El Real Madrid ha llegado a Málaga con hambre. Tras someter sin piedad al Herbalife Gran Canaria en cuartos de final, hizo lo propio con el CAI Zaragoza (98-66) en la primera semifinal de la Copa del Rey. El torrente de pérdidas fue una lacra para el equipo de José Luis Abós, que llegó a la media parte con el partido ya muy cuesta arriba (54-37) ante un rival pletórico e insaciable, expeditivo en su zona y brillante en la del rival. El favorito previo ya está en la final, esperando adversario, tras despertar sin miramientos al CAI de su sueño copero.

— Los cinco detalles KIA en Zona del Real Madrid – CAI Zaragoza:

1) Las pérdidas de balón del CAI Zaragoza

15 al descanso, provocando 21 puntos del Real Madrid. Hasta nueve jugadores del equipo aragonés perdieron al menos un balón en los primeros dos cuartos. Hasta nueve del bloque madridista consiguieron recuperar al menos uno en ese tiempo. El CAI perdió el control de su ataque en los primeros compases del segundo cuarto y firmó su sentencia de muerte ante un Real Madrid voraz, hambriento y que no perdonó en su escenario favorito: la transición. Tras la reanudación el problema se mitigó (7 en la segunda parte), pero ya era demasiado tarde.

2) Segundo cuarto: El show del ‘Chacho’

El mago canario no faltó a su cita. Y es que las pérdidas de balón duelen mucho más cuando el rival tiene a uno de los creadores de juego más dominantes del continente. El ‘Chacho’ aprovechó las facilidades del CAI para lanzar un contraataque tras otro y disparar a su equipo en el segundo cuarto, en el que los blancos anotaron 32 puntos. Anotó 10 puntos y repartió 6 asistencias en ese período, para terminar con 13 y 11. Un espectáculo para los aficionados, una pesadilla para el rival.

3) Sin triple no hay paraíso, CAI

José Luis Abós sabía la importancia de dos cosas, sobre todo de dos. La primera, el rebote, en el que su equipo comenzó sembrando el pánico -gracias sobre todo a Shermadini- pero en el que el Real Madrid niveló despues la balanza. Y la segunda, la más dolorosa, el tiro de tres. El 2/17 del cuadro maño fue una losa insalvable, porque no permitió entrar en dinámica ofensiva a su juego exterior, ni tampoco a Sanikidze. Con semejante acierto desde el perímetro, el ataque se convirtió en un problema mayúsculo.

4) La voracidad del Real Madrid

No se encontró cómodo el equipo de Pablo Laso durante el primer cuarto, pero compitió y se fue por delante en el marcador. El CAI impuso su estilo en los primeros diez minutos pero no fue capaz de obtener renta. Y cuando llegaron los problemas, cuando el Real Madrid encontró sus minutos de comodidad, se marcó la diferencia. El líder de la Liga Endesa vio un agujero y lo agrandó sin piedad hasta deshacer por completo a su rival. Y no paró en su empeño hasta asegurar el triunfo, cerrando el tercer período con 27 puntos de diferencia (77-50) y la remontada ya imposible. Relajación cero para un equipo en el que seis jugadores (Draper, Rudy Fernández, Felipe Reyes, Mirotic, Carroll y Llull), aparte de Sergio Rodríguez, alcanzaron al menos los 13 puntos de valoración.

5) Shermadini, una isla

Comenzó el partido como un titán, mostrando su impacto en ambas zonas. Pero a medida que su equipo se cortocircuitó y la defensa del Real Madrid ganó en agresividad exterior, el goteo de balones interiores fue cada vez menor. Un portento en la eficiencia, pero una isla de productividad en medio del caos aragonés. Causó muchos problemas al Real Madrid y terminó con 19 puntos, 8 rebotes y 30 de valoración.

— Jugador KIA en Zona: Sergio Rodríguez

Sergio RodríguezEficiente y visual. Imparable para el CAI Zaragoza, que le sufrió sobre todo en un segundo cuarto fatídico. El ‘Chacho’ sólo necesitó 21 minutos para aportar 13 puntos y 11 asistencias (23 valoración), dejar unas gotas de fantasía y disparar a su equipo en el electrónico. La rutina, en su caso, es belleza para el aficionado. En un bloque coral y hambriento como el Real Madrid, Sergio Rodríguez vuelve a representar la deliciosa anarquía que rompe los partidos. Al CAI le tocó sufrirle y no encontró medicina alguna para minimizarle.