‘España enseña los dientes’. Crónica del España-Serbia

Parecía estar esperando España este momento. Mostrando dudas por un lado, afilando cuchillos por el otro. El equipo de Sergio Scariolo llegó al duelo ante Serbia, la selección más en forma del Mundial, con una trayectoria inmaculada en el fondo (pleno de victorias) pero asuntos por resolver en las formas. Parecía España necesitar un evite de semejante altura -la máxima- para despejarlas todas. No solo venció a Serbia (81-69), asegurando el primer puesto del grupo, sino que lo hizo agarrada a la excelencia.

Y es que, durante tramos largos, la selección dejó el posiblemente mejor baloncesto que se haya visto en la Copa del Mundo (fulminante 52-22 de parcial entre finales del primer cuarto y mediados del tercero). Una obra maestra defensiva, en lo individual y en lo coral, que encontró además tramos de puntería exterior (6 triples en el segundo cuarto), el oxígeno que permite a España disfrutar de verdad de sus demoliciones atrás.

Tras un arranque interesante, donde la pizarra de Scariolo ya comenzó a trazar sus primeras ventajas (lo haría todo el duelo, con una dirección memorable) guardando a Víctor Claver para el emparejamiento con Bjelica y ubicando a Pierre Oriola junto a Marc Gasol de inicio en la zona, para ocupar poste bajo en ataque (si Marc salía al alto) y ganar otro interior atrás, Serbia -que guardó tanto a Bjelica como a Jokic de inicio- encontró su ritmo y comenzó a mostrar lo que todos esperaban: baloncesto de mucho nivel.

Cerró el primer cuarto siete arriba (13-20), con un Bogdan Bogdanovic imparable (cerró el duelo con 26 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias). Hasta que España comenzó, de forma trepidante, a reventar al hasta entonces ogro (junto a Estados Unidos) del torneo.

España abrió así el segundo cuarto, sería una señal:

Apoyado en su segunda unidad, Scariolo combinó defensas al hombre con varios tipos de zonas e incluso la caja+1 sobre el martirio Bogdanovic. España comenzó a abrumar atrás a los serbios, con minutos antológicos de lectura defensiva (colocación, agresividad, anticipación) por parte de Pau Ribas, Víctor Claver y Rudy Fernández, secundados por las piernas y agresividad de Sergio Llull y Ricky Rubio.

España logró un 13-2 de inicio en un segundo cuarto que agrupó sus mejores minutos del torneo. Ahogando atrás a Serbia, con Bjelica neutralizado por Claver y Jokic sin margen de acción ante la velocidad de las ayudas españolas cuando recibía. No sería pequeño, en poder ni tiempo, ese dominio. Fueron diecisiete los puntos de renta en un segundo período (32-15) que sirvió para que todo el torneo conociese que España, en su versión carnívora, ya estaba allí.

Llull anotó dos triples en el segundo período. Este fue el primero:

Segundo triple seguido Ricky en segundo cuarto:

Al descanso Serbia ya estaba abajo (45-37), con un balance de 2/11 en triples y hasta 8 pérdidas (acabó con 17). El tercer cuarto sería aún peor para el cuadro de Djordjevic. Un 6-0 de salida para España, de nuevo imperial atrás, precipitó el desquicie de Jokic, que acabó expulsado por protestar y llevó a España hasta los 21 puntos de renta (63-42). Los balcánicos sumaron dos puntos en los primeros cuatro minutos y medio de tercer período y es que por entonces España parecía defender con diez, además de seguir produciendo en ataque (Rubio acabó con 19 puntos y el equipo con 21 asistencias) sin descanso.

Jokic acabó desquiciado:

El partido, convertido en recital, no se acabaría ahí. Nunca con una Serbia que no renunció a competir. El fondo de armario de Djorjevic no tiró la toalla, encontró de nuevo a Bogdanovic y alimentó el sueño de remontar. Serbia se colocó a solo nueve puntos en varios tramos del último período, apretando más la primera línea de España, sobre todo al manejador de balón, y sacando a los interiores la zona.

Pero los de Scariolo mantuvieron la calma, alargaron posesiones, no dejaron de dominar las segundas jugadas y labores oscuras (determinante Claver en ellas) hasta cerrar, con solvencia y sin miedos, una victoria de prestigio que no solo le garantiza la primera plaza del grupo sino que le permite enseñar los dientes al resto de rivales de forma intimidatoria.

Polonia espera en los cuartos de final este martes (15.00 horas). Con el añadido de tener a Estados Unidos fuera del horizonte hasta una hipotética final, España llega a los cruces plena de moral y rebosante de dominio defensivo.

El resumen del encuentro:

A tiempo, como casi siempre, España ha asomado la patita.