Con 70 años, siendo considerado uno de los mejores entrenadores de baloncesto de la historia, y habiéndolo logrado todo en el basket estadounidense, Gregg Popovich perfectamente podría haber dicho que no a la llamada de su selección. Total: si ganas, es lo que se espera de ti. Y si pierdes, y con una plantilla con tantas ausencias como la que lleva aumentan las probabilidades, eres un fracaso. ¿Por qué se ha metido Popovich en este jaleo?

“Lo pensé, me reuní con Mr. (Jerry) Colangelo”, explicaba Popovich a ESPN. “Me llevó un poco de tiempo decidirme. Hablamos en muchas ocasiones. Yo sabía en lo que me estaba metiendo. Pero es tu país. Dices que sí. Tienes que echarle valor e intentar rodearte con toda la gente inteligente que puedas”.

Pero, además del patriotismo, Popovich también reconocía que hay tres espinas que se quiere quitar con la selección estadounidense.

Para la primera de ellas nos tenemos que remontar hasta el año 1972. En aquella ocasión, un joven y desgarbado Gregg Popovich aspiraba a participar con el Team USA en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Según Brian Windhorst, muchos pensaban que Popovich iría a aquellos Juegos, al ser uno de los mejores jugadores amateur del país. Sin embargo, fue cortado del equipo, y sus amigos dicen que aquello le afectó durante mucho tiempo. “Décadas”, contaban a Windhorst.

“Eligieron a la gente correcta. Yo era una alternativa, fui a Brasil (a la preparación) con el equipo alternativo y me fui de fiesta a lo loco”, decía Popovich con humor. “La cosa que siempre quise hacer era estar en el equipo olímpico y jugar. Ese fue siempre mi sueño. Uno no se sienta y piensa “voy a ser entrenador en los Juegos algún día”.

Pero sí que llegó a ser entrenador asistente en unos Juegos, en 2004, y relacionado con ello están sus otras dos espinas. Como podréis imaginar, se clavaron con los equipos estadounidenses de 2002 y 2004, en los que Pop vivió el fracaso como ayudante desde el banquillo. En el Mundial de Indianápolis 2002, en casa, EEUU terminó en la 6ª posición y sufrió abucheos en algunos partidos. En 2004, en los Juegos Olímpicos de Atenas, EEUU se llevó la medalla de bronce… lo cual, para ellos, era un fracaso aún mayor que el anterior. Acostumbrado a pelear siempre por lo máximo con sus Spurs, aquellas dos experiencias terminaron siendo muy desagradables para él.

Ahí terminó la relación de Popovich con el Team USA… hasta ahora. Ilusionado como si estuviera a punto de afrontar unos Playoffs con los San Antonio Spurs, Popovich quiere quitarse esas tres decepciones antes de dar por finalizada su carrera. Primero con la Copa del Mundo de este año, y después con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Su sueño no era entrenar en unos Juegos, sino jugarlos, pero quizás así pueda quitarse las espinas y cerrar el círculo y una carrera brillante.