En su día era reconocido como uno de los mayores proyectos del baloncesto nacional. Pero siempre priorizó sus estudios, y por eso -tras hacer tres pretemporadas con el primer equipo del Real Madrid- decidió apartarse del baloncesto profesional. Ahora, a sus 24 años, Chema Gil sigue estudiando y disfruta del baloncesto en liga EBA, una categoría que tal y como está demostrando parece quedarle pequeña. El pasado fin de semana firmó una de las actuaciones del año al sumar 54 de valoración en la victoria de su equipo frente al filial del Movistar Estudiantes en Magariños (62-86).

35 puntos (16/19 en tiros de dos), 18 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperaciones y 54 de valoración. Una auténtica barbaridad. «Ha sido el mejor partido de mi vida. Me sentía bien y encontré buenas opciones de tiro en ataque, pero creo que sin el esfuerzo colectivo no lo hubiera conseguido. Partidos así te salen uno en toda la vida, así que hay que disfrutarlo, y con la victoria salió todo redondo», reconoce un muy feliz Chema Gil días después de la hazaña conseguida.

Chema alemaniaJuega en la categoría amateur porque quiere, ya que desde que salió del Real Madrid cuando era júnior nunca le han faltado novias de ligas LEB… pero para Chema los estudios fueron lo primero. Comenzó estudiando tres años Ingeniera de minas en la Universidad Politécnica de Madrid y posteriormente cambió a Administración de Empresas en la Universidad Autónoma de Madrid. Y ahí sigue. «Tal y como está el panorama baloncentístico español, me parece complicado dedicarse a ello. Siempre he querido tener el respaldo de una carrera porque al fin y al cabo la vida de un jugador es corta«, reconoce el pívot de 2.07 metros.

El jugador del Euroconsult Alcobendas está firmando un temporadón en la liga española de baloncesto amateur y es -con unos promedios de 18,7 puntos, 9,5 rebotes y 22,8 de valoración por partido– uno de los jugadores más determinantes de la competición.

En su pasado, cuando era canterano del Real Madrid, compartió vestuario con Bogdan Bogdanovic, Dani Díez, Jorge Sanz, Nikola Mirotic, Víctor Arteaga o Willy Hernangómez. Y entre sus éxitos, destacar que Chema Gil formaba parte de aquella selección española sub-20 que de la mano de Mirotic, Joan Sastre y Josep Franch logró ganar el Europeo celebrado en Bilbao.

«El baloncesto para mí no ha sido nunca enfocado como algo para ganarme la vida, pero sí me ha servido para entender muchas cosas. De las cosas menos importantes, el baloncesto quizás sea la más importante. Me ayuda a distraerme y siempre, sin saber por qué, soy feliz cuando tengo la pelota naranja en mis manos. Para mí, es necesario en mi vida… es algo más que un deporte».

Chema siempre tendrá en su cabeza la incógnita de saber qué hubiera pasado si en su día hubiese apostado únicamente por el baloncesto, pero él no se arrepiente de la decisión que tomó porque «pudiendo volar como las águilas, no vueles como ave de corral». Este año terminará la carrera (tras siete años en la Universidad) y esto le permitirá ir a por otro reto: «Me gustaría mucho irme al extranjero y estudiar un máster. Obviamente, me gustaría seguir compaginando el baloncesto con los estudios para así poder seguir disfrutando de otra cultura baloncentística».

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Atrás y en su cabeza siempre estarán aquellos momentos donde veía su nombre en la prensa entre las jóvenes promesas que crecían en la elástica del Real Madrid, tampoco olvidará el Europeo sub-18, el Mundial sub-19 y los dos Europeos sub-20 que jugó con la selección española de baloncesto.

«Me siento muy afortunado por todo lo vivido en el mundo de la canasta», finaliza un siempre entusiasta Chema Gil. El baloncesto en su historia, a sus 24 años, ocupa y siempre ocupará un lugar importante y fundamental.

Foto portada: ROCÍO BENÍTEZ