LEB Oro: un favorito bajo presión, un cuento de hadas y muchos nombres que ansían una oportunidad

Foto: FEB

No hace tanto, a la LEB Oro se la veía como una liga totalmente estancada, que otrora fue probablemente la quinta mejor competición europea y que, sin embargo, se había convertido en un callejón sin salida bastante dañino para el baloncesto nacional, en el que se sucedían ascensos sin completar a la Liga Endesa, con el riesgo de hartar a los aficionados.

Que pregunten en Burgos, campeón tres años seguidos sin premio. O en Orense, incapaz de dar el salto pese a que la ACB, también tocada por dicha situación, le guardara la plaza durante un año. Tampoco se recuerdan con cariño esos tiempos en Palencia o Melilla. Años oscuros en los que tan solo Morabanc Andorra e Iberostar Tenerife, hoy consolidados en la elite, fueron capaces de soñar en grande y salir del atasco que suponía la segunda categoría nacional.

Dicho eso, las cosas han cambiado de forma notoria recientemente. Delteco GBC, el nuevo San Pablo Burgos, Baxi Manresa, Leche Río Breogán, Coosur Betis y Retabet Bilbao han conseguido en los tres últimos años que lo lógico deje de ser noticia. Que quien se gane en la cancha jugar con los mejores obtenga ese justo premio. Ni más, ni menos. La esperada resolución en 2017 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia abrió la puerta de la ACB a todos aquellos que la anhelaban. Despejó, en definitiva, el camino una normalidad de la que hoy, al menos en este aspecto, disfruta el baloncesto español.

Por eso la LEB Oro está sufriendo un notable crecimiento en sus últimos ejercicios. No es casualidad que ciudades cuyo baloncesto languidecía, como Alicante, Valladolid o Granada, asomen la cabeza pensando en un ascenso a medio plazo. También Girona empieza a empujar en la misma línea desde un escalón más abajo.

No sorprende tampoco que Huesca, Lleida o Cáceres, mucho más estables en el tiempo en el segundo nivel nacional, vayan saliendo de un largo letargo que, a medio camino entre el conformismo y la incapacidad de pensar en cotas mayores, les ha mantenido durante años en Oro sin grandes aspiraciones. De un tiempo a esta parte, algunas voces en esas plazas históricas de nuestro baloncesto ya empiezan a entonar eso de “¿Y por qué no soñar con volver algún día?”, por duro que sea el camino.

Otras urbes que nunca tocaron cumbre empiezan a soñar con hacerlo, como Palma de Mallorca, donde el proyecto del B The Travel Brand de Félix Alonso asusta para este curso, u Oviedo, con un Liberbank que ha enganchando en Pumarín y que ya mira de reojo al momento del gran salto de calidad, cuando llegue el nuevo pabellón y esté lista para saborear al fin una ACB que en Asturias solo conoció emplazamiento en Gijón. Y de eso ya ha llovido bastante.

También en La Coruña se dan pasos firmes en lo que al crecimiento del club se refiere, ya convertido en Sociedad Anónima Deportiva, esperando el momento en que pensar en subir un peldaño esté permitido. Cerca de allí, en Orense Gonzalo García de Vitoria -¿para cuándo una oportunidad para él en ACB?- cocina a fuego lento a un COB que casi nunca parte en las quinielas pero que suele acabar arriba. Que nadie se sorprenda si vuelve a ser así.

A esta LEB Oro que se nos presenta por delante le sobran alicientes. El Breogán de Diego Epifanio no quiere perder el tiempo y ya ha empezado demostrando en su estreno en Castellón (68-91, con un demoledor 37-77 al final del tercer cuarto) que su plan es volver cuanto antes a la Liga Endesa. El otro descendido, Delteco GBC, trata de emular su fórmula del éxito de hace tres temporadas, cuando se mudó al coqueto Gasca para desde allí atacar un ascenso para el que paradójicamente no partía entre los principales favoritos. Ahora falta por ver si Marcelo Nicola será capaz de igualar lo conseguido en su día por Porfirio Fisac.

De momento, los donostiarras se estrenaron con derrota en Granada (68-58) ante un Covirán cuyo bloque nacional sigue en progresión y que este año aspira, y con razón, a dar un paso más respecto al pasado, lo que supondría, ahí es nada, colarse en una ‘Final 4’ por el ascenso.

Pero junto a lucenses y guipuzcoanos, emerge como gran favorito el Be The Travel Brand Mallorca, que ya rozó la gloria en mayo y que este verano ha firmado una plantilla prácticamente perfecta, pescando en Matt Stainbrook, Thomas Bropleh, Johan Lofberg, Chema González o ‘Tunde’ Olumuyiwa a algunas de las piezas más cotizadas del mercado. Los baleares uno por uno serían inabordables, pero ya se sabe que esto de la canasta es mucho más difícil que sentarse delante del añorado ‘PC Basket’ y sumar medias de jugadores.

A Félix Alonso le queda trabajo por delante pero, si lo consigue cuadrar, en Mallorca disfrutarán como nunca del baloncesto esta temporada. Eso sí, la presión la tienen al completo, con todo el mundo situándoles en la cúspide desde el salto inicial. Lidiar con ello no será fácil, y el debut ya fue una derrota en Oviedo (70-61).

El que quiera nombres individuales, los tiene de sobra. Los hay veteranos de guerra como Guille Rubio (Covirán), Pedro Llompart (HLA Lucentum), Oliver Arteaga (Liberbank), Ricardo Uriz (Cáceres), Carles Biviá (Mallorca), Jordi Grimau (Chocolates Trapa Palencia), Salva Arco y ‘Dago’ Peña (Leche Río) o Sergio de la Fuente (Carramimbre Valladolid) que seguirán impartiendo magisterio, si bien el gran nombre a seguir en ese sentido es el de Simas Jasaitis, ‘pelotazo’ palentino del mercado.

Los hay tapados hambrientos en busca de una oportunidad en categoría superior, como el completísimo escolta canadiense Caleb Agada (Melilla), el gigantesco senegalés del Lucentum Bamba Fall (28 puntos y 13 rebotes en su debut ante Canoe) o su eléctrico compañero base, Justin Pitts, así como los francotiradores John Dee (Delteco GBC), o Travis Bader, también a las órdenes de Carles Marco en Palencia, desde donde ya el año pasado Steve Vasturia demostró ser jugador listo para grandes retos.

Y si se quiere talento joven en crecimiento, no pierdan de vista a Jaime Pradilla (Chocolates Trapa), Sergio Quintela (Leche Río), David Iriarte o Carlos Corts (Covirán), Vasilije Vucetic (Levitec Huesca), ‘Chumi’ Ortega y Álex Galán (HLA Lucentum), Biram Faye (Delteco), Facundo Corvalán (ZTE Real Canoe) o Abdou Thiam y Sean Smith (Leyma Coruña), hijo éste del mítico Mike Smith y recién llegado a España tras pasar por la NCAA. Porque potencial hay en Oro, y quizá solo falten valientes capaces de apostar por él. O si no, que le pregunten al Retabet Bilbao Basket de Álex Mumbrú y su fantástico inicio en Liga Endesa con más de media plantilla procedente de la LEB.

Y además, hay hasta un cuento de hadas maravilloso. Lo del Afanion Almansa de Rubén Perelló es una de las mejores historias del deporte español reciente. Capaz de ascender desde 1ª Nacional en tres temporadas, con ‘La Bombonera’ a reventar un día sí y otro también, convirtiendo al baloncesto en el gran fenómeno social en un lugar de La Mancha de cuyo nombre muchos se acordarán, y a buen seguro sufrirán, próximamente.

Esta LEB Oro es una Liga para no perderse, y en la que la gran pena es que a veces sea tan complicado seguirla.