Guía de las Finales de la Conferencia Oeste: Houston Rockets vs Golden State Warriors, por Andrés Monje

mayo 14, 2018

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Houston Rockets vs Golden State Warriors. El mejor equipo de esta temporada contra el actual campeón. El conjunto de James Harden y Chris Paul contra la constelación de los Warriors. Los dos mejores ataques de esta temporada… y las dos mejores defensas de estos playoffs. Será la primera vez, en toda la era Steve Kerr, que Golden State dispute una serie sin el factor cancha a favor. Y de hecho estos Rockets (65 triunfos en la fase regular) serán el rival de más victorias al que se hayan enfrentado estos Warriors durante su ciclo ganador.

Las Finales de la Conferencia Oeste se presentan, por numerosos motivos, apasionantes.

Con intención de seguir al detalle la eliminatoria que mide a estos dos gigantes, se puede poner el foco en diferentes aspectos que ayuden a ver el duelo de un modo distinto, tratando de entender no sólo qué sucede sobre la cancha sino tratando de acercarse a los porqués. De ese modo, a continuación ocho narrativas a seguir en una de las eliminarias más esperadas del año.

1) El modelo ofensivo de Houston

Estos Rockets son el equipo que mayor volumen de triples intenta en la historia de la NBA. Pero, resultando vital el triple para la ejecución (como parte de su estudiadísimo diseño ofensivo en los tiros), su plan de ataque se fundamenta en otro tipo de situaciones. Es decir, si bien el triple es la parte final del proceso ofensivo… lo diferencial es atajar cómo nace ese ataque hasta llegar a ese tiro. Se entenderá bien a través de un simple dato: casi el 46% de las jugadas de los Rockets en estos playoffs llegan a través de aclarado o la ejecución de un pick&roll, tanto para el hombre que maneja el balón como para el que pone el bloqueo. Es el dato más elevado de todos los equipos y resume, de un modo gráfico, su concepción ofensiva.

Los Rockets abusan del aclarado (14% de acciones), en buena medida porque James Harden seguramente sea uno de los mayores peligros de siempre en ese arte y Chris Paul es otro hombre históricamente efectivo en esas situaciones. Harden protagonizó este curso una de las mejores campañas jamás vistas en el juego de uno contra uno, uniendo dos factores que (por lógica) suelen ir separados: volumen y acierto. En playoffs el 33% de sus jugadas llega así pero sigue por encima del punto producido por posesión ahí (algo extraordinario), liderando la Liga en intentos. Paul tiene un volumen mucho menor pero su acierto supera incluso al de su compañero esta fase final.

Houston plantea su ataque de forma muy sencilla. Pero al mismo tiempo muy difícil de defender. Posee dos grandes variantes:

En la primera, abre dos hombres en las esquinas, con buen acierto en el triple para fijar al defensor allí y hacer ancha la pista. Paul o Harden se ubican en el lado débil (aquel en el que no se encuentra el balón) y Capela listo para bloquear al manejador de balón. El espacio es enorme y la pantalla del interior genera una situación de ventaja de forma automática: Capela es fantástico poniendo el bloqueo y después continuando al aro para finalizar; Harden y Paul son dos maestros resolviendo esa situación, tanto penetrando y logrando su propio tiro como asistiendo a un compañero (al bloqueador, si no llega la ayuda; o al hombre en la esquina, si hay ayudas). Houston no sólo es el equipo que más bloqueos emplea, sino que además es el mejor de los playoffs en jugadas de pick&roll en las que finaliza el hombre que maneja el balón, con 0.98 puntos por posesión.

La segunda opción vuelve a usar dos hombres en las esquinas, aspecto imprescindible para maximizar la sensación de espacio en el ataque y permitir maniobrar al genio con balón. Sin embargo aquí el propósito no es tanto jugar 2×2 sino buscar el mejor 1×1. Houston busca al defensor más débil del rival y lo mete en un bloqueo con Harden o Paul, preferentemente con el primero. Si en el bloqueo, el defensor de Harden cambia su asignación, James queda emparejado con la víctima más susceptible de ser atacada. Es lo ideal. Si no lo hace, Harden puede castigar el desequilibrio atacando el aro y aprovechando la ventaja que le da el bloqueo. En esas acciones, las de aclarado, Houston anota un punto por posesión en playoffs, un dato excelente dado su volumen.

Houston es el mejor equipo de la Liga creando el mismatch para Harden. Lo busca y lo encuentra. No pretende circular el balón para encontrar la ventaja sino castigar el desequilibrio que más le interese, de hecho los Rockets están dando casi 100 pases menos por partido que los Warriors en estos Playoffs. De paso su volumen de pérdidas es ridículamente bajo (por debajo del 10% de posesiones), en parte por un contexto simple: si pasas muy poco el balón, tienes menor riesgo de perderlo.

¿Funcionará el plan ante los Warriors?

Golden State está defendiendo de forma excelente tanto los aclarados (sólo permite 0.8 puntos por posesión) como las situaciones de bloqueo directo para el hombre con el balón (0.78 puntos por posesión). Los Warriors son ‘otra cosa’. Tiene defensores de élite en lo individual (Thompson, Iguodala, Durant y Green, de registros muy distintos) y un potentísimo sistema de ayudas dentro de un esquema extremadamente versátil y agresivo.

Los Warriors tienen marcas directas efectivas tanto para Harden como para Paul. Es realmente un equipo muy preparado para reducir el impacto del pick&roll inicial de los Rockets. Eso sí, una de las claves de la serie puede radicar en la forma en la que Harden y Paul sean capaces de ganar la ventaja para Capela o sus tiradores. Dicho de otro modo, hay pocos equipos en la Liga tan armados como Golden State para contener sistemas muy verticales de ataque, pero igualmente los Rockets deben aprovechar que su poder ofensivo esconde más formas de castigar.

Houston está intentando 40 triples por partido en playoffs (el 46% de sus tiros de campo intentados son de tres puntos), con seis jugadores (Gordon, Tucker, Ariza y Green, además de Paul y Harden) lanzando más de cuatro por partido. Todos ellos muy capaces de meterlos y van a ser muy importantes en la serie. La amenaza del espacio que logra Houston es enorme, porque sus quintetos (siempre con, como mínimo, cuatro hombres que pueden lanzar) relativizan mucho el valor de la ayuda rival en defensa. Eso sí, ahí también Kerr dispone de un bloque de élite. No hay equipo que esté bajando más los porcentajes al triple que los Warriors estos playoffs, permitiendo sólo un 32% de acierto desde más allá del perímetro.

2) El contrapunto de los Warriors: su letal 3×3

El ataque de Golden State es de poder atómico pero bastante distinto en el desarrollo. Puede simplificarse, buscando el mismatch para Curry (un interior) o Durant (interiores o jugadores de mucho menor tamaño), pero alcanza su versión más devastadora cuando ejecuta a velocidad de vértigo situaciones de 3×3, con incesante actividad en el lado débil del ataque. Lo más importante en el ataque de Golden State suele ocurrir fuera del foco del balón.

Los Warriors son un equipo inusual. Su base en pista, entendiendo base como hombre que toma más decisiones con fines puramente creativos, es Draymond Green, que suele actuar de cinco. Además en estático sirve (al mismo tiempo) situaciones de bloqueos indirectos para Curry y Thompson, dos de los mejores tiradores de todos los tiempos, contando con el as en la manga que representa Durant, que castiga cualquier desajuste de forma inmediata.

Los Warriors no involucran un par de hombres en la defensa, involucran a la defensa completa. Por ello es mucho más sencillo encontrar grietas para ajusticiar. Su sinfonía de movimiento con y sin balón es mucho más rica, todos se mueven y bloquean, plan que genera dos escenarios: si se llega al flow que desea Kerr (velocidad de ejecución y precisión alta), es prácticamente indefendible por la cantidad de variantes que pone en juego. Si no existe gran acierto, el riesgo de errores y pérdidas es mayor. Por fortuna para los Warriors, su nivel de talento y química es tan gigantesco que facilita llegar la mayoría de veces al primer escenario.

Los Warriors apenas se sirven del bloqueo directo frontal, a siete metros del aro, para ejecutar. De hecho es uno de los equipos que menos finaliza tras ese tipo de acciones, apenas un 11% en playoffs, menos de la mitad que Houston. Sí lo emplean para comenzar a generar un desequilibrio y sí pueden usarlo como arma nuclear llegado el punto: planteando el pick&roll con Curry y Durant involucrados, donde ningún defensor puede cambiar y al mismo tiempo conceder un metro. Una trampa mortal.

Pero como origen, su plan defiende la circulación de balón (más de 323 pases en playoffs, liderando la NBA), la actividad de los hombres sin él y el cóctel de triple amenaza (base, bote y especialmente tiro) que sirven sus quintetos en pista. Un ataque monstruoso pero ideado de un modo mucho más solidario que el de los Rockets, sin tanto deseo de verticalidad.

3) La versatilidad defensiva por bandera

Golden State y Houston están siendo los dos equipos que mejor están defendiendo estos playoffs. Ambos han rebajado enormemente el rendimiento ofensivo de sus rivales en su camino hasta las Finales de Conferencia. Y no se trata únicamente de computar rivales sino de contextualizar el poder esos rivales en fase regular con el exhibido ante Warriors y Rockets en la fase final. Timberwolves, Spurs, Jazz y Pelicans pueden ser mejores o peores equipos atacando pero lo evidente es que, teniendo a Warriors y Rockets delante, han sido mucho peores de lo que solían. Y no ha sido casualidad.

Por un lado, el cinco inicial de los Rockets (Paul-Harden-Ariza-Tucker-Capela) está dejando a los rivales en 92 puntos anotados por 100 posesiones, un dato demoledor (mucho mejor, por contextualizar, que la mejor defensa de la Liga en la fase regular, provocando más de 20 pérdidas por 100 posesiones a los rivales). Por otro lado, la ‘Death Lineup 2.0’ de los Warriors (Curry-Thompson-Iguodala-Durant-Green) ha permitido sólo 87 puntos por 100 posesiones cuando ha coincidido en pista, jugando a un casi absurdo ritmo de 114 posesiones.

Un interesante estudio revelaba que los cuatro equipos que aún compiten por el título son los más versátiles de la Liga en su defensa. Es decir los que con mayor frecuencia aceptaban cambios de asignación atrás y reducían la sensación de mismatch con el rival. No es de extrañar si consideramos que precisamente eso, la capacidad de sostener emparejamientos diferentes sin desequilibrio, es una de las mayores virtudes posibles de una defensa actual.

A menor dato, mayor versatilidad defensiva

Rockets y Warriors están plagados de perfiles atléticos y versátiles atrás. No ya sólo capaces en la defensa individual, que también, sino susceptibles de ir cambiando de asignación sucesivamente en cada acción de un mismo ataque sin llegar a sentirse incómodos. Jugadores como Ariza, Tucker o Mbah a Moute pueden defender casi cualquier perfil, grande o pequeño; otros como Iguodala, Durant o Green hacen exactamente lo mismo. La baraja de recursos que permiten es infinita. Flexibilizan mucho la defensa de su equipo.

Por cuestión de formatos, con dominio masivo de los quintetos con cuatro hombres con carácter perimetral y solo un interior (a la vez muy móvil), y de planes defensivos, con total aperturismo a los cambios de asignación en cada bloqueo (si es necesario), podríamos asistir a una de las series más fascinantes que se pudieran imaginar desde un prisma defensivo.

Y es que en este Rockets-Warriors podría llegar a darse el caso de que varios defensores cambiasen en múltiples ocasiones de asignación… en cada acción defensiva.. Como un juego de rotaciones defensivas permanentes. Como un acordeón sin fin. Es decir, podría verse una batalla táctica en la que el emparejamiento primario de un jugador resultase extrañamente poco decisivo, porque ambos equipos buscarían cambiarlo y a la vez se amoldarían a su vez a esos cambios. Un ajuste tras otro, un bucle de ajustes para encontrar la grieta sobre la que actuar.

4) Buscar y castigar a Curry atrás

Uno de los puntos primordiales de la serie para Houston va a ser buscar, encontrar y castigar a Stephen Curry atrás. Hay dos motivos para ello: el primero es  obviamente ofensivo, Curry va a ser el punto más frágil de la defensa de los Warriors, por tanto es foco principal del sistema vertical de los Rockets; el segundo afecta a la defensa del cuadro texano, puesto que castigar a Curry atrás puede tener impacto en su físico y, en el mejor de los casos para Houston, podría cargarle de faltas personales y reducir sus minutos.

Más allá de con quién esté emparejado Curry en la serie, ya sea con Paul de inicio o asignado sobre uno de los aleros de los Rockets (Tucker o Ariza), es previsible que los Rockets empleen al hombre que está con Curry para ponerle un bloqueo a Harden lejos del aro, con el fin de provocar el cambio de emparejamiento y dejar a Curry con Harden. Y es de esperar que lo hagan repetidamente, sin pudor, hasta que funcione. Houston va a querer exponer a Curry atrás. Lo querría en una situación normal pero más aún con el jugador sin su ritmo habitual tras regresar de su período de baja.

A Houston no le interesa sin embargo atacar a Curry con uno de sus aleros en el poste bajo, circunstancia que podría resultar obvia por tamaño pero que alteraría por completo su plan de ataque. Los Rockets no atacan en poste bajo y todo lo generan de cara al aro, con su credo analítico abortando esa vía. Pero sí buscarán que siempre que Curry esté en pista acabe emparejado con Harden.

Misión 1 de los Rockets: Emparejar a Curry con Harden

Golden State tiene dos escenarios ahí: el primero es el más óptimo para sus intereses, ya que consiste en evitar esos cambios de asignación aún a costa de permitir ese espacio extra a Harden para operar y castigar partiendo de la ventaja que concede un bloqueo. Es decir si Thompson o Iguodala están marcando a Harden, evitar cambiar su defensa al hombre que ponga el bloqueo. El segundo es mucho más arriesgado, ya que supone entregar a Curry en ese cambio de asignación y aceptar el uno contra uno de Harden. En ese caso va a ser la defensa de ayudas de los Warriors la que debe actuar y cubrir a su jugador, con el asociado impacto que puede tener en generar tiros librados a los exteriores de Houston.

Harden es excepcional en el juego de uno contra uno, siendo precisamente su rendimiento ahí una de las claves de la eliminatoria. Uno de los planes de los Warriors se basa en reducir el impacto de Harden desde la línea de tiros libres, es decir evitar en la medida de lo posible que fuerce faltas y genere puntos fáciles. El jugador de los Rockets es experto en ello y todo cambio de asignación, es decir todo lo que fuera alejarle de Thompson o Iguodala, en principio sus dos mejores defensores, favorecería ese apartado.

Golden State busca una defensa de ‘tiros contestados’ ante Harden. Y si bien puede anotarlos, por su espectacular catálogo técnico, sería el mejor contexto para su defensa. Si Harden encuentra a Curry y entra en ritmo, podría generar una ola de mayores consecuencias. Ya fuese forzando faltas para ir a la línea o produciendo tiros librados para sus compañeros desde el triple. Houston tratará de promoverlo y los Warriors de evitarlo. Y será un episodio claramente a seguir.

5) La marca de Durant y el mismatch para Curry

Si los Rockets buscarán el mismatch para Harden… los Warriors pueden hacerlo con Durant. La marca directa de Durant puede estar capitalizada por Ariza, Tucker y Mbah a Moute, jugadores preparados en lo defensivo para molestar al alero de los Warriors, que al contrario que en la eliminatoria ante los Pelicans aquí sí puede encontrar resistencia. Eso sí, veremos hasta qué punto.

Los Warriors han estado empleando situaciones en las que Durant bloqueaba para acabar recibiendo el balón en poste bajo (o medio) ante un defensor más pequeño, para acabar tirando por elevación ante él sin problemas. Durant ha estado dominando partidos desde la media distancia, reduciendo el impacto de su hasta ahora pobre acierto desde el triple. Es decir ni siquiera ha necesitado tirar de tres para marcar diferencias. Golden State volverá a intentar ese tipo de secuencias esta serie aunque, no obstante, también puede buscar el emparejamiento con Capela lejos del aro.

Durant está martirizando ‘pequeños’ en el poste

Ese es uno de los puntos importantes en la eliminatoria: sacar a Capela de la zona. Los Warriors pueden plantear fácilmente ataques con cinco hombres abiertos que dificulten la marca directa de Capela pero exponer al suizo directamente en pick&roll lejos del aro es una opción también factible. Capela es un jugador muy importante para los Rockets, por la protección de aro que brinda y su seguridad en el rebote. Es un jugador básico en las ayudas y para los Warriors sería muy importante sacarlo de la zona y obligarle a defender a Durant… o a Curry. Porque ahí efectivamente la baraja se amplía.

Un bloqueo de Green para Durant podría emparejar a Capela con Durant. Un bloqueo de Curry para Durant (aún más peligroso por la imposibilidad de conceder espacio alguno al base) podría dejar a Paul con Durant. La vía de anotación directa para los Warriors también existe y será una evidencia en tramos de partido en los que la circulación de balón no sea especialmente lúcida.

6) ¿Se puede combatir la ‘Death Lineup’?

Durante los dos últimos encuentros de la eliminatoria ante los Pelicans, la ‘Death Lineup 2.0’ de los Warriors, el quinteto que forman Curry, Thompson, Iguodala, Durant y Green, permaneció en pista 37 minutos. En ese tramo, anotó a un ritmo de tres puntos por minuto y aventajó a New Orleans en 49 puntos.

Ese formato sigue siendo la pregunta sin respuesta del baloncesto actual. El rompecabezas definitivo para cualquier equipo que desee vencer a los Warriors a siete partidos. Porque en caso de necesidad, en situación de alarma, Steve Kerr no va a dudar en poner en pista a sus cinco mejores (y más compatibles) hombres. Y el resultado suele ser devastador.

La ‘Death Lineup’ lleva al extremo todas las virtudes que guardan los propios Warriors, es un quinteto aposicional, donde todos pueden hacer de casi todo, donde la capacidad de producir desde el pase, bote y tiro se multiplica y la versatilidad defensiva hace lo propio. Si Golden State es capaz de sostener su rebote defensivo con ese formato (y lo está haciendo en playoffs), es prácticamente inabordable. Al menos por lo conocido hasta ahora.

Los Rockets se han preparado para combatir ese formato. Y su alternativa es doble. Una, la más ‘conservadora’, muestra a Capela en el cinco, aprovechando que es un pívot extremadamente atlético y móvil, con molde ‘alerizado’ capaz de soportar el despliegue de Green y ejercer como poder interior. La otra, la de mayor riesgo, arroja directamente un quinteto sin pívot, con Paul y Harden acompañados de Tucker, Ariza y Mbah a Moute.

Ese último quinteto es extremadamente versátil atrás pero carece de un elemento clave: protección de aro. Los Warriors son conocidos por su capacidad de intimidar desde el triple pero son, a la vez, un equipo especialista en encontrar buenas situaciones de tiro en cada zona posible y brillante a la hora de despejar la zona para acabar encontrando a hombres cortando solos debajo del aro.

En ataque, responsabiliza por completo a Paul y Harden sin el comodín que presta Capela, siempre un jugador resolutivo en el juego 2×2. Es decir, presenta un riesgo evidente en dos factores importantes (defensa interior e incapacidad de plan B ofensivo) ante un formato que funciona como un reloj como el de los Warriors.

Ver cómo responde Houston ante la ‘Death Lineup’ puede llegar a ser la prueba definitiva de la eliminatoria, brindando de pase una de las series con mayor posibilidades de ritmo y small-ball de esta era.

7) El rebote y el factor Capela

Golden State está siendo el mejor equipo reboteando en su aro durante estos playoffs, capturando más del 82% de balones disponible. Sin embargo su dato en la fase regular fue muy diferente. Y por ahí circulan esperanzas de los Rockets para encontrar una fuga que poder castigar.

Los Warriors sólo consiguieron el 76% de los rebotes en su zona durante la fase regular, uno de los seis peores datos de la Liga. Y sin ser Houston un equipo que ataque especialmente ese apartado del juego (el rebote de ataque), sí cuenta con un factor que podría ser muy valioso en la serie, a la hora de generar puntos tras segunda oportunidad, situaciones tradicionalmente muy difíciles de defender.

Clint Capela está capturando 4 rebotes de ataque por partido durante la fase final. Ese dato lidera la NBA, como también el hecho de que 2.8 de esas capturas son ‘contestadas’. Capela está causando el pánico en el tablero ajeno y capitaliza una opción de éxito para Houston que Golden State debe cuidar.

Con el suizo en cancha, los Rockets capturan el 21% de rebotes de ataque disponibles en pista. Sin él, sólo un 12%. Es en realidad la única amenaza real en ese aspecto del juego, pero una de enorme impacto en perspectiva de una serie muy proclive a disputarse con formatos pequeños.

Foto: David Sherman/NBAE via Getty Images

Con un equipo tan preparado para lanzar de tres puntos como Houston, es decir que obliga al rival a mandar muchos hombres fuera de la zona, la presencia física de Capela es un peligro para los Warriors, que podría plantear incluso la posibilidad de, llegado el caso, expandir la rotación interior para buscar respuestas.

Kevon Looney ha tenido minutos como interior de recambio para Kerr las dos primeras series, pero Kerr podría apostar, en algún momento de la serie, por aumentar el peso de JaVale McGee o Jordan Bell, dos jugadores de mayor impacto en el rebote, si Capela dominase ahí. Es en cierto modo un potencial foco de peligro para usar formatos pequeños para Golden State, un factor del que Houston podría aprovecharse.

Porque si bien los Rockets han sido diseñados para poder competir bajo cualquier formato y ritmo, siguen resultando mucho más dominantes cuando Capela ejerce como contrapeso al sistema. O más bien como potenciador de ese mismo sistema.

8) La exigencia para Green

Houston complicó enormemente la vida a Rudy Gobert durante su eliminatoria, exponiéndole lejos del aro y evitando que pudiese mostrar su impacto defensivo cerca del hierro. También hizo lo propio con Karl-Anthony Towns en primera ronda, puesto en situaciones defensivas que castigaban a su equipo. Pero en esta ocasión los Rockets se miden a un animal diferente.

Draymond Green es uno de los mejores ejemplares interiores que existen defendiendo lejos del aro, uno de los que más flexibilizan el sistema destructivo de su equipo por su despliegue físico e inteligencia posicional. Eso sí, Green puede estar más exigido que nunca esta serie. En primer lugar por el desafío de controlar a Capela, especialmente en dos vías: su continuación en los bloqueos y juego por encima del aro; y su amenaza en el rebote de ataque. Y en segundo porque también se le demandará peso en las ayudas cerca del hierro cuando Harden divida la zona.

El pulmón de los Warriors tendrá que responder en todas ellas para limitar la responsabilidad de Durant en el rebote y preservar el dominio atrás de los Warriors ante un ataque tan potente como el de los Rockets y uno que, sobre todo, abre tanto la pista y agranda las distancias entre defensores.

Ezra Shaw/Getty

En el otro lado de la pista, puede ser habitual que en determinados momentos los Rockets concedan tiros librados a Green e Iguodala, como medida de urgencia para que ninguno de los prodigios de los Warriors en el tiro acabe lanzando. Green está intentando casi 5 triples por encuentro en playoffs, con un 33% de acierto, circunstancia que debe seguirse ante Houston. Porque bien puede terminar de hacer imparables a los Warriors o bien puede generar un punto de conflicto en su ataque. Green es una pieza imprescindible para el éxito de los Warriors, en lo deportivo y en lo mental. Y sacarle de los partidos (creándole dudas con su tiro o incitándole demasiado) puede llegar a ser un factor a considerar en la serie.

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Aguardan entre una y dos semanas de baloncesto de altísimo nivel, entre dos equipos sensacionales que tratarán de resolver constantemente las múltiples pruebas a las que le someterá el otro. Por delante una eliminatoria para disfrutar.