Son muchos los jugadores que merecen que les alumbre el foco después de que la selección española se proclamase Campeona del Mundo por segunda vez en su historia. Es lo normal, y más aún cuando se trata de un equipo que, en principio, no contaba como favorito en las quinielas. Cuando un conjunto supera tanto las expectativas es porque son numerosos los jugadores que han estado por encima del nivel esperado. Desde el MVP, Ricky Rubio, hasta el agotado pero diferencial Marc Gasol, pasando por Rudy Fernández, Sergi Llull o los hermanos Hernángomez, todos han tenido su parte de importancia y merecen la atención. Pero en estas líneas queremos destacar a uno en especial: Víctor Claver.

Hubo tiempos en los que Víctor Claver se convirtió en un meme más de internet, en un chascarrillo más de los que hacíamos en Twitter. Sería estúpido no reconocer que muchos de nosotros caímos en la gracia fácil. En ir sumando a esa bola de nieve que fue creciendo y creciendo hasta crear la no menos estúpida percepción de que Claver quizás no fuese un jugador de primera línea.

Ahora Claver es uno de los héroes de la Copa del Mundo 2019. Su torneo ha sido impecable. En 8 partidos ha promediado 8.5 puntos, 4.9 rebotes y 1.5 robos por encuentro, con un 56.2% en tiros de campo. Claro que los números realmente son lo de menos.

Claver ha sido una pieza clave especialmente con su presencia defensiva y en el rebote. Su polivalencia defensiva ha valido quilates en el sistema de Scariolo, y más sumado al nivel en la misma parcela de Rudy Fernández y de Ricky o Juancho Hernángomez en diferentes fases del torneo. Pero Víctor Claver siempre estuvo ahí. Cuando España sembraba dudas en la primera fase, fue uno de los puntos positivos, una de las bases desde las que se fue saliendo de ese agujero y se construyó para la excelente segunda fase y ronda final que ha firmado el equipo de Scariolo. Joe Ingles, Danilo Gallinari o Nemanja Bjelica han sido sus tres “víctimas” más sonadas en este torneo.

España fue campeona del Mundo por primera vez hace 13 años, en 2006. Por aquel entonces, el hombre-pegamento, el líder de la defensa, el que hacía de todo un poco, era Carlos Jiménez. Por su importancia en ese sentido, no es descabellado comparar el papel de aquel Jiménez (más veterano en aquel entonces, eso sí) con el de este Claver.

“(Me gusta defender) porque conlleva estar preparado previamente y conocer el juego”, explicaba Claver hace unos días a El Mundo. “Defiendes bien cuando sabes donde te tienes que colocar, cuando tienes que ayudar y cuando no. Eso es divertido, porque a veces te la tienes que jugar y acertar. Cuando sale bien, lo disfrutas. Cuando me dicen a quien tengo que defender empiezo a pensar en ese jugador, como con Ingles el viernes, o Gallinari y Bjeliça antes. Me gusta bailar con la más fea, me sirve para estar más activo y concentrado”. 

Todos los grandes equipos necesitan un Víctor Claver. En este caso, el reconocimiento global llega después de diferentes decepciones y lesiones. A pesar de lo que dijéramos en las redes, este Claver siempre estuvo ahí. En esta ocasión, el momento concreto en el que se encuentra la selección y las bajas con las que contaba le han puesto en la primera línea. Su nivel y el gran éxito del equipo hicieron el resto.

Y Claver ha respondido. Sin levantar la voz. Sin hacer gestos ni aspavientos. Sin señalarse el número para mostrárselo a quienes le habíamos criticado. Siendo Víctor Claver. Siendo un Campeón del Mundo.