“La serie del Ferry”. “El clásico occidental”. “Insulares contra el acorazado”.

Llevo 27 días entrenando a los Guaiqueríes de la Isla de Margarita y esta noche empezamos la semifinal contra el vigente campeón y equipo dominador de lo que va de siglo en el basket de Venezuela, Marinos de Anzoategui, también conocidos como el acorazado occidental.

Es un enfrentamiento bastante clásico porque los dos estados, las dos ciudades, los dos gimnasios están a dos horas y poco en barco. Es la primera vez que hago un desplazamiento para jugar fuera de casa en ferry, nunca sabes lo que el basket te va a deparar.

Es una liga muy física, de mucho contacto (en esto y en otras muchas cosas, totalmente opuesta a la liga japonesa…). Hay jugadores nacionales de buen nivel y jugadores americanos de muy alto PITI HURTADOcaché económico. Muchos ex NBA. En mi equipo juega Dwayne Jones, máximo reboteador y con un pasado en Phoenix Suns y el máximo anotador de la liga. También el boricua Jezreel “Macho” De Jesús, un combo que tiene el más explosivo cambio de ritmo en carrera que he visto en mi vida. Apunten ese nombre, solamente tiene futuro.

Estoy contento porque cuando llegué a Margarita había que meterse en playoffs (los Toros de Ricard Casas estaban achuchando fuerte) y conseguimos finalmente la quinta plaza, evitando el grupo más duro de tercios de final (fase previa de playoffs), en ese grupo estaban los Bucaneros de la Guaira, comandados por Luis Guil, entrenador del año en esta liga tras una fase regular buenísima.

Nosotros, los Guaiqueríes, nos la jugamos contra Trotamundos de Carabobo, de Gustavo Aranzana, que buenas noches y cervezas hemos echado tras los partidos contándonos la vida. Se dirimió por muy pocos puntos (prórrogas y finales ajustados), pero conseguimos ganarles tres de cuatro y eso nos dió el pase a semis. Curiosamente soy el único entrenador español que queda en liza (también Lluis Pino con las Panteras estuvo en la liga mejorando desde su llegada), fui el último en aparecer y he tenido la fortuna y oportunidad trabajada de seguir adelante. En estos textos se estila mucho la humildad forzada, para mí es un orgullo llegar hasta aquí, tras los años de basket que llevo sé que esto es efímero y que eres lo que pase en tu próximo partido.

Ahora nos situamos frente a un tren de mercancías, que nos puede arrollar y dejarnos planos pero puedo sonreír porque los jugadores desde que llegué aquí, dentro de sus características especiales, han ido conectando y hemos conseguido este pequeño éxito. Y puedo sentirme a gusto, pues el sacrificio también existe cuando no puedes estar en casa con tu familia cuando suceden cosas importantes.

Guaiqueríes fue un grande en los años 90, después ha sido campeón en el año 2007 con mi querido “Pollito Peña”. Desde entonces luchan cada año pero Marinos, Guaros y Cocodrilos suelen llevarse el gato al agua. Veremos qué pasa este año.

¡¡Vamos tribu!! Espero que los grandes aficionados que visitan a diario Kia en Zona nos apoyen (el apoyo que se refiere a toda la comunidad guaiquerí, equipo y afición).