Para dejar huella en un club de la Liga Endesa no hace falta jugar cientos de partidos. Pregunten en Granada por Pops Mensah-Bonsu, en Murcia por Quincy Douby o en Valladolid por Carlton Myers. Sin embargo, hay otros casos en los que esos pocos partidos se traducen en el olvido con el paso del tiempo.

Uno de esos ejemplos es el de Vitaly Potapenko, más recordado por su paso por distintas franquicias en Estados Unidos y por sus más de 600 partidos en la NBA… que por su paso por el Estudiantes.

El pívot ucraniano llegó al ‘Estu’ en diciembre del 2008 tras sufrir una complicada temporada de lesiones. En principio lo hizo a prueba para ver si entraba en los planes de Velimir Perasovic y terminó debutando ante el Fuenlabrada (3 puntos y 2 rebotes). Sus siguientes encuentros parecían ir en la buena dirección (8 puntos y 4 rebotes) pero sus prestaciones fueron bajando.

Lo que nadie se esperaba era que, pasado menos de un mes de su debut, Potapenko desapareciese. No se presentó a los entrenamientos, no se le localizó en su casa y se encontraba en paradero desconocido. Al poco tiempo anunció su retirada quedando como última camiseta que vistió la del ahora Movistar Estudiantes.

Años después (2013) se empezó a mover por distintos banquillos de la NBA y esta misma temporada ha sido ayudante de los Memphis Grizzlies.