NBA

El análisis del último partido y visión general de las Finales. Por Monje y Sardinero

junio 9, 2018

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Cleveland Cavaliers 85-108 Golden State Warriors

Son los campeones. Son los mejores y han merecido este anillo, refrendado en un gran último partido en el que la impotencia de los Cleveland Cavaliers se volvió a manifestar. Los Golden State Warriors ya tienen un título más, el tercero de los últimos cuatro disputados. Una Dinastía en toda regla en un entorno ultracompetitivo como es la NBA. Y allí están dominando los Warriors, año tras año. Un juego sensacional; una maquinaria perfecta, destructiva, que ha destrozado a los Cavs en las Finales. Repasamos lo que han dado de sí con las opiniones de David Sardinero y Andrés Monje.

Andrés Monje

Los Warriors son un equipo para la historia. Suele ser complicado dar perspectiva al presente, siempre es más sencillo valorar hitos con el horizonte que presta el paso del tiempo, pero este equipo es muy especial. No únicamente por el talento bruto que acumula (cuatro jugadores de calibre All-NBA en la plenitud de sus carreras), la primera piedra de su dominio, sino por cómo se ha integrado todo ese talento, cómo se comportan esos jugadores como equipo en ambos lados de la pista, en una estructura en la que la dirección de banquillo y la vanguardia son señas de identidad.

Las Finales, a decir verdad, estaban muy desniveladas. Los Cavs perdieron 4-1 ante los Warriors el curso pasado… contando con Kyrie Irving. Esta campaña, con un año más de experiencia y rutinas para Golden State, no contaban con un factor de desequilibrio en el perímetro y el equipo, con múltiples cambios a mitad de temporada, no llegó a acoplarse. Los secundarios no dieron el nivel esperado y la defensa no despegó. De hecho es verdaderamente increíble que los Cavs, con la segunda peor defensa de la temporada en fase regular, hayan llegado a las Finales. Pero en ellas, ante uno de los equipos más armados de la historia, resultaba muy complejo competir.

A pesar de ello, creo que el primer partido generó un punto de inflexión. Los Cavs pudieron haber ganado ese encuentro, después han sido superados por un equipo más talentoso, conjuntado y con mejores variantes. LeBron James ha firmado unos playoffs para la historia, seguramente los más destacados de su portentosa carrera, pero no ha sido suficiente. Como veníamos diciendo, David, ante estos Warriors nada parecía serlo. El último partido de la eliminatoria apenas tuvo resistencia, Stephen Curry volvió a estar extraordinario en el lanzamiento exterior, Durant y Green repartieron 19 asistencias y todos los secundarios aportaron. Qué importante es que cada jugador conozca su rol y lo desarrolle bien. Esas pequeñas aportaciones acaban siendo muy valiosas. Pienso que solo el rebote de ataque fue un aspecto que dominó Cleveland hasta el punto de tratar de revertir el ritmo de partido, pero fue demasiado poco argumento ante lo que había enfrente y ya con el cansancio (físico y mental) de los tres partidos anteriores, sabiendo que la serie estaba prácticamente perdida.

David Sardinero

Los Golden State Warriors representan la sublimación de un estilo que condensa un atractivo inmenso y una efectividad salvaje, desmesurada. Una máquina perfecta, de las mejores que se han visto nunca en este juego, en este deporte, capaz de triturar al rival desde una defensa caníbal que les propulsa a un ataque versátil, diferente en cada uno de sus tres anillos en cuatro temporadas, pero mortífero en casi todas sus versiones.

La de estas Finales ha sido distinta, aunque en el cuarto partido, por minutos, vimos a los Warriors más ‘tradicionales’, si es que cabe ese adjetivo en uno de los ecosistemas más vanguardistas de una liga en constante desarrollo como la NBA. Minutos de grandísima circulación de balón, pases con sentido y tiros liberados anotados con buenos porcentajes, complementados con el arma que les ha convertido en intocables: la presencia de un Kevin Durant capaz de solucionar en forma de uno contra uno los ataques que se enquistan.

Se han llevado el anillo en un partido raro, con un ambiente distinto en The Q, con un punto menos de intensidad, con menos sangre en los colmillos. Sin fe en definitiva, sabedores de que la misión era prácticamente imposible. Porque hemos llegado a un punto en el que lo que parece imposible es que estos Cavs ganen un solo partido a estos Warriors. Y con el fantasma de la posible marcha de LeBron James flotando en el ambiente. En ese contexto ha surgido una de las mejores versiones de los Warriors que hemos visto en estos playoffs. Demoledores de salida, con un gran Curry en el primer cuarto, y ejecutando en el tercero para pasearse en el cuarto.

Andrés Monje:

Coincido en la menor intensidad de los Cavs, el ambiente incluso más frío en un pabellón tradicionalmente caliente como The Q. Creo que todos sabían que había delante una quimera. La introducción de Andre Iguodala en la eliminatoria ha sido el último salto diferencial, dando el mejor defensor posible para LeBron James (incrementando su esfuerzo en cada acción en la que quería producir, de ahí también en parte su búsqueda del tiro abierto del c0mpañero, algo que no completaron con acierto los tiradores de los Cavs) y otro sensacional pasador y lector del juego en ataque. Es la suma de todos los elementos, cada uno en su rol, lo que resulta inabarcable.

Porque por ejemplo Draymond Green ha estado bastante silencioso en esta serie, pero su trabajo defensivo en las ayudas ha sido salvaje… y ha repartido 34 asistencias, con sólo 5 pérdidas, en cuatro partidos. Green es un auténtico regalo para su equipo y el motor de lo que tienen atrás, que a menudo se suele subestimar por lo dominantes que son en ataque. Es justo recordar ambas cosas, porque en ataque deslumbran pero en defensa someten de igual forma. La forma en la que cambian emparejamientos, condicionan los ataques rivales, usan su versatilidad y tamaño en las alas, se ayudan unos a otros… es un tremendo equipo defensivo.

Tengo dos preguntas, David. La primera si esperabas este 4-0, la forma en la que hemos llegado hasta él. Y la segunda qué panorama puedes ver, competitivamente hablando, el curso que viene. Si se puede crear algún equipo lo suficientemente talentoso y bien estructurado como para vencer una serie a los Warriors. El récord en playoffs de Golden State tras firmar a Durant es de 32 victorias y 5 derrotas, tres de ellas sufridas ante los Rockets, que pienso que han tenido un mérito excepcional poniendo contra las cuerdas al gigante. Por último, destacar la naturalidad de Kerr usando sus piezas, entendiendo en qué momento ir con formatos grandes, en cuáles no, en qué momentos lanzar situaciones de más peso individual, en cuáles alimentar la rotación. La gestión de las faltas y la posible ansiedad de algunas de sus estrellas. Tener a todos los jugadores contentos en su rol. No es fácil, de verdad no creo que sea un trabajo fácil. Puedes pensar que teniendo tal nivel de jugadores ganar es automático. Y por supuesto ayuda, pero el modo en el que Kerr hace fluir todo me parece muy significativo.

David Sardinero:

¿Cómo hemos llegado hasta este 4-0? De salida, hay que insistir en la idea de que cuando hablamos de estos Golden State Warriors lo estamos haciendo de uno de los mejores equipos de la historia, si no el mejor. Y eso condiciona todo. En un contexto normal (sin sanciones, lesiones, etc) es extremadamente difícil ganarles una serie. No lo hicieron los Rockets, un equipo mucho mejor construido -de hecho construido prácticamente solo para eso- y la tarea se antojaba imposible para estos Cavaliers. Y así se demostró. Los Warriors han exprimido sus virtudes al tiempo que destapaban las carencias de los Cavs en defensa y la soledad de LeBron en el ataque.

Lo han hecho construyendo una gran defensa y sobre un ataque quizá distinto, con menos circulación de balón y movimientos sin él que en anteriores Finales, pero con un inspirado Kevin Durant, que alcanzó su apogeo en el tercer partido con 43 puntos. Si a ese engranaje que conforman Curry, Durant, Draymond Green y Klay Thompson se suma la aportación a un nivel altísimo de secundarios como Shaun Livingston, JaVale McGee o Iguodala en los dos últimos partidos, el resultado es demoledor. Formatos imposibles de abordar para los Cavaliers, ni en un aro ni en el otro. Siempre quedará la duda de saber qué hubiera pasado si JR Smith hubiese aprovechado aquella posesión en el primer partido -o si George Hill no hubiera fallado-, pero para llegar a eso los Cavs necesitaron un partido casi perfecto en el que LeBron superó los 50 partidos, con la sensación de que aquello no era sostenible en una serie a 7 partidos.

¿Qué nos espera ahora? De momento, ver qué sucede con LeBron James, pero por el lado de los Golden State Warriors, si no sucede nada raro, parece que el bloque se mantendrá unido al menos una temporada más. De nuevo tendrán que reconstruir su segunda unidad, pero a la espera de ver cómo evolucionan franquicias como los Sixers, los Celtics y por supuesto los Rockets, da la sensación de que serán siendo el enemigo a batir por el resto de la NBA, en plena dinastía histórica. Mientras tanto, nos queda seguir disfrutando con un equipo de leyenda.