A las 3:30 am. mi hijo Miguel se ha caído de la cama (quizás se estaba soñando con una finta de tiro). Hemos salido corriendo a su cuarto (casi rotura fibrilar), pero no ha habido daños importantes más allá del guarrazo y susto, colateralamente me he desvelado, he sintonizado “teletecho” y he empezado a pensar en “lo” de anoche. De ahí a revisar en vídeo el partido.

Qué difícil es jugar contra equipos kamikazes que se salen del formato de baloncesto tradicional. Llamemos por tradicional 3 por fuera y dos por dentro ó 4 y 1. Pero estamos hablando de 5 por fuera, puro balonmano de inicio. Recordemos la Macedonia de McCalebb.
En el seleccionador y entrenador que todos los aficionados y tuiteros llevamos dentro, ha habido gente (no sé si la misma, espero que no) que reclamaban a Víctor Claver para jugar contra el small ball de Italia. Digo que espero que no sean los mismos que los días anteriores decían que este jugador no debería pisar la cancha. Valga la anécdota para certificar que en la derrota son muchos los planteamientos que el papel, la palabra y la tecla soportan pero realidad solo hay una.

A Pau Gasol le estaba costando mucho defender a los aleros que jugaban de pivot, pero no podíamos renunciar a él porque era/es nuestra principal fuente anotadora, el recurso de la zona lo explico más abajo. No es fácil, no se pueden usar 20 planteamientos distintos, los que estaban enfrente jugaron un partido perfecto en ataque y comodón en defensa. La primera parte olía mal porque no nos forzaban en ataque a varios pases, podíamos anotar con facilidad, lo que parecía una ventaja (siempre que hubiéramos defendido más fuerte). Pero la realidad es que Italia llegaba a la segunda parte con más energía de la que normalmente se tiene, o al menos en los jugadores más importantes.

Ya sé que “Los Cañones de Navarone” estaban en territorio griego (vamos avisando por si nos cruzamos con Spanoulis y cia), pero la realidad es que ayer nos corrieron a bombazos desde dos armas muy pesadas como fueron Gallinari jugando de 4 y Bellinelli jugando de 1, 2 y 3.

 -Tuvimos de nuevo serios problemas en los ‘close outs’ (recuperaciones de hombre-balón para defender 1×1), abriendo la puerta sin poner el cuerpo.Cediendo ventajas kilométricas y no sufriendo la recuperación para achicar el espacio de juego en superioridad de los italianos.

-Penetraciones de izquierdas de Gallinari. Sobre todo las sufrió Felipe Reyes, que no pudo desplazarse lateralmente a la velocidad que usaba el alero-pívot de los ‘azzurri’. Hasta tres faltas en acciones exactamente iguales.

-Saltar a las fintas de Belinelli. El pavor lógico que creó (siete triples como siete detonaciones) obligó a un exceso de celo que fue traducido en ventajas que el exterior italiano leyó pasando al compañero mejor situado o recomponiendo el gesto técnico para lanzar ya sin oposición.

-Bloqueo directo entre pivots. Bargnani y Bellinelli obligaron a cambios en los que Pau Gasol se quedaba defendiendo a lo que es un 3 en la realidad. También hubo situaciones de poca comunicación.Consiguieron canastas y tiros libres. Sobre todo 2+1 que son siempre el gran aldabonazo psicológico pues de un triple, sacas rápido y sigues jugando, de un 2+1 das el subidón de adrenalina al rival y tienes que esperar al tiro libre. Al menos cuatro ocasiones.

-Pocas ayudas desde lado débil, uno de nuestros fuertes históricamente ayer no brilló. Llull y Rudy, jugadores muy rápidos y con mucho instinto no estuvieron dando relevos o cuando el equipo se puso en zona, la ansiedad les llevó demasiado fuera a cubrir espacios o jugadores que no eran tan peligrosos. Italia disfrutó de esta situación de comodidad, sin presión de marcador, con un rival en teoría superior en los últimos 15 años, cuando los esperaron lejos, supieron cambiar el balón de lado, algo que no es seña de identidad de los de Pianigiani.

-Demasiados frentes abiertos y aún así anotamos 98 puntos,lo que no me confiere esperanzas para una Italia semifinalista, veremos si me equivoco.

PD: Mi amigo Pepe dice que Bellinelli es el John Turturro de “El Gran Lebowski” yo digo que es un Franco Battiato joven. ¿Y tú?