Quince temporadas han transcurrido desde aquel 2004 en el que la Liga LEB Oro viera por primera vez sobre sus pistas a un Miquel Feliu que debutaba entonces en la competición de la mano de todo un recién ascendido como el CB L´Hospitalet.

Y, desde ese ya lejano momento, este alero catalán procedente de la generación del 85 no se ha perdido ni una sola de las ediciones de una competición en la que alcanzará este próximo sábado en Almansa los 500 partidos disputados. Toda una proeza con la que Miquel pondrá su nombre a la altura del de dos auténticos históricos de la competición como los pívots Urko Otegui y Jorge García y con los que se convertirá en el jugador más joven en la historia de la Liga en poder alcanzar esta cifra.

La mejor manera posible de reivindicar su condición de histórico en una competición en la que ha cosechado tres ascensos y un título como campeón de la Copa Princesa de Asturias a lo largo de su carrera y en la que defiende ahora con ahínco los intereses del ICG Força Lleida.

Y todo ello sin marcarse límites ya que, a sus 34 años, Feliu no atisba por el momento la fecha de caducidad de una carrera cuyo objetivo personal pasará ahora por poder lograr una sombra lo más alargada posible, un reto al que optará sin mirar mucho más allá de un día a día en el que seguirá defendiendo los intereses de su equipo.

Cumplir 500 partidos en la Liga LEB Oro es una satisfacción y todo un orgullo porque, cuando empecé en esta competición, ni me imaginaba el tiempo o el número de partidos que iba a llegara alcanzar. Cuando quieres darte cuenta, has alcanzado los 500 y cuando lo analizas fríamente te das cuenta de que todo es producto de un largo camino en el que me reconforta el poder saber que durante todo este tiempo me he sentido útil habiendo ayudado de manera regular a todos aquellos equipos en los que he estado. Eso es señal de que mi trabajo ha sido bueno y de que hemos ido haciendo las cosas bien para poder llegar hasta aquí”.

Cuando eres más joven no eres muy consciente de lo que tienes por delante ni te preocupa por cuándo pueda llegar a terminar pero, después de estos 500 partidos, sientes que el momento de la retirada comienza a estar un poco más cerca. Eso te ayuda a sacarle más jugo a cada momento, a disfrutar del día a día con los compañeros, del tiro de medio campo los días de partido, de los ratos en los vestuarios o incluso de los viajes… Ganar o perder es algo muy importante pero aprendes a mirar mucho más allá de todo eso, valorando cada momento y tratando de disfrutar de todo lo que va llegando porque todo pasa muy rápido. Ahora sólo pido el poder seguir disfrutando con salud y que la cabeza acompañe para jugar todo el tiempo que pueda y, al ser posible, con la camiseta del ICG Força Lleida ya que eso sería muy buena señal”.

Foto: LEB Oro
Fuente: FEB