Paseando por la Real Villa de la localidad de Marín te percatas de la fuerte pasión que existe en ese escenario, cercano a Pontevedra, por el baloncesto. Allá por donde pasas te encuentras con algo relacionado con el Peixegalego y tropiezas con gente que lleva puesta alguna prenda del equipo gallego. Ahora mismo, sienten orgullo y amor por el equipo de baloncesto de la ciudad. Allí, a diferencia de la mayor parte de localidades nacionales, la mayoría de los niños no juegan a fútbol… juegan a baloncesto.

Crearon un proyecto con el objetivo de conseguir la permanencia en la división de bronce del baloncesto español y tras 21 jornadas se encuentran en el punto más alto de la clasificación, habiendo ganado hace unas semanas la primera Copa LEB Plata de su historia. El equipo entrenado por el joven Javi Llorente está en una nube de la que esperan no bajar. A Raña, recinto donde el Marín Peixegalego juega sus partidos como local, se convierte en una ‘caldeira’ y empuja a los marinenses hacia la victoria semana tras semana. El balance a estas alturas del curso baloncentístico es de 17 victorias y tan sólo 4 derrotas, impensable cuando se empezó a construir el equipo el pasado mes de septiembre.

La unidad que existe en el vestuario gallego, el buen ambiente transmitido desde la grada y el buen hacer en los despachos de Luis Santiago han hecho del Marín Peixegalego el mejor equipo en la presente edición de la LEB Plata. Entre sus protagonistas, está maravillando la presencia del exterior norteamericano Javonte Green. Y eso que cuando llegó a Marín lo hacía con un contrato temporal de 3 meses… y para vivir su primera experiencia como profesional.

Marín, su primera casa:

«Le vimos y nos gustó, sabíamos que tenía potencial y firmamos un contrato para toda la temporada pero con una cláusula de salida en diciembre (en condiciones) hacia una liga superior. Menos mal -para nosotros- que no apareció ninguna oferta», nos explica Luis, el responsable de la entidad marinense. Javonte Green está siendo la revelación en el presente curso de la LEB Plata con unos promedios de 16,5 puntos, 7 rebotes, 1,4 asistencias, 2,4 recuperaciones y 19,9 de valoración en más de 29 minutos por encuentro. En A Raña alucinan partido tras partido con él, es un jugador que en lugar de piernas parece que tiene muelles.

Javonte Green en una de sus espectaculares acciones (Foto: Carlos Parada)
Javonte Green en una de sus espectaculares acciones (Foto: Carlos Parada)

«En mi vida había visto a nadie saltar tanto«, «todos tenemos el móvil preparado para cuando sale al contraataque«, «hay ambiente en los calentamientos para verle, es un espectáculo«… nos comentan seguidores del Marín Peixegalego, sorprendidos todos ellos con la tremenda capacidad física del alero estadounidense de 1.93 metros y solamente 22 años. Pero Javonte Green es mucho más que mates y acciones espectaculares.

«Es un jugador que no necesita el balón para generar, juega con mucha intensidad y tiene un físico privilegiado que le hace ser determinante en defensa y a campo abierto. Es un gran compañero dentro y fuera de la pista, lo que hace más fácil la comunicación del equipo.  Le pedimos que nos ayude sobre todo en defensa y rebote«, explica Javi Llorente, su entrenador. De Javonte se esperaba que fuera un buen complemento a Gabe Rogers -el otro americano del equipo y el amigo inseparable de Green en Marín-, pero conforme ha ido pasando la temporada el jugador norteamericano no ha parado de crecer. Se ha convertido en un habitual entre los mejores de cada jornada y esto, obviamente, no está pasando desapercibido entre los equipos de ligas superiores.

Jav GreenVisto su nivel, cuesta entender que un jugador con las capacidades baloncentísticas de Javonte Green no haya encontrado un escenario mejor que la LEB Plata demostrar su enorme potencial. Pero así fue, él se graduó en justicia criminal en la Universidad de Radford y tras ser un jugador respetado en NCAA dio el salto a un país del que apenas tenía referencias. «No sabía nada de España, la verdad. Solamente me sonaba el país por Cristiano Ronaldo y Leo Messi», nos comenta entre sonrisas el jugador.

Sus promedios con la Universidad de Radford en los cuatro años que estuvo fueron de 14,3 puntos, 8 rebotes y una asistencia en 25:04 minutos por encuentro. Nada mal. «Cuando llegué a Marín solamente tenía el objetivo de aprovechar esta oportunidad para crecer como jugador y demostrar mi valía. Cuando acabé el período universitario quería seguir jugando al baloncesto porque esto me divierte, y el Peixegalego fue el único equipo que confió en mí. Lo que más me ha sorprendido de Marín es el amor que tienen sus aficionados por el Peixegalego. Da gusto jugar en casa, el buen ambiente que hay en A Raña ya te obliga a dar la mejor versión de ti», dice el propio Javonte Green.

Hablando con Javonte tranquilamente te percatas de su humildad. Es una persona optimista, que sueña con seguir disfrutando del baloncesto muchos años más. La idea de ir poco a poco le entusiasma, es paciente y es de esas personas que siempre ven el vaso medio lleno. Afronta los días como una nueva oportunidad y tiene la ilusión de aprender algo nuevo, de superarse así mismo, algo que los entrenadores valoran mucho en un jugador. Está claro que Javonte tiene potencial y su excelente temporada debería abrirle puertas más exigentes para el próximo curso. Él, feliz por la buena labor que está haciendo en el ‘Peixe’, también cree estar preparado para jugar en ligas más exigentes que la LEB Plata.

«Claro, es posible que pueda jugar en una liga más potente que la LEB Plata, pero de momento estoy aquí… y tengo que demostrar que valgo para jugar a esto».

Para Javonte no fue fácil venir a España y en su viaje a territorio nacional no trajo lo más importante para él. Llegó a Marín dejándose en Estados Unidos a su mujer y a su hija pequeña, de tan solamente tres años. «Yo quiero triunfar en el baloncesto por ellas, sobre todo por mi hija. Al final no podía dejar escapar esta oportunidad, porque quizás de haberla dejado pasar jamás hubiera tenido otra. Antes para mí esto era un hobby, pero ahora el baloncesto se ha convertido casi en una necesidad. Amo este deporte. El baloncesto lo significa todo para mí, es mi vida y mi pasión, ojalá pueda llegar lejos».

Javonte, un ídolo en Marín. (Foto: Albino Agraso)
Javonte, un ídolo en Marín. (Foto: Albino Agraso)

En Marín no tienen dudas con Javonte Green y mientras tantos disfrutan de su potencial. En A Raña es un ídolo y los niños de la Real Villa pontevedresa sueñan con emular los vuelos del exterior norteamericano, y es que una parte muy importante de haber ganado la Copa LEB Plata e ir líderes actualmente en la división de bronce del baloncesto español la tiene este escolta estadounidense que lo dejó todo en Estados Unidos para pelear un sueño y demostrar que valía.

Fue al sitio adecuado y en el momento oportuno. Atrás quedó un pasado donde causó muy buenas sensaciones con la Universidad de Radford. La sensación de la LEB Plata brilla en España en su primera experiencia como profesional.

Ahora el futuro le sugiere volar alto. Muy, muy alto… casi tanto como él.

Así volaba Javonte Green con la Universidad de Radford…

… y así vuela en Marín:

Foto portada: Carlos Parada