Un redactor de Kia en Zona estuvo presente en el duelo entre el RETABet Bilbao Basket y el Kirolbet Baskonia, el primer derbi vasco desde el regreso a la Liga Endesa del equipo bilbaíno. Estas fueron sus impresiones

Fotos: ACB Photo / A. Arrizabalaga

Ambiente espectacular: Es imposible hablar de este partido sin mencionar el espectacular ambiente de Miribilla. La entrada oficial fue de más de 9.000 personas (9.047 oficiales) y aunque no llegó al nivel de ruido y efecto caldera que hubo en la Final Four de ascenso a la LEB Oro, fue uno de esos días grandes del pabellón vizcaíno, con presencia de aficionados baskonistas, muchos de ellos mezclados en la grada con seguidores de los Hombres de Negro. Precisamente hace 17 meses, y ante el Kirolbet Baskonia, el RETAbet Bilbao Basket había consumado su descenso a la LEB Oro.

Y algo curioso: a pie de pista, viendo el partido, Kevin Larsen, pívot del Bilbao Basket la pasada temporada (ahora en Palencia), y el argentino Fede Van Lacke, que hizo la pretemporada con ellos. También el histórico periodista vitoriano Rafa Muntión, detrás del banquillo del equipo vitoriano. No era sencillo conseguir entradas para este duelo. Las más baratas (18 euros) estaban prácticamente agotadas a mitad de semana. Tampoco quedaban muchas del siguiente escalón de precio (24) unos días antes del duelo.

-Rafa Martínez, zorro: Una acción que pudo cambiar el partido. Youssoupha Fall estaba enganchado con Ondrej Balvin peleando por la posición y tras señalar la falta, se revolvió lanzando el brazo. Rafa Martínez vio muy de cerca la acción y fue el jugador que más lo protestó, pidiendo a los árbitros que lo revisaran. Así lo hicieron, y Fall se marchó expulsado por dos técnicas. Una acción de veterano que, muy cerca de la pista, se pudo observar perfectamente.

-El instant replay, excesivo: Cualquier espectador que presenciara el partido se marchó con la misma sensación: cansado de las consultas al Instant Replay. Hubo muchísimas acciones revisadas. La última de ellas, decisivas. La última posesión, tras un balón dividido entre Pierria Henry y Jaylon Brown, acabó siendo del Bilbao Basket tras una revisión más. Sigo pensando que la tecnología es buena para el deporte, pero que quizá estamos abusando de estas consultas. Debe servir para evitar errores graves o en jugadas determinantes, pero no debemos caer en el abuso que, in situ y sin repeticiones en el marcador, corta el ritmo y genera momentos de incertidumbre excesivos.

-Un equipo con ADN: Si algo está claro es que este Bilbao Basket es un equipo con ADN propio. Un partido como el de ayer lo podía ganar o perder, pero la sensación en Miribilla es que el Baskonia no le iba a pasar por encima. Una sensación muy distinta a la que tenían hace dos temporadas, cuando todo eran dudas. Dudas y falta de confianza. Todo lo contrario que ahora. Intensidad en cada balón, buen trabajo en defensa y dominando el rebote (38-30).

-Buen papel de Mumbrú en el banquillo: Lo que está haciendo Álex Mumbrú no tiene muchos precedentes. Un salto así, de la cancha al banquillo, en un contexto nada sencillo como era un estreno en LEB Oro con un recién descendido. Lo subió y ahora está siendo la gran sorpresa de este arranque de temporada en Liga Endesa. Un par de apuntes tácticos que le salieron bien: apostó por Sulejmanovic de inicio para frenar a Shengelia y evitar que se emparejase tanto tiempo con Kulboka y sentó a Lammers cuando estaba haciendo un buen partido, en un momento caliente, para meter a Balvin. Este acabó siendo decisivo. Y por el camino consiguió que en un partido discreto de Kulboka apareciese Iván Cruz y siguió dando confianza al tinerfeño Sergio Rodríguez, que viene de la LEB Oro y en 4 partidos ha demostrado que es un jugador de ACB de pleno derecho.

-La soledad de Vildoza: Qué difícil es ser jugador y no poder jugar. El argentino Luca Vildoza no pudo jugar en Miribilla. Llegó al pabellón con el brazo en cabestrillo, con un problema en el hombro, y se sentó al final del banquillo. Y es curioso ver cómo vivió el partido. Se levantaba, se acercaba en los tiempos muertos, impotente. Solo en muchos tramos. Una lástima no poder verle en acción en un partido caliente como este.