El FC Barcelona Lassa disputará la final de la Copa del Rey 2019, tras imponerse 92-86 al Iberostar Tenerife, en una primera semifinal que el conjunto de Pesic controló desde el inicio gracias a su excelente rendimiento atrás, aunque acabase sufriendo por un tramo final espectacular canario. Se medían dos de los tres equipos que menos puntos conceden en la Liga Endesa y el factor decisivo nació precisamente de ahí.

El Barça fue, durante treinta y cuatro minutos, una trituradora. Con impecable plan y ejecución. Atacó la yugular de su rival desde el plano defensivo, cortocircuitando el primer bloqueo entre base e interior en la línea de tres puntos. Tanto los bases como los interiores fueron muy agresivos, presionando a la perfección y negando tanto continuaciones como situaciones de ventaja. El Barça tenía clara su vía de éxito, la ejecutó a altísimo nivel y caminó firme hacia la final. Al Iberostar Tenerife le costó enormemente atacar todo el duelo, por ahí se le fue escapando la final.

La conexión con Iverson, uno de los mejores jugadores de la Liga en pick&roll, no acabó de ser constante (firmó mejores números individuales, 26 de valoración, que impacto) en buena parte por ese excelente rendimiento en la acción principal del rival que limitó a los bases (tanto San Miguel como Bassas fueron minimizados los tres primeros períodos). Beirán estuvo atado de cerca todo el duelo, impidiendo que otro jugador clave, con capacidad para producir ventajas desde el pase, se activase. El internacional español no anotó ninguna canasta en juego y perdió cuatro balones, con su equipo siendo superado por 20 puntos con él en pista.

Y así el Iberostar, el equipo que más asistencias reparte en la Liga Endesa esta temporada, acumulaba solo 4 pases de canasta a la media parte y solo 9 en tres cuartos. En esos mismos tramos, sus cifras de pérdidas eran superiores (8 y 13). Para entonces el partido parecía resuelto (72-52 después de tres períodos). El cuadro canario acabaría desmintiéndolo con un esfuerzo titánico.

Pesic impuso su pizarra buena parte del duelo. Apostó por Heurtel y Ribas de inicio, con ambos a gran nivel y especialmente Ribas marcando la diferencia en ambos lados de la pista. El Barça guardó además la carta de Hanga desde la segunda unidad y el húngaro fue un ciclón. Agresivo en líneas de pase, con un despliegue físico soberbio y muy inspirado en todas sus acciones.

Al equipo de Vidorreta le costó encontrar caminos hacia el aro (solo 6 puntos en la zona al descanso) y White tampoco fue un factor como verso libre. Faltaron fuentes de desequilibrio ante la muralla de hormigón armado que había enfrente. El Iberostar aguantó el primer tirón de su rival (12-5 de inicio) pero comenzó a resquebrajarse con el segundo, después de dos canastas seguidas de Hanga en el segundo cuarto que estiraban la renta hasta los doce puntos (35-23) en el segundo cuarto, obligando al técnico del cuadro canario a parar el partido.

Un imposible que acaba siendo posibilidad

El descanso sirvió para alterar su plan, con los canarios aplicando un juego mucho más vertical en ataque que tuvo éxito inicial (10 puntos en la zona en menos de cuatro minutos de tercer cuarto) pero acabó reducido también por la aplastante maquinaria defensiva del Barça. La profundidad de banquillo del cuadro de Pesic, con Pangos, Kuric y Seraphin muy eficientes, disparó la ventaja a los 24 puntos (80-56 a 7 minutos del final).

Entonces, cuando todo parecía cuesta abajo y sin frenos para el Barça, irrumpió el orgullo canario, nunca bajando los brazos, que permitió incluso soñar con un escenario de remontada que apenas un pestañeo antes parecía imposible. El Iberostar Tenerife se puso a cuatro puntos en el minuto final (87-83), tras un tramo extraordinario de Abromaitis (24 puntos, 14 de ellos en el último cuarto), Bassas (13, 8 de ellos en el período final) y Brussino (fantástico cambiando el ritmo del partido). Iberostar sumó 30 puntos en los últimos siete minutos de partido.

Pero su monstruoso esfuerzo quedó en la orilla, después de una falta de Brussino, muy protestada por Txus Vidorreta, que llevó a Ribas a la línea y provocó la segunda técnica del entrenador del Iberostar. El Barça Lassa, inaccesible durante treinta y cuatro minutos, sufrió ante el tesón de un equipo que se sentía capaz de rubricar una remontada histórica, pero defenderá este domingo el título logrado el pasado año.