España campeona de Europa. Si nos dicen hace unas semanas que este equipo conseguiría su tercer Eurobasket, se de muchos que se pondrían las manos en la cabeza. Pocos confiaban en que se pudiera lograr una hazaña como esta. Qué si la falta de jugadores importantes, qué si la preparación había sido floja, qué España tenía un grupo durísimo, qué Serbia, Francia, Grecia eran las favoritas… Y a pesar de todas las dificultades, que no eran pocas, lo han vuelto a conseguir.

Un torneo para el recuerdo. Alzándose en lo más alto del pódium de manera inesperada y consiguiendo el pasaporte directo a Río. Muchos daban ya por muerta a una generación que nos está haciendo vivir algo inaudito. No sólo por los éxitos, que son muchos, sino por los valores que transmiten. Han dado de nuevo una lección magistral de esfuerzo, implicación, humildad y mucho trabajo. Un grupo unido, liderado por un inconmensurable Pau Gasol. Se acaban los adjetivos para un líder que ha marcado el camino en este Eurobasket. Sorprendía su mirada en la pista y fuera de ella. Con una expresión corporal que lo decía todo. Él confiaba y ha hecho confiar. Un jugador único, historia viva de nuestro deporte, un regalo para los que amamos el baloncesto. Se ha crecido ante la adversidad, sin tener necesidad de hacerlo. Volviendo a demostrar su pasión y compromiso con la selección.

Pau ha sido el mejor Pau Gasol, y resulta inevitable no focalizar este gran éxito en su figura, y lo que ha sido capaz de transmitir a un colectivo que no ha fallado. El puzle ha encajado a la perfección. Se han hecho fuertes ante los problemas siendo equipo, motivándose cuando la situación estaba más complicada, sufriendo en muchos momentos. Llegando a ese partido ante Polonia que marco un punto de inflexión, bajando al barro a pelear cada defensa. Crecimiento de un equipo que no había olvidado como ganar.

Cada gesto de Pau al celebrar una acción, esas defensas asfixiantes de Llull y Ribas, la aparición del Chacho en momentos delicados, Felipe y Mirotic dando un paso adelante siempre, ese esfuerzo sobrehumano de Rudy por ayudar, ver la mejor versión de Claver, y esas caras de motivación en el banquillo. Son algunas de las tantas imágenes que nos quedaran grabadas en la retina de este Eurobasket.

Ilusión, sueños y historia que marcan nuestro destino más inmediato. Y es que toda la historia que nos precede con estos chicos son el mejor argumento para seguir soñando. Próxima parada Rió de Janeiro.