¿Quiénes son los jugadores más infravalorados de la NBA y por qué?

enero 12, 2017

¿Lo compartes?

La NBA está abundantemente poblada de talento. En todas las posiciones, con mayor o menor experiencia, con mayor o menor sueldo asociado, con roles de brillo pero también con papeles oscuros que marcan diferencias. Resulta muy complejo imponer una jerarquía en torno a todo ese talento, por mucho que existan opciones ya asentadas como el All-Star mediado el curso o los galardones y All-NBA Teams que premian la fase regular. A menudo esos reconocimientos tienen varios merecedores, sembrando de cierta injusticia cada uno de ellos. No porque el ganador de un premio no lo merezca sino porque suele haber otros tantos que también… y quedan huérfanos.

Todos los equipos, desde los grandes candidatos a aquellos que sobreviven con menos recursos brutos, poseen talento. La competencia es brutal y así resulta imposible establecer órdenes en torno a rendimientos que oscilan permanentemente. Cada uno guarda en su mente jerarquías en torno a los jugadores dominantes, una primera línea clara, que generalmente suele coincidir con una imagen global de la Liga. Son reconocibles los LeBron James, Stephen Curry, Kevin Durant, James Harden, Russell Westbrook, Chris Paul, Kawhi Leonard, Paul George… como también los casos de aquellos llamados a ocupar esos papeles en el futuro.

¿Pero qué hay entre ambos escenarios?

¿Qué sucede con los jugadores que son estrellas pero quizás públicamente no lo parezcan lo suficiente? ¿o aquellos secundarios determinantes para el éxito de un equipo que ni siquiera brillan para el gran público en su propio conjunto? Ni siquiera la escala salarial resulta un índice del todo cuerdo puesto que los contratos presentan varios puntos importantes. Por un lado todas las franquicias han de ocupar un espacio salarial cada vez más desmedido (con lo que existen muchos jugadores que podrían considerarse como sobrepagados) y por el otro porque en la NBA ganar más dinero no significa necesariamente poseer un estatus superior en pista. Existen grandes contratos asociados a jugadores de roles limitados y otros contratos menores en manos de jugadores de primer nivel.

Pensando justamente en eso, en lo que sucede sobre la cancha, se puede establecer una lista enorme de jugadores que rinden por debajo de su imagen y aquellos con los que sucede justamente lo contrario. Es decir que son bastante más determinantes de lo que parece. Ese es el deseo de esta lista que llega a continuación, señalar algunos de esos casos de jugadores infravalorados desde un punto de vista competitivo y global en la Liga.

El filtro es extremadamente complejo, por lo que se aclara que no todos aquellos jugadores infravalorados -de un modo subjetivo- caben en esta lista. Tras varias cribas se ha fijado el número final en diez, lo equivalente a dos quintetos.

El objetivo es apuntar a algunos de los casos más llamativos. ¿Cómo? Primero separando por posiciones (cuatro guards, tres forwards y tres centers). Y segundo, no señalando únicamente a aquellos jugadores más cercanos a la primera línea, sino buscando apuntar también aquellos con roles secundarios que también merecen su foco. Hay estrellas que, incluso siendo ya estrellas, poseen un reconocimiento por debajo de su impacto real. Y del mismo modo sucede con perfiles que gozan de menos relevancia pero también son capitales para sus equipos.

De ese modo, diez de los jugadores más infravalorados de la NBA actual pueden ser:

Kemba Walker (Charlotte Hornets)

GaryGraffix

El puesto de base es el más exigente de la NBA, el que más cantidad de jugadores potencialmente de primer orden posee, por lo que aquí podrían aparecer muchos candidatos a ingresar este listado. Si bien la primera línea de estrellas parece más definida, la segunda encuentra un abanico muy amplio de perfiles que bien podrían pasar como infravalorados desde un punto de vista competitivo. Uno de los casos más evidentes lo expone Kemba Walker, cuya explosión y consolidación, sobre todo de acuerdo a consistencia, ha tardado en llegar. Pero ha llegado.

Walker ha trabajado enormemente los últimos años, especialmente los períodos de offseason (verano), para crear un lanzamiento eficiente (sobre todo tras bote, básico para un jugador acostumbrado a tener el balón) y mejorar sus prestaciones a la hora de finalizar cerca del aro. Su drástico progreso en ambos apartados (42% en triples y 39% en triples tras bote; más un 56% resolviendo a menos de tres metros del aro) ha provocado un salto cualitativo en su impacto.

Si bien la presencia de Nico Batum (ejerciendo como generador y liberando indirectamente al base de parte de esa carga) ha resultado decisiva en la irrupción de Walker entre la élite de bases, en el sentido de que le ha permitido adoptar un rol más idóneo para sus características, ha sido principalmente su trabajo y mentalidad la que ha posibilitado tal situación. Mucho más agresivo, centrado más en su perfil de anotador y determinante en situaciones de clutch. Con él en pista los Hornets ponen su ataque al nivel del quinto mejor NBA, sin él pasan a ser el peor equipo ofensivo de la Liga.

Avery Bradley (Boston Celtics)

Foto: Brian Babineau/NBAE via Getty Images

Pese a su aparente falta de tamaño (1.88 metros y juega muchos minutos como dos nominal), es un extraordinario defensor de perímetro (parte del mejor quinteto defensivo de la Liga el curso pasado), tanto por sus cualidades físicas (tremenda lateralidad, manos rapidísimas) como por su actitud y lectura defensiva. Pero la cosa no queda ahí, Bradley es mucho más. De nuevo el trabajo individual y la inclusión del jugador en un sistema que proyecta su confianza han facilitado la explosión.

Bradley está metiendo 18 puntos por partido esta temporada, con un 42% de acierto en triples (también 42% en tiros de tres tras bote) y ejerciendo un rol de complemento de Thomas, que le libera de toda carga creativa (su gran carencia actual). Como escudero lo aporta todo, es capaz de abrir la pista, ha mejorado mucho su lanzamiento en todo registro (muy bueno equilibrando su cuerpo al salir de los bloqueos), y también añade una opción de juego sin balón, ya que corta de forma excelente hacia el aro.

Seguramente su rol secundario y las dificultades que tiene para ejercer de canalizador colectivo a tiempo completo le hagan perder focos (todos los que gana Thomas, concretamente) pero su productividad es altísima y la forma en la que se adapta a las necesidades de su equipo muy pronunciada. Es uno de esos jugadores que siempre te ayuda a ganar, ya sea metiendo un día dos puntos o metiendo veinticuatro.

Gordon Hayward (Utah Jazz)

Foto: Hannah Foslien/Getty Images

Una estrella disfrazada de complemento y guardada en un equipo que no ha dado (aún) un salto para competir en el mes de mayo. Hayward  es uno de los aleros más fascinantes de la Liga, especialmente considerando que tiene tamaño (2.03 metros), buena condiciones físicas, toma buenas decisiones, puede ejercer como generador primario (base o director del ataque) y al mismo tiempo es mortífero con su lanzamiento.

Su paso al Point-Forward, en cierto modo obligado por los problemas de los Jazz con la falta de nivel en sus bases durante años anteriores, ha acelerado la creación de una joya. Porque ha convertido a un gran anotador en un pack completo, permitiendo a Hayward ser un generador, un ejecutor o un continuador de ventajas indistintamente y en cualquier momento.

Sin haber pisado aún el All-Star y con un sentido colectivo muy marcado (no necesita sentirse estrella en pista), es uno de los jugadores más bajo el radar teniendo en cuenta su nivel. Pero al mismo tiempo uno de los que antes podría abandonar este club de infravalorados, ya que su explosión total podría no estar muy lejana.

Paul Millsap (Atlanta Hawks)

Paul Millsap

Cuando Paul Millsap fue elegido a mediados de la segunda ronda del Draft de 2006 se le consideraba, sobre todo, un animal del rebote (hizo historia en la NCAA por su dominio de esa faceta), pero no especialmente un proyecto de estrella al máximo nivel. Era pequeño para ser interior (2.03 metros) y no poderosamente atlético o con tiro exterior, circunstancias que creaban dudas sobre su potencial en la NBA.

Once años más tarde, cuando surgen posibles listas en las que se debate sobre el mejor cuatro de la Liga… sigue sin salir comúnmente el nombre de Millsap. Y sin embargo se ha convertido, por derecho propio, es serio candidato a integrarlas. Porque el jugador de Atlanta es hoy uno de los cuatros más completos y útiles del mundo, especialmente idóneo para los nuevos cauces del juego.

Su tamaño ha sido suplido siempre por un instinto especial para el rebote, tanto en colocación como en actitud, pero Millsap destaca especialmente por dominar muchos registros diferentes del juego. Y por responder siempre a ellos con indiferencia a cuáles (y en qué medida) necesita su equipo. Puede defender muy lejos del aro, incluso a exteriores, circunstancia que unida a sus manos rápidas e inteligencia le hace fantástico atrás para el juego actual (lidera la NBA, entre los cuatros, en el Defensive Real Plus-Minus esta campaña, por delante de Draymond Green y Anthony Davis). Y en ataque ha ido adquiriendo rango de tiro (hasta el triple), es un soberbio pasador y muy inteligente. Completísimo y determinante.

Tristan Thompson (Cleveland Cavaliers)

Tristan Thompson

Uno de los grandes ‘secretos’ de los Cavs campeones es contar con Tristan Thompson. Y no es precisamente poco decir. Thompson es uno de los interiores más determinantes del planeta, esencialmente porque es uno de los que mejor se adaptan al escenario de playoffs en la actualidad, en su caso desde un rol secundario en lo ofensivo. No necesita el balón para alcanzar una influencia mayúscula en los encuentros y de hecho cuanto más embarrados resulten más importante tiende a ser.

Una fiera de proporciones históricas en el rebote ofensivo (el pasado mayo llegó a coquetear con registros sólo vistos en Dennis Rodman durante la fase final), extraordinario generando segundas opciones, poniendo bloqueos… y parando rivales en el otro lado de la cancha. No es un excelente protector del hierro pero sí uno correcto (permite un 50% al rival en la zona restringida) y sobre todo posee dos cualidades diferenciales atrás.

La primera, es un espectáculo lejos del aro ante jugadores más pequeños. Uno de los mejores interiores de la Liga ahí, resulta muy complicado castigarle en esos emparejamientos ya que es muy rápido de pies y controla muy bien los contactos. Y la segunda, se siente comodísimo con cualquier tipo de compañía y más allá resulta especialmente resolutivo (por veloz e intenso) estando solo en la zona, lo que le hace perfecto para sostener formatos de small-ball actuando como cinco. Thompson es la perfecta muestra de que incluso sin balón y acometiendo labores oscuras es posible ser decisivo al más alto nivel y en los momentos críticos. Él es pieza absolutamente esencial de un equipo campeón justamente por ello.

Damian Lillard (Portland Trail Blazers)

Foto: Sam Forencich/Getty

De nuevo la salvaje competencia en el puesto de uno crea dificultades para reconocer a jugadores que bien podrían ocupar el máximo escalón. Y que de hecho durante muchos tramos lo hacen. Lillard ha sido asociado a un segundo plano en la posición pese a realizar asombrosos ejercicios de nivel y liderazgo desde su misma llegada a la Liga y respondiendo a situaciones muy diferentes (como la descomposición casi total del roster de Portland hace año y medio).

El déficit defensivo ha sido utilizado a menudo para alejarle del primer escalafón. Y siendo cierto su discreto despliegue atrás no lo es menos que esa carencia resulta contagiosa también para otros jugadores de perímetro obligados a esfuerzos sobrehumanos y permanentes en lo ofensivo (común en Harden y Westbrook, por ejemplo), incluso llegando a estar presente en perfiles como Irving, que además vive bajo el infinito paraguas de James. No ha de servir como excusa pero sí como argumento a la hora de entender la situación por completo: una dependencia colectiva total de un jugador en lo ofensivo, total durante todos los minutos de todos los partidos, prácticamente obliga a ese jugador a bajar el nivel en el otro lado de la pista. Al menos si hablamos de humanos.

Lillard no posee un contexto de élite a su lado pero convierte su escenario, sea el que sea, en uno competitivo, es capaz de aumentar las prestaciones de lo que hay a su alrededor. Su rango de tiro, especialmente después de bote, es el mayor conocido tras Curry y su capacidad de desequilibrar en uno contra uno y tras bloqueos es fantástica. Es increíblemente competitivo, responde a situaciones de presión y contribuye a generar ventajas (no siendo un director clásico). Incluso resultando un perfil atípico (por estar centrado especialmente en un apartado, el ofensivo, y hacerlo sin abrazarse a la productividad sino al volumen), Lillard es un prodigio generando ventajas y una de las mayores pesadillas a las que puede enfrentarse una defensa NBA hoy en día.

Patrick Beverley (Houston Rockets)

Patrick Beverley

La plenitud del especialista es uno de los rasgos que más poderoso hace un sistema bien estructurado. En la NBA actual  es muy notorio el auge del jugador que tiende a realizar muy poca cantidad de funciones… pero a cumplirlas de forma impoluta, especialmente considerando equipos construidos con grandes aspiraciones o en torno a jugadores de la máxima dimensión.

La percepción con Patrick Beverley difícilmente conoce el gris. No por él (que en parte también), sino por su tipología como jugador. Si está en tu equipo, le amas profundamente. Su intensidad es absoluta, siempre compite, siempre se sacrifica por el resto y cumple su papel. Es una garantía. En cambio si está en el equipo rival será complejo que odies a otro más que a él, porque perturba, molesta, saca de lo cabal al más gélido.

De entre todos los bases NBA, únicamente Chris Paul posee mejor dato en el índice defensivo del Real Plus-Minus esta temporada. Beverley, además, acompaña su salvaje nivel defensivo (idóneo para arrojar a todo tipo de bases, ya sean anotadores, tiradores o manejadores de balón) de un excepcional comportamiento ofensivo. Los Rockets sólo le necesitan para que abra la pista y genere espacio con el fin de que James Harden opere, por lo que su peso creativo es limitado (y se reduce a formatos sin Harden). Pero conecta el 40% de sus triples y es el primero en cuidar la transición defensiva. Funciones aparentemente ‘pequeñas’, bien desarrolladas, valen su peso en oro. Los grandes equipos suelen construirse a través de la interacción de ese tipo de roles. Papeles necesarios… como el suyo.

Otto Porter (Washington Wizards)

Foto: Rob Carr/Getty Images

Convivir con una estrella de perímetro que absorbe balón y peso ofensivo no siempre es fácil. Hacerlo con dos… aún menos. Otto Porter se encamina hacia especialista 3&D a la misma velocidad a la que, en paralelo, muestra capacidades para ser bastante más que eso. Por encima del 53% de acierto en tiros de campo, del 50% desde el midrange y del 42% en triples esta temporada resulta de enorme valor para cualquier sistema ofensivo.

Además es grande (2.03 metros, con 2.15 de envergadura), atlético y no se excede con el balón. El rendimiento actual de Porter supera con creces el rol que posee en los Wizards y sólo una hipotética libertad creativa futura podría confirmarlo. Hasta entonces vive encomendando a pieza de pegamento, sólida atrás por su versatilidad, ayuda en el rebote y facilidad para jugar en contextos muy dinámicos de juego, de gran ritmo y con formatos pequeños.

El molde con el que se comparaba a Porter a su llegada a la Liga era asiduamente Tayshaun Prince, otro jugador clave en un equipo ganador (los Pistons de mitad de la década pasada), pero su potencial parece dibujar un perfil con más proyección ofensiva (aunque también más trabajo por hacer defensivamente) que podría desembocar a medio plazo en un jugador muy por encima de su consideración actual.

Cody Zeller (Charlotte Hornets)

Foto: Streeter Lecka/Getty Images

Es muy posible que Zeller no llegue nunca a ser All-Star. Ni siquiera a estar reconocido como uno de los tres o cuatro mejores jugadores de su equipo. Pero su presencia convierte a ese conjunto en uno mucho más peligroso y consistente. Todos los equipos necesitan líderes pero del mismo modo todos necesitan complementos que hagan la existencia más sencilla a esos líderes.

Sólo hay tres jugadores en la Liga cuyos bloqueos deriven en más asistencias (el concepto llamado ‘pantalla para asistencia’) que los de Zeller (5.5 por partido). Pero además es el séptimo jugador que más puntos produce, en toda la NBA, en situaciones de pick&roll en las que recibe el balón para continuar hacia el aro (4.2 por partido), con una efectividad en ellas superior a la de Blake Griffin y Marc Gasol… y no lejana a la Anthony Davis o Karl-Anthony Towns.

Zeller es excelente en esos registros y muy cumplidor atrás. Es muy móvil para su tamaño, duro, no rechaza la batalla física y se muestra siempre solidario en las ayudas. No es un gran protector de aro pero tampoco un agujero en ello, a lo que hay que sumar su lenguaje corporal en pista, siempre hambriento. Un interior titular muy sólido, aún joven y desde luego bajo el radar.

Dewayne Dedmon (San Antonio Spurs)

Foto: Victor Decolongon/Getty Images

El puesto de pívot en la NBA atraviesa una etapa compleja, especialmente si consideramos que de la sensación cercana a la orfandad conocida en el último lustro, con contados ejemplos de dominio real, se puede pasar a una época de gloria en un medio plazo. Un gran número de jóvenes de talento parecen llamados a dominar pero bajo su impacto, al final poco común, se esconde otra realidad mucho más abundante: la importancia de los interiores de rol en un juego cada vez más dinámico.

San Antonio posee uno de los mejores en ese sentido. Porque Dewayne Dedmon cumple varios requisitos que le hacen ser muy valioso en ello: es capaz de producir con indiferencia a la compañía que tenga, al formato usado, al ritmo de partido e incluso al rival; es capaz de producir mucho en muy poco tiempo y sin demandar peso ofensivo alguno; y es capaz de realizar muy bien facetas que refuerzan al colectivo: poner buenos bloqueos, amenazar el rebote de ataque, proteger el aro y no ser castigado en ningún contexto atrás.

Hay un gran número de interiores con más talento técnico que Dedmon en la Liga. De hecho en su propio equipo hay unos cuantos. Sin embargo su rol puede pasar a ser esencial en ese mismo equipo llegado mayo. Y ser esencial en un equipo candidato al título sólo puede atribuirse a jugadores que tienen gran influencia en el juego, se vea ésta más o resulte más difícilmente visible.

La lista es extensa… pero podría serlo mucho más. Muchísimo más. Otros perfiles como Isaiah Thomas y Steven Adams, con irrupciones recientes, podrían integrarla. O jugadores asentados como Jeff Teague y Taj Gibson, que siempre responden pero quizás no gozan de excesivo reconocimiento. También hombres como Kentavious Caldwell-Pope o Derrick Favors, importantes en sus equipos e igualmente con margen de progresión. Hay muchos más.

Tags