«Está en un punto de madurez en el que tiene claro que su deseo es ser jugadora. No hace falta saber volar para ser jugadora, basta con tener los pies en el suelo. Trabaja todos los días para ser mejor. Debutó con nuestro primer equipo siendo cadete, allí descubrió al lado de Laia Raventós, Maite Cazorla y Clara Ché lo que necesitaba para poder llegar a jugar a primer nivel. Con el paso del tiempo ha asumido el liderazgo del grupo en la cancha como algo natural. Asumiendo en todo momento su responsabilidad deportiva. La esencia de su mejora es la experiencia. Se equivoca en ocasiones pero siempre es valiente».

Son palabras de Iván Torinos, entrenador del Segle XXI, cuando le preguntamos sobre Aina Ayuso, una de las jugadoras más prometedoras actualmente en el panorama nacional y que afronta su cuarta temporada creciendo en el proyecto que ha cambiado la historia del baloncesto femenino español. Natural de Barcelona, la base de 1.75 metros y 17 años está siendo en este inicio de temporada uno de los nombres propios del grupo ‘A’ en Liga Femenina 2 y con unos promedios de 17 puntos, 5,2 rebotes, 1,7 asistencias y 15,7 de valoración es la segunda jugadora más valorada menor de 20 años en toda la competición.

Ha pasado de no ir con la selección catalana a firmar con una universidad de prestigio

Quien la ha visto y quien la ve. Hace cuatro años, cuando Aina llegó al programa Segle XXI, no podía ni quiera presumir de haber jugado un campeonato nacional con la selección catalana y ahora se ha comprometido ya con una de las universidades norteamericanas de mayor prestigio como es la de Oregon Ducks. «Recuerdo muy bien aquella época porque muchos entrenadores me hablaban al respecto. La verdad que jamás vi aquello como un fracaso personal, había buena generación y bueno… sí era una pena quedarse a las puertas pero aquello lo cogía como una oportunidad para demostrar que podía estar ahí e intentaba jugar mejor que nunca. Al final fiché por el Segle XXI, pude jugar un campeonato con Cataluña y además he podido cumplir uno de mis sueños al ir convocada entre las mejores jugadoras de mi generación con la española», admite la catalana.

Simpática, honesta y sobre todo muy decidida. Viajamos hasta Barcelona para conocer mejor a Aina y cuando hablas con ella rápidamente te percatas de estar haciéndolo con una chica muy madura. Ella, consciente de la situación actual del baloncesto femenino español, ha encontrado en su pasión una vía para tener un mejor futuro: «Me gustaría tener una carrera larga pero sé que esto algún día acabará, por eso creo que es importante la formación académica y en Estados Unidos me ofrecen seguir compitiendo a un alto nivel al mismo tiempo que me facilitan el poder compaginarlo con los estudios, algo más complicado en España. Estudiaré algo relacionado con la publicidad y el marketing«, confiesa la propia Ayuso.

Aina tiene el don de no dudar y lanzarse a por lo que quiere, su entorno más cercano destaca y aplaude de ella esa valentía que siempre le ha caracterizado y demostró hace unos meses, cuando terminada su temporada como junior de primer año decidió comprometerse con Oregon Ducks. «Fue algo atípico, firmé antes del Mundial y sin importarme el poder sumar mayor interés de otras universidades. Estuve hablando con esta universidad desde el Europeo sub-16, me reuní con varias la pasada temporada y esta reunía todo lo que buscaba, fui a visitarla y cuando pude firmar no me lo pensé dos veces. Era imposible decir que no, me encantaba… parecía todo perfecto, como si era lo que había soñado hecho realidad y a mi medida», relata la directora de juego. En Oregon Ducks, Aina se reencontrará con su ex-compañera y amiga Maite Cazorla«Es una persona que me ayudó mucho en su día, la respeto y admiro mucho. Tengo muchas ganas de volver a coincidir con ella, su calidad en pista es brutal pero su calidad humana es todavía mejor».

La de Aina y el baloncesto, un amor a la fuerza pero duradero:

Cuando tenía cinco-seis años no paraba de conseguir trofeos… pero eran de atletismo. Aina era muy veloz y a postre tenía resistencia, cada fin de semana acudía a carreras populares junto a su familia y en muchas ocasiones salía victoriosa. Un día, cuando tenía siete años y ya cursaba educación primaria, se sentó a hablar con sus padres y estos le sugirieron que probase suerte con el baloncesto, deporte que ambos habían practicado y tan buenos ratos les había dado en el pasado.

Ella, sin querer de dejar el atletismo, se animó… lo hizo sabiendo que tendría en casa un perfecto ejemplo a seguir en búsqueda del éxito. Su padre es Josep Ayuso, ex baloncentista profesional que entre otras cosas puede presumir de haber jugado en la máxima categoría del baloncesto nacional con varios equipos. «Desde que empecé con esto no he conseguido dejarlo, el baloncesto se ha convertido en algo necesario en mi vida y eternamente estaré agradecida a mis padres por haberme animado a probar. Admiro mucho a ambos, sobre todo porque conforme me hago mayor me doy cuenta de lo afortunada que he sido. Ellos siempre me han dicho que escuche al entrenador y disfruto, haciéndome saber que lo demás era secundario«, resalta visiblemente emocionada.

Entre sus deseos de futuro tiene uno clarísimo: «Tengo una hermana pequeña que es mi ojo derecho, mi debilidad. Ella juega en Basket Almeda, donde jugaba antes… ojalá consigamos algún día jugar juntas, es algo que realmente me hace mucha ilusión».

Así juega Aina Ayuso: