavaliers viéndose inferiores una y otra vez.

Decía el otro día que imaginaba pocos escenarios en los que los Warriors podían perder ante los Cavs. Hoy, durante muchos minutos, presenciamos uno de ellos: buenas defensas de Cavaliers, falta de intensidad y concentración de Warriors, más acierto de los Cavs en el tiro de 3 con buenas circulación y un partido nefasto de alguna de las estrellas de los Warriors, en este caso Stephen Curry, muy desacertado hasta los 5 puntos de los últimos minutos. Todo parecía encaminado a una posible victoria de Cavs… hasta que llega el tercer cuarto, las dudas, el aumento de intensidad defensiva de los Warriors, la death lineup… y se acabó. Parcial ganador de los Warriors después del descanso y ejecución con el quinteto de la muerte en los últimos minutos con un Durant salvaje, desatado con 43 puntos ante un LeBron más cansado y desacertado. Un equipo y una plantilla, la de los Cavs, que se demuestra insuficiente. Simple y llanamente no llegan, no pueden. A estos Warriors les bastan minutos de genialidad en contextos como este, en los que no están especialmente brillantes, pero aparece Kevin Durant a ese nivel y todo se camufla.

Hoy vimos varios ajustes de los Cavs en su rotación interesante, como la opción de Rodney Hood, que adelantó a Jordan Clarkson. De hecho, la apuesta fue tan clara como para mantenerla en los minutos decisivos, calientes, en los que sentó a George Hill. Para mí desahoga un poco a LeBron en la creación, pero sigue siendo insuficiente. Igual que lo fue la opción de dar mucho peso (y volumen) ofensivo a JR Smith, que se jugó 14 tiros (10 triples). ¿Qué te pareció esta idea de Lue y los cambios que propuso?

Andrés Monje:

Hood fue muy importante, David. Jugó con muchas ganas, siendo muy agresivo. Y fue valioso porque por un lado aportó desahogo anotador desde el banquillo (15 puntos), incluso desde el bote, y por el otro lo hizo sacando de la rotación a Clarkson, que había estado francamente mal hasta ahora. Doble impacto. No obstante los Cavs se fueron disolviendo en la segunda parte, quizás porque el ritmo físico de inicio de partido resultaba muy difícil de aguantar. Fue al principio cuando las sensaciones eran de máxima intensidad, atención y buena ejecución. Quizás se les pueda demandar mayor acierto desde el triple, especialmente en tiros abiertos que genera James, o no llegar a sufrir ningún error en la transición defensiva… pero el baloncesto perfecto no existe de forma sostenida. Si cargas mucho el rebote de ataque encuentras el riesgo de que, si no lo capturas, sufres al volver a defender. Y ante los Warriors eso es mortal. Pero al mismo tiempo necesitas esas segundas oportunidades para castigarles, obligarles a usar formatos con al menos un pívot tradicional… es un callejón sin salida, David.

Incluso con formatos grandes los Warriors encontraron éxito. McGee y Bell tuvieron buenos minutos (10 puntos cada uno), porque sus compañeros saben encontrarles en la ventaja. Y jugando con pequeños, con Green como cinco, son difícilmente abordables. De hecho en los 22 minutos de Iguodala, les sacaron 14 puntos de renta a Cleveland. Y si aún así, con todo, te mantienes en el partido y provocas una mala noche de dos de los mejores tiradores de la historia… te queda Kevin Durant, que es un mismatch por sí mismo. Es un Everest tras otro.

Me temo que las Finales están vistas para sentencia. Ganar una eliminatoria a Golden State es una misión complicadísima, pero vencerles cuatro partidos seguidos, y ya con todos sus efectivos sanos, parece directamente imposible. Puede ser difícil de asumir para LeBron, al que pienso que no se le puede pedir más. Lo juega todo, con un peso total en el juego cada minuto, está siendo eficiente… pero no basta. Para vencer a uno de los equipos con mayor volumen de recursos jamás vistos… se necesita una estructura en la que abunden también los recursos. James me sigue pareciendo el mejor jugador del planeta pero estos Warriors son, bajo mi punto de vista, uno de los equipos más poderosos de la historia.

David Sardinero:

Totalmente de acuerdo. En este punto creo que queda la duda de saber si será un 4-0 o un 4-1; si se llevarán el anillo en Cleveland o en la Bahía. Hoy los Golden State Warriors han ganado con un 7 de 27 en tiros entre Curry y Klay Thompson (3 de 15 en triples). De hecho, todo el equipo ha metido 9 triples (los mismos que los Cavaliers, que han vuelto a no alcanzar los 10). Y ha dado igual. Este equipo es de leyenda y encuentra muchas formas de ganar. Hoy han conseguido muchos más puntos en la pintura de lo habitual, han ido mucho más a la línea y han explotado a Kevin Durant para llevarse un partido en un ambiente hostil, con problemas de faltas de algunos jugadores y perdiendo el rebote. Da igual. Encuentran soluciones, factores sorprendentes que castigan, como los minutos de JaVale McGee o las acciones de Shaun Livingston desde el banquillo.

La superioridad es clara y el regreso de Iguodala amplía un poco más las diferencias, ya que le permite a Kerr establecer emparejamientos diferentes y lanzar un defensor más contra LeBron, uno en concreto que le incomoda mucho y le desgasta, lo cual no es precisamente poco. La resistencia estoica, táctica y mental de los Cavaliers es encomiable. No bajan los brazos y pelean aun sabiéndose inferiores en piezas, en star power. No ha sido el mejor partido de las Finales, pero al menos hemos visto a los Cavs competir. Veremos si son capaces de seguir haciéndolo en el 4º.