20 de octubre de 2013, Palau Olímpic de Badalona.

El Joventut de Badalona de Salva Maldonado estrena ante su público la nueva temporada, delante está el todopoderoso FC Barcelona y debido a unas lesiones el equipo verdinegro se ve obligado a dar el testigo a jóvenes canteranos llamados a conseguir devolver el club catalán hacia los puestos punteros de la clasificación tras unos años pecando de irregularidad. Entre los allí presentes muchos ojos estaban puestos en Agustí Sans, que además de ser el más pequeño del equipo aquel día afrontaba una importante e ilusionante temporada después de haber conseguido alzarse con todos los títulos la temporada anterior con el junior de la ‘Penya’.

Aquel día el joven director de juego menorquín deslumbra a los aficionados de la máxima categoría del baloncesto español y se convierte -gracias a sus 7 puntos y 2 asistencias– en uno de los protagonistas de la jornada 2 del campeonato doméstico. El Joventut perdió por 80-83 pero la siempre fiel afición verdinegra despide con una sonora ovación al equipo, que llegó a estar por delante de los azulgranas durante la mayor parte del encuentro. Ese día los aficionados del club verdinegro regresaban a su casa contentos por la actitud que había mostrado el equipo y también por las sensaciones que había conseguido causar Sans, descarado a la par que inteligente delante de jugadores consagrados en la categoría como Marcelinho Huertas o Víctor Sada.

28 de septiembre de 2016, Zaragoza.

Viajamos hasta la capital aragonesa y allí nos citamos con un visiblemente preocupado Agustí Sans. Nos recibe con una sonrisa, viene de entrenar (no ha parado de hacerlo durante todo el período estival) y nos confiesa que todavía no sabe dónde jugará esta temporada. No tiene equipo, lo tenía hasta hace un par de semanas pero -descontentos con su evolución- el Joventut decidió romper el contrato que unía al base balear con el club verdinegro para los dos próximos años. Atrás, dos temporadas donde ha pecado de irregularidad en la categoría de plata del baloncesto español con el CB Prat – Joventut y doce minutos tras el excepcional debut con el primer equipo de la ‘Penya’.

Al parecer, sin que nada haya cambiado todo es diferente en la vida de Agustí Sans. Después de haberlo ganado todo en la cantera del Joventut y poder presumir de un exitoso palmarés en las categorías inferiores de la selección, el menorquín está tranquilo dentro de la normal incertidumbre pero nos asegura estar totalmente preparado y con ambición para afrontar con entusiasmo el siguiente reto que le venga. Porque así es él y ha sido siempre, un chico positivo, trabajador, sacrificado, responsable y tranquilo.

Está sin equipo, pero preparado para lo que venga.

«No tengo dudas sobre mí, sé que soy el mismo o incluso mejor que hace dos años… ahora tengo que conseguir combinar paciencia, tranquilidad y cabeza para encontrar un sitio donde poder crecer, mejorar y seguir disfrutando del baloncesto. Una vez encuentro el sitio adecuado buscaré otros objetivos, pero ahora mismo solamente es momento de ser paciente y controlar emociones», nos asegura el jugador balear.

Agustí Sans quiso despedirse de la que había sido su casa, y es que si por él fuera seguiría vinculado al Joventut esta temporada. Para él la ‘Penya’ no era solamente un club de baloncesto, era el equipo de su vida… con el que soñaba jugar algún día cuando empezaba a despuntar en su archipiélago siendo jugador de etapa mini-basket. Llegó a Badalona con 14 años y con él vinieron años donde los éxitos no paraban de crecer en las categorías inferiores del club verdinegro, siendo él siempre pieza fundamental gracias a esa combinación de innato talento con explosivo físico que le ha caracterizado siempre.

No son días fáciles para el de Mahón…

«Hay momentos del día en que comienzas a pensar en el futuro más inmediato y es difícil. Pero esto es solamente una adversidad y tengo que superarla, siempre hay que tirar hacia adelante… estoy bien, soy positivo, en la vida hay momentos buenos y momentos malos. Este solamente es uno malo y como todo lo malo hay que enfocarlo como una buena oportunidad para levantarse, sé lo que quiero -que es ser jugador profesional- y voy a trabajar siempre para estar lo más arriba posible. He estado todo el verano entrenando, estuvo en el mes de julio con Dani Moreno en Badalona y me hizo un plan que seguí al día durante todo agosto, he tenido a mi disposición los pabellones de mis anteriores clubes en Menorca (Sant Lluis y Alcazar) y ahora estoy en Zaragoza, sin dejar de entrenar y disfrutando de mi novia y su familia», explica Agus.

Recuerden, solamente tiene 21 años. Reconocido en su día por el propio Kristaps Porzingis como uno de los mejores bases de su generación en Europa y dispuesto a dar la razón al letón, Agus se encuentra ante una situación incómoda donde la incertidumbre es muy protagonista pero mantiene la siempre tan necesaria paciencia y positivismo. Su deseo: «seguir disfrutando del baloncesto».