[Lo mejor de 2016] Jugar por y para su madre. La emotiva historia de Larry Abia

Diciembre 28, 2016

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[Artículo publicado el 30 de marzo de 2016]

Pasado el ecuador del mes de marzo, viajamos a A Coruña y comprobamos que, a pesar de la conclusión de la Copa del Rey hace más de un mes, allí el baloncesto sigue muy presente. Los amantes del mundo de la canasta de la ciudad gallega están ilusionados con la labor que está haciendo el Leyma Basquet, equipo de la ciudad que compite en la división de plata del baloncesto español por cuarto año consecutivo.

Cuando se construyó el proyecto más reciente, en verano de 2015, el objetivo era el de conseguir la permanencia y -a pocas jornadas para la conclusión de la fase regular- encontramos al equipo entrenado por Tito Díaz en sexta posición con un balance de 15 victorias y 12 derrotas. Es para estar orgullosos. Los coruñeses han vuelto a conseguir el objetivo muchas semanas antes de que termine el curso baloncentístico, todo un éxito para una ciudad que hasta hace una década veía a este equipo crecer en la modesta liga EBA.

Entre los protagonistas del Leyma Basquet Coruña encontramos a varios jugadores que han pasado (pero sin demasiado protagonismo) por la Liga Endesa. Entre ellos, a un campeón de la Eurocup en el año 2014 como Larry Abia. De los pocos jugadores en la historia del Valencia Basket que ha pasado por todas las categorías inferiores del club ‘taronja’ y que ahora está afrontando su segunda temporada lejos de la capital del Turia. A él se le ve cómodo en su nueva casa, A Coruña. Está relajado, tranquilo y muy contento por los buenos resultados que está consiguiendo el equipo. Él es un jugador con un rol secundario y que es importante sobre todo en tareas defensivas, es uno de los aleros con mejor físico de la competición, pero que peca de ser irregular en ataque. En su día, era reconocido como una de las grandes promesas del baloncesto español, debutó en la Liga Endesa siendo júnior y saliendo de titular en Miribilla.

-Se te ve muy contento, Larry. ¿Qué tal estás?

– Lo estoy. Estoy muy contento, la verdad. Muy bien todo, A Coruña es un gran sitio y estamos mejorando mucho todos este año.

– Ganaste la Eurocup con el equipo de toda tu vida y has pasado por todas las categorías inferiores del Valencia Basket. ¿Con qué sueñas ahora?

– Y pon también que he jugado con Víctor Claver, que ha sido siempre mi referente en el mundo del baloncesto y una de las personas que más me ha ayudado junto a Rafa Martínez. Es cierto, creo que he cumplido el sueño de cualquier jugador que se forma en las categorías inferiores del Valencia Basket pero ahora mis objetivos son distintos. Obviamente, quiero siempre conseguir grandes cosas con mi equipo, el Leyma Basquet Coruña, pero por encima de todo lo que más quiero y deseo es que mi madre esté orgullosa de mí. Mi pasado no fue fácil, yo sin ella hoy no estaría aquí charlando contigo. Ha sido al mismo tiempo que madre, mi padre, mi heroína y mi mejor amiga. Juego por y para ella.

Foto: valenciabasket

Larry Abia en su etapa como canterano de Valencia BC. Foto: valenciabasket.com

Por y para ella, la emotiva historia de Larry Abia:

La de Larry es una historia con muchos capítulos y no todos muy agradables. Algunos (la mayoría) conocerán a Larry Abia Sila por haber entrado en la historia del Valencia Basket al haber pasado por todas las inferiores del club y haber formado parte del equipo que la temporada 2013-14 ganó la tercera Eurocup en la historia del conjunto ‘taronja’, otros le conocerán por ser el primo del ex jugador de balonmano profesional -e internacional con España- David Davis y en su nueva casa, A Coruña, como jugador del Leyma Basquet. Pero detrás de todo esto se esconde la historia de un chico que cree en los súper héroes. Y en concreto en una que le pilla muy cerca: su madre. La persona que ha obligado a este jugador de la segunda división nacional de baloncesto nacional a no rendirse jamás. Ahora es un chico de 22 años sonriente y muy ambicioso, que quiere estudiar al mismo tiempo que crece en la LEB Oro. Larry se vio en lo peor y ahora disfruta.

AbiaLa vida del alero valenciano quedó marcada cuando solamente tenía 11 años. Él tenía una vida tranquila en Valencia junto a su familia cuando de repente se vio solo junto a su madre. Por situaciones de trabajo, su padre, que es decorador, se marchó a Guinea Ecuatorial y dejó atrás a su familia. Esto provocó un distanciamiento con el padre… al mismo tiempo que un acercamiento con la madre. Ella pasó a ser su gran apoyo, ella, sin trabajo durante cinco años, se encargó únicamente de la felicidad de un niño que a pesar de la situación jamás dejó de sonreír ni de pelear por sus sueños.

“A veces me acuerdo de lo vivido y me caen lágrimas todavía. Recuerdo una vez que mi madre vino a por mí al colegio y me dijo que me iba a llevar al cine. De camino al cine me comentó que probablemente cuando llegásemos a casa no íbamos a tener luz en casa porque no podía pagar los recibos. En aquella época, cuando mi padre nos dejó, éramos muy pobres. No teníamos apenas dinero, solamente el que nos mandaba mi hermano mayor desde Guinea Ecuatorial. No obstante, cuando volvimos del cine vimos que todavía teníamos luz y tanto mi madre como yo nos pusimos a llorar. Ese día me di cuenta que mi madre no era solamente mi madre, era y es la suerte de mi vida, nos cuenta un emocionado Larry.

Cuando hablas con Larry rápidamente te percatas de su madurez, es un chico muy agradecido a la vida. Él soñaba con ser jugador de fútbol y dio sus primeros pasos en campos de la Comunidad Valenciana, era un jugador polivalente y con un cuerpo privilegiado que le llevaba a jugar con niños cuatro años mayores que él. De hecho, fue tras un gran partido como futbolista cuando se le abrió la puerta del baloncesto. Un padre del equipo rival le vio y, sorprendido con su altura, avisó a sus padres de que Valencia Basket iba a hacer pruebas para niños altos. Larry probó suerte con el mundo de la canasta y le gustó, pronto se enamoró de este deporte y su madre, junto a su ex-compañero, amigo y ‘hermano’ Javi Coterón (y su padre) le hicieron más llevadero el camino. La primera jamás dejó que su hijo perdiera la ilusión a pesar de la gris situación familiar y los Coterón trataron a éste como si de un hijo suyo se tratase.

Larry“Ahora, desde la distancia, lo pienso y sin querer evitarlo me sale sonreír. Quizás el pasado fue malo, pero a mi lado tuve a la mejor. Me resulta imposible expresar todo lo vivido con mi madre con palabras. Ella, a pesar de todo, jamás dejó de luchar por mí, siempre se preocupó de que comiera todos los días aunque ella tuviese que renunciar a una comida y en búsqueda de un futuro mejor, se puso a estudiar auxiliar de enfermería mientras que seguía día tras día en búsqueda de un trabajo para que pudiéramos sobrevivir, explica entre lágrimas Abia.

Tras terminar los estudios, su madre se puso a trabajar. Por fin y después de un lustro haciendo malabares para sobrevivir. Las buenas noticias comenzaban a aparecer en la vida de un Larry que afrontaba el inicio del 2009 con una sonrisa de oreja a oreja y la ilusión de acudir al Campeonato de España de Selecciones Autonómicas con la selección valenciana. El nuevo empleo de su madre les permitió comprarse un coche de segunda mano, por lo que por vez primera en muchos años Larry podría terminar todos los entrenamientos y no salir minutos antes para coger los buses y el metro… y llegar a su domicilio en la madrugada. Pasaron por lo peor… pero ya estaba viniendo lo mejor. Larry, por fin, era feliz junto a su madre.

Larry nos cuenta que todo iba tan bien que hasta se sentía extraño. No se lo terminaba de creer. Los problemas de quedarse sin luz o de ver que su madre no iba a comer para que él pudiera hacer todas las comidas como cualquiera de sus amigos o compañeros de equipo habían desaparecido. De repente. E incluso ya podían moverse por toda Valencia con su coche propio. Su madre, enamorada de él, siempre que podía le acompañaba a cualquier lugar e iba a todos sus partidos y a todos los entrenamientos de la selección autonómica. Precisamente, en uno de los entrenamientos de la selección valenciana cadete, la mala suerte volvió a aparecer en la vida de Larry y su madre.

“A las semanas de comprarnos el coche, nos lo rompieron”.

‘Hay gente con la que la vida se ensaña, gente que no tiene una mala racha sino una continua sucesión de tormentas. Casi siempre esa gente se vuelve lacrimosa. Cuando alguien la encuentra, se pone a contar sus desgracias, hasta que otra de sus desgracias acaba siendo que nadie quiere encontrársela’. La anterior es una famosa frase de la escritora mejicana Ángeles Mastretta. Una frase que, quizás, explica mejor que ninguna otra el pasado de Larry y de su madre. Un pasado sin suerte, con más desgracias que alegrías… y encima, pasaban cosas inevitables e inesperadas. Una de ellas, jamás la olvidará Larry. “Recuerdo que nada más comprarnos el coche mi madre me iba a llevar a uno de los últimos entrenamientos de la selección valenciana cadete. Estaban a punto de dar la lista de doce jugadores que acudirían al Campeonato. Cuando bajé del piso y llegamos al lugar donde mi madre había aparcado el coche el día anterior, vimos como nos lo habían roto. Rompieron los cristales y no lo podíamos usar”.

Lejos de venirse abajo por lo ocurrido, su madre le cogió la mano y, sin tiempo para lamentaciones, empezaron a buscarse la vida a través de autobuses para llegar (media hora después de la acordada) a la localidad levantina de Paterna, donde entrenaba el equipo cadete de la selección valenciana. “Aquel campeonato supuso mucho para mí mentalmente porque tenía 16 años y empezaba a ver y entender mejor las cosas. No lo hice nada mal y la temporada con Valencia Basket también fue buena a nivel personal. El 2009 fue muy importante para mí en todos los sentidos, desde ese año me he dado cuenta que los héroes no llevan todos capas y que los ídolos no siempre son conocidos por todo el mundo.

Conscientes de su potencial y contentos por las sensaciones transmitidas en las últimas temporadas, Valencia Basket decidió contratar a Larry Abia y éste firmaba su primer contrato como baloncentista cuando era júnior de primer año. “Era el niño más feliz de Valencia probablemente. Todo cambió muy rápidamente, de verme en las peores con mi madre a estar bien, con una estabilidad económica y disfrutando de lo que más me gusta, el baloncesto. Todo el dinero que gané era para ella, porque ella, cuando teníamos muy poco, no se permitió ningún lujo y se dedicó únicamente a mí. Cuando firmé el contrato, nos mudamos… pudimos comprar un piso en Valencia gracias a todo lo que nos seguía ayudando económicamente mi hermano desde la distancia. Creo que aquello era un necesario cambio porque era como comenzar una nueva vida”, recuerda Larry.

Durante su larga etapa como ‘taronja’, Larry fue un jugador determinante en las categorías inferiores del Valencia Basket pero, sin embargo, jamás tuvo un rol importante con el primer equipo. Estuvo varias temporadas y en todas ocupando la última ficha de la plantilla. Y eso que debutó como titular, el 10 de diciembre de 2011 se estrenó en la máxima categoría del baloncesto español de la mano de Paco Olmos. Cuando me dijo que iba a ser titular, pensaba que estaba bromeando. Recuerdo que salí de inicio junto a Markovic, Rafa Martínez, Nik Caner-Medley y Lishchuk, teníamos bajas y perdimos en Bilbao. El pabellón estaba llenísimo… fue una pasada. Hice 2 puntos desde el tiro libre y jugué bastante (casi 10 minutos). Sin duda, fue uno de los mejores días de mi vida. Algo que nunca he dicho es que cuando metí el primero de los dos tiros libres que lancé, me acordé de mi madre y lo injusta que había sido la vida con ella esos años.

Y de Valencia, tras ganar la Eurocup en su último año, puso rumbo a A Coruña. En búsqueda de más minutos, Larry creyó que llegó la hora de hacer las maletas y buscar una nueva etapa lejos de la capital del Turia. Y eso significaba también despedirse de mamá, su mejor amiga y la principal responsable de la actual sonrisa del valenciano.

“Es difícil. De repente, todo cambió y era diferente. Nos tuvimos que alejar por temas laborales, ya no la tengo todo el día para ayudarme en todo, recuerdo que las primeras semanas en A Coruña fueron complicadas. Pero desde mi primer partido con la elástica del Leyma Basquet Coruña entendí que juego por y para ella. Me encanta el baloncesto. Amo este deporte y creo que me costaría vivir sin él. Pero sin mi madre estoy perdido. Es mi apoyo incondicional, la clave de mi felicidad, mi orgullo… juego con la intención de llegar lejos para que ella algún día pueda presumir de hijo como yo presumo diariamente de la persona que es mi referencia, mi madre”, admite un emocionado Larry.

Está en Coruña y está feliz, que para él es lo verdaderamente importante. Le acostó adaptarse a su nuevo hogar pero ahora está cómodo, crece en un rol secundario y no pierde el optimismo. Sueña con regresar a la máxima categoría del baloncesto español y cada mañana se levanta con la intención de seguir mejorando.

“Un héroe es aquel que hace posible lo imposible y fácil lo difícil. Lo importante en la vida no es ser el mejor en alguna faceta, es ser uno mismo. Creer en sus posibilidades y en su entorno. No por tener un cargo privilegiado o hacer cosas que otra gente no puede hacer eres mejor, o peor. Lo importante en esta vida es saber disfrutar de cada momento como si fuese el último. Hay momentos buenos y malos. La vida, como dijo Andrés Montes, puede ser maravillosa y comienza a ser maravillosa cuando aparece un problema y lo afrontas buscando una solución. Lo mejor, para el que nunca se rinde, siempre está por llegar”.

Las mejores páginas en la historia de Larry Abia todavía están por escribirse.

Fotos: Federación Española de Baloncesto