Faltaban 3 segundos cuando la selección española acariciaba la final pero un triple de Gabric enmudecía a los seguidores españoles en Creta y empataba el partido. Rápidamente Jaume Ponsarsnau solicitaba tiempo muerto para preparar una última acción e intentar así conseguir el pase a la final sobre la bocina. El seleccionador apostó por algo complicado y la jugada le salió tremenda: Alberto Díaz sacó desde la banda y envío un alley-hoop al catalán Oriol Paulí que solamente tuvo que palmearla para convertirse en el héroe del combinado nacional y conseguir así una sufrida victoria que clasifica a los españoles para la final de mañana (20:30h por Teledeporte) ante Turquía.

Un apunte: Oriol Paulí no había convertido hasta el famoso palmeo ninguna canasta en el partido de hoy y en ataque había pasado desapercibido. Díaz, autor de la asistencia, volvió a ser determinante y en los dos últimos minutos del encuentro convirtió 5 puntos y repartió 2 asistencias que al final y al cabo han valido su peso en oro.

La clave del encuentro, además de estos pequeños detalles, ha estado en el juego interior de España, y es que entre todos los interiores de Ponsarsnau han sumado 36 puntos y 27 rebotes. Mañana ante los turcos será importante tener mayor acierto que hoy desde la larga distancia, y es que sorprendentemente España sigue sin estar fino desde más allá de la línea de 6’75 en el Europeo. Hoy han anotado 4 de los 20 triples intentados, un pésimo 20% de acierto.